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El hombre que mató a Lluis Companys

Se cumplen 80 años del fusilamiento del president Lluís Companys, capturado por la Gestapo y el policía franquista Pedro Urraca, espía y ‘cazador de rojos’ en suelo francés.

El policía franquista Pedro Urraca con su mujer Hélene.

Se cumplen 80 años del fusilamiento del político catalanista Lluís Companys, quien fuera uno de los fundadores y máximos dirigentes de Esquerra Republicana de Catalunya en los años 30 y presidente de la Generalitat entre diciembre de 1933 y octubre de 1934 (cuando proclamó el Estado Catalán de la República Federal Española durante la Revolución del 34) y entre febrero de 1936 y octubre de 1940, en plena Guerra Civil y en los primeros meses de posguerra, ya en el exilio. Fue apresado por la Gestapo nazi en Francia, deportado a España, fusilado en el castillo de Montjoüic y enterrado en una fosa del cementerio del lugar, donde en la actualidad hay un memorial que rememora aquellos hechos y reivindica su memoria. Sin embargo, no fue la policía alemana la primero en descubrirle, sino un policía franquista. Su nombre es Pedro Urraca Rendueles.

Cartel de Companys durante la Guerra Civil.

Los inicios policiales de Pedro Urraca.

Pedro Urraca, de madre asturiana (de Oviedo, Concepción Rendueles) nació en Valladolid el 22 de enero de 1904. Comenzó sus andaduras policiales el 1 de noviembre de 1929, como agente de 3ª clase en el Cuerpo de Vigilancia, en Madrid. Durante sus primeros años de carrera, no hubo grandes hechos a destacar. El paso de la dictadura de Primo de Rivera a la República no supuso prácticamente ningún cambio sustancial en su rutina diaria, salvo un ascenso, el 18 de julio de 1933, al grado de agente de 2ª clase. El 15 de octubre de 1934 lo mandaron a la Sección de Información del Ministerio de Asuntos Exteriores, donde se dedicará al papeleo burocrático. No será hasta la Guerra Civil y la posguerra cuando comenzó a despegar su trayectoria policial.

El policía franquista Pedro Urraca.

Durante los primeros meses del conflicto se incorporó a la Oficina de Inspección de Guardia de la DGS. Sin embargo, a finales de 1936, decidió huir de la zona republicana y unirse a los sublevados. Tras meses escondido en varios refugios en Madrid consiguió un pasaporte francés falso y viajó desde Valencia al país galo, el 13 de octubre de 1937. El 20 de enero el gobierno republicano le había declarado “cesante” de su puesto como Policía y lo estaban buscando. En noviembre de ese año volvió a España para unirse a la nueva policía, concretamente a Valladolid. Allí le realizaron un interrogatorio sobre su pasado republicano. En dicho cuestionario reflejó su apoyo al “Movimiento Nacional”, habiendo ayudado a huir a varias personas de derechas de Madrid. Varios compañeros suyos apoyaron sus declaraciones de adhesión. El 10 de noviembre de 1937 su causa quedó sobreseída y pudo volver a ejercer como policía.

Su llegada a Francia y su participación en la detención de Lluis Companys.

Urraca quería ascender lo más pronto posible en el escalafón policial. Para ello decidió marcharse a trabajar a Francia controlando y espiando las actividades del exilio republicano. Del 7 de noviembre de 1939 hasta el 26 de noviembre de 1945 trabajará como agregado policial en la embajada española de París. Desde ese lugar llevará a cabo la persecución de dirigentes republicanos buscados por las autoridades franquistas, todo ello con apoyo de la Gestapo cuando los alemanes ocupan territorio francés.

Hitler y su ministro Albert Speer en el París ocupado.

Desde la capital se dedicó a realizar informes de la situación de los exiliados en el país vecino, para después ir a arrestarlos. Se ofreció, junto con las autoridades nazis al registro de los locales de las organizaciones republicanas, a realizar listas con los elementos izquierdistas que quedan en la zona ocupada (Urraca en sus notas y diarios nombra a políticos como Portela Valladares, Zugazagoitia, Federica Montseny, hasta Manuel Azaña).

Ficha policial de Companys.

El 13 de agosto de 1940 la Policía alemana detuvo a Lluis Companys en una casa en Le-Baule-les-Pins, cerca de Nantes. Urraca fue uno de los que ayudó a localizarle, y que después le llevaría hasta la frontera con España, junto con el miembro de las SS Helmut Knochen, para ser entregado a la Policía española. De hecho, Urraca le realizará una de las últimas fotografías con vida, para mandársela a la Cruz Roja e intentar demostrar que el político catalanista no había sufrido torturas.

Foto de Companys tomada por Pedro Urraca.

Por toda esta colaboración con los nazis, Urraca será perseguido por las autoridades francesas tras el final de la 2ªGuerra Mundial. El 31 de octubre de 1945, fue obligado a firmar su salida del país, tras publicarse un libro del escritor Albert O. Pricur, titulado Franco est Mort, donde se señalaba al policía como colaborador del nazismo. Sin embargo, en la España franquista comenzó a trabajar para la Dirección General de Seguridad. En 1948 fue mandado a Bélgica, con una identidad falsa (ya que las autoridades francesas lo estaban buscando por colaborar con los nazis y ya lo habían condenado a muerte en un juicio) para llevar trabajos de vigilancia desde la Embajada española de los grupos de exiliados.

Ficha policial del policía franquista.

Las autoridades franquistas jamás extraditaron a Urraca para que fuera juzgado en Francia. Todo lo contrario, fue condecorado y ascendido en numerosas ocasiones. Recibió medallas al mérito policial y la encomienda de la Orden de Isabel La Católica en 1961 y ascensos hasta convertirse en Comisario Principal en 1967, sin haber pisado la Escuela de Policía ni haber realizado los exámenes para ascender. En 1989 moriría apaciblemente en su casa en Madrid, sin haber sido nunca juzgado, ni sus crímenes investigados por las autoridades españolas, tanto de la dictadura como de la democracia.

El libro de su nieta Loreto Urraca, donde ajusta cuentas con la historia de su abuelo.

Sin embargo, ha habido familiares de este policía franquista que se han atrevido a investigar su pasado policial, hablar sobre su participación en la detención de Companys y de otros militantes antifranquistas y de su colaboración con los nazis. Loreto Urraca, su nieta, publico hace unos años el libro “Entre Hienas”, donde habla de las actividades realizadas por su abuelo, de las que se enteró no por él (que le había contado que había sido un diplomático) sino por un artículo publicado en 2008 en El País titulado “El cazador de rojos” donde hablaba de Pedro Urraca y de su participación en la detención de Lluis Companys. A partir de ese momento investigó su figura a través de archivos franceses y españoles. Y ayudó a la periodista Gemma Aguilera a escribir el libro Agente 447 donde se trata la figura del policía franquista y su participación en la detención del dirigente de ERC. Ojalá pronto aparezcan más personas como Loreto, descendientes de policías, militares y políticos que participaron en la represión franquista e investiguen y divulguen los crímenes que cometieron sus familiares.

Pablo Tata Alcántara
Escrito por

Es historiador. Como investigador se ha en centrado en la historia de la represión franquista.

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