La fiebre del Bitcoin

Bitcoin en la actualidad y en su tendencia alcista parece uno de los sueños húmedos de cualquier capitalista: convertir la energía en dinero

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David García Aristegui
David García Aristegui
Autor de "¿Por qué Marx no habló de copyright?" y "SGAE: el monopolio en decadencia" juanto a Ainara LeGardon. Trabaja como analista informático.

Es complicado encontrar textos útiles sobre el fenómeno Bitcoin ya que suelen ser el resultado de una búsqueda apresurada en Wikipedia o bien de dar por sentado que se está familiarizado con la jerga de las criptomonedas (un tipo de monedas virtuales). 

Por tanto, aquí vamos a intentar ir paso a paso para intentar esclarecer un fenómeno complejo y sobre el que hay numerosos mitos, lugares comunes o directamente invenciones. 

El origen de una nueva moneda

El comienzo del fenómeno Bitcoin es bastante peliculero: en el año 2008 y bajo el misterioso seudónimo de Satoshi Nakamoto aparece el trabajo Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System El texto finaliza de la manera siguiente: 

“Los nodos pueden salir y reincorporarse a la red a voluntad, aceptando la cadena de prueba de trabajo como prueba de lo que sucedió mientras estaban fuera. Votan con su poder de CPU, expresando su aceptación de bloques válidos trabajando en extenderlos y rechazando bloques inválidos negándose a trabajar en ellos. Las reglas e incentivos necesarios se pueden hacer cumplir con este mecanismo de consenso”

Antes de entrar en los “bloques”, algo fundamental en Bitcoin, queremos resaltar que la propuesta que se hizo en aquel trabajo fue la consecuencia directa de lo que podemos caracterizar el “socialismo del capitalismo”, popularizado por fenómenos como Wikipedia o el software libre. Son proyectos en, por y para internet, desarrollados de manera comunitaria, donde el “consenso” y la colaboración son fundamentales pero que jamás cuestionan las bases de la economía actual, es decir, la acumulación de capital o capitalismo.

Hay gente que intenta relacionar Wikipedia, el software libre e incluso Bitcoin con la izquierda o algunos aspectos del socialismo, cuando en realidad son proyectos en los que están detrás personas de furibunda ideología neoliberal, como es el caso de Jimmy Wales (Wikipedia) admirador de Ayn Rand o Miquel Vidal, uno de los pioneros del software libre en el Estado español y actualmente de ideología anarcocapitalista.

La nueva fiebre del oro

La propuesta de Satoshi Nakamoto tuvo un éxito fulgurante en la realización de pagos P2P (peer to peer, entre pares)  y comenzó el despegue del fenómeno Bitcoin. Pero… ¿de qué estamos hablando realmente? ¿por qué hablamos de “bloques” y no de “monedas”? Uno de los mejores símiles para comprender a Bitcoin, usado por la propia documentación oficial, es el de una mina. 

Las y los mineros usan sus ordenadores para procesar complejos cálculos matemáticos. Si alguien tiene capacidad de cálculo y la suerte de que en su ordenador se haya podido solventar ese cálculo entonces el resultado debe presentarse a la red en forma de “bloque”, que además debe ser coherente con los cálculos realizados previamente por otros mineros. En la propia documentación oficial se resalta:

“Cuanta más gente empiece a minar, la dificultad de encontrar bloques válidos se incrementa automáticamente por la red para asegurar que el tiempo promedio de encontrar un bloque es siempre de 10 minutos. Como resultado, minar es una tarea muy competitiva donde ningún minero puede controlar por si solo lo que es incluido en la cadena de bloques”

Lo descrito anteriormente sobre los bloques (el resultado de un cálculo matemático) es lo que se conoce como tecnología Blockchain, que desde hace tiempo intenta a aplicarse a campos de lo más diverso sin haber hasta la fecha demasiados caso de éxito aparte de Bitcoin. En resumen, los bloques se generan para validar de manera más eficiente las transacciones dentro de la red de Bitcoin:

“Bitcoin tiene decenas de transacciones por segundo. Validar de manera individual cada una de estas operaciones, sería completamente inviable y sería un proceso largo y tedioso. Así que se ideó la creación de los bloques, a través de la minería de bitcoins, que permiten referenciar toda la información de un bloque a través de un hash y hacerla más manejable y por lo tanto, más eficiente”

El pago a los mineros por su trabajo en la generación de bloques se produce en forma de bitcoins, es como la red les recompensa por toda la capacidad de cálculo que ha puesto a disposición de la generación de bloques. Y por supuesto, esas monedas pueden intercambiarse o venderse. Es el origen del lucrativo mercado de bitcoins, ahora foco de atención para empresas y especuladores de todo tipo.

De la colaboración a la especulación

Si seguimos el ejemplo de las minas, hay gente que puede trabajar en ellas y consumidores que compren los productos salidos de estas. Es decir, hay mineros que son recompensados con bitcoins. Y personas y empresas muy interesadas en comprar bitcoins. En el prólogo del libro de Phil Champagne El libro de Satoshi (traducido de manera colaborativa por la comunidad Blockchain) Alex Preukschat marca el 2017 como el año de inflexión donde fuertes intereses corporativos empezaron a desvirtuar el proyecto original de Bitcoin.

Lo que comenzó como un proyecto anarcocapitalista para realizar pagos a través de internet (con una verificación/vigilancia colaborativa de estos https://bitcoin.org/es/faq#por-que-tengo-que-esperar-10-minutos) se ha convertido en un fenómeno que genera noticias en los grandes medios casi a diario. En el momento de escribir estas líneas un bitcoin equivale al cambio a 41.029 euros. Las personas más optimistas hablan de que se podría llegar a los 100.000 euros, mientras otras voces llevan alertando mucho tiempo sobre el desplome inminente del precio de las bitcoins, cosa que no ha sucedido.

Muchas empresas elaboran estrategias para que en los medios de comunicación cale el mensaje del inminente desplome en la cotización de bitcoin, para que los mineros y empresas empiecen a vender y así comprar más barato. O la estrategia inversa de comprar barato y vender caro: el fundador de Tesla Elon Musk anunció que había invertido fuertes cantidades de dinero tanto en bitcoins como en dogecoins, otra criptomoneda. En cuanto subieron los precios Musk vendió sus criptomonedas obteniendo elevados beneficios en un tiempo récord.

un bitcoin equivale al cambio a 41.029

Las minas tienen impacto ecológico

Bitcoin en la actualidad y en su tendencia alcista parece uno de los sueños húmedos de cualquier capitalista: convertir la energía en dinero. Van proliferando por todo el mundo “granjas” de equipos informáticos para poder minar y obtener las preciadas bitcoins. Lo que sucede es que, por el propio diseño del protocolo Bitcoin y cómo funcionan sus bloques, minar con éxito cada vez cuesta más recursos computacionales, es decir, cada vez consume más energía.

En su artículo La paradoja de Elon Musk: Bitcoin y cambio climático Diego Ferraz Castiñeiras alertaba sobre que:

“A día de hoy, toda la red de Bitcoin consume anualmente 123 TW·h, más que los Emiratos Árabes Unidos o la mitad del consumo español. Por otro lado, tiene una huella de carbono de 37 millones de toneladas de CO2, comparable con las emisiones de Dinamarca o Eslovaquia […]”

El futuro del fenómeno Bitcoin y resto de criptomonedas a día de hoy es incierto. Pero hay que tener al menos dos cosas claras: muchas de las noticias que aparecen en medios se generan o instrumentalizan para que determinados inversores rentabilicen sus prácticas especulativas. Y que lo que subyace a la minería de las criptomonedas supone un gasto energético aberrante y que no va a poder ser sostenido en el tiempo, en un horizonte donde las políticas en torno al cambio climático van a ir adquiriendo cada vez más centralidad.

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2 Comentarios

  1. ¿Qué tiene que ver el neoliberalismo con el anarcocapitalismo? Gracias.
    Otra pregunta: ¿cuál es la huella de carbono y el gasto energético que supone el mantenimiento del Estado por una parte y de la banca tradicional por otra? Gracias de nuevo.

  2. Es cierto que cuesta encontrar textos útiles acerca de Bitcoin. Y éste artículo tampoco lo es.

    Se queda en la superficie y no profundiza lo más mínimo en su funcionamiento. ¿Qué es la cadena de bloques?. ¿Cómo funciona?. ¿Por qué Nakamoto eligió la prueba de trabajo como protocolo de consenso?. ¿Por qué los mineros invierten tanta energía en validar los bloques?.

    En lugar de eso se conforma con decir que es un instrumento de especulación y que consume una aberrante cantidad de energía.

    Conclusión: el autor no ha entendido nada acerca de su funcionamiento y ha contribuido a enriquecer la literatura inútil acerca de Bitcoin de la que se lamentaba al principio. Pues así no ayudas…

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