OTEA se queda sola en su propuesta para San Mateo

La Federación de Asociaciones de Vecinos de Oviedo se suma a la defensa de los chiringuitos, y el PP se desmarca prudentemente de sus aliados de la patronal hostelera.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

Fracasa la última ofensiva de OTEA contra el modelo festivo ovetense instaurado en los años 80 durante la alcaldía de Antonio Masip (PSOE). El PP no moverá ficha. Por ahora. A pesar de que la pasada semana se filtraba a los medios de comunicación una propuesta de la patronal hostelera con el logo del Ayuntamiento de Oviedo, el propio bipartito se ha desmarcado en los últimos días de un proyecto que suponía la eliminación total de los chiringuitos para ser sustituidos por un sistema de casetas privado gestionado íntegramente por OTEA. Si hasta ahora el bipartito había mantenido un prudente silencio con respecto a lo que a todas luces parecía un “globo sonda” para medir la sensibilidad de la opinión pública con respecto a una remodelación total del modelo festivo, hoy Covadonga Díaz se desmarcaba públicamente en La Nueva España: “Otea no va a decidir si hay o no chiringuitos”.

La propuesta de eliminar los chiringuitos ha recibido críticas de PSOE y Somos Oviedo/Uviéu, entidades vecinales de distinto cariz, la Sociedad Ovetense de Festejos, la asociación de hosteleros Hostelería con Conciencia y los llamados chiringuitos sociales, el frente común formado por el histórico Pinón Folixa, y los nuevos La Mateina y La Folixaria. Una mezcla de la vieja y la nueva izquierda, y cierto “fuego amigo” que parecen haber llevado al bipartito a pensárselo dos veces. ¿Merece la pena meterse en este jardín para un San Mateo que a día de hoy no está seguro que vaya a poder celebrarse?

A la cascada de críticas de los últimos días se unía hoy la denuncia de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Oviedo (FAVO) de que OTEA busca “suprimir un modelo festivo exitoso, e incluso reproducido en otros lugares” para “patrimonializar las fiestas”. Desde la Federación se manifiestan favorables al mantenimiento de un “modelo festivo democrático, diverso y plural pues estamos firmemente convencidos que en San Mateo todo el mundo tiene cabida”.

FAVO acusa a OTEA de querer suprimir un modelo festivo exitoso

Las redes sociales y las secciones de comentarios de los diarios asturianos han estado también muy activas. La propuesta de OTEA no ha encontrado apenas aliados en la opinión pública, y Alfredo Canteli, un alcalde extremadamente vacilante a la hora de tomar decisiones controvertidas, ha preferido guardar silencio, viendo cómo se posicionaba la sociedad ovetense antes de salir en tromba en apoyo de sus aliados de OTEA. Ante todo, mucha calma. No es la primera vez que la asociación que preside José Luis Álvarez Almeida le reclama más gasolina al PP, mientras desde el Ayuntamiento tiran del freno de mano. A pesar de las buenas relaciones entre la patronal hostelera y el alcalde, en septiembre del año pasado OTEA mostraba públicamente su decepción con la tibieza del bipartito a la hora de dar pasos en el sentido de eliminar los chiringuitos.

Ni OTEA ni el PP quieren un San Mateo con chiringuitos, sobre todo con chiringuitos de izquierdas, pero en la derecha local conocen su popularidad, y a diferencia de la entidad que preside Almeida, ellos se presentan a las elecciones y necesita ganarlas. Almeida también se presenta a unas elecciones, las de su asociación, y acabar con los chiringuitos sería todo un triunfo que presentar para alguien que ha dicho por activa y por pasiva que “las fiestas de San Mateo tienen que ser de los hosteleros”. En OTEA hay malestar. Quieren que las promesas hechas por el PP desde la oposición se cumplan. Durante el tripartito el PP radicalizó su rechazo al modelo festivo ovetense llevando incluso a los tribunales la adjudicación de los chiringuitos. El Tribunal Superior de Justicia de Asturias lo archivó. De nuevo en el gobierno, y con la excusa de la pandemia podrían haberse cargado los chiringuitos el pasado San Mateo, como comenta un buen conocedor de la política local a Nortes. Sin embargo prefirieron dejar la revisión del modelo festivo en “stand by”. La asociación de hosteleros llegó a reprocharles públicamente a los suyos en un duro comunicado que “llevaban en sus programas electorales con el que se presentaron en las elecciones municipales un cambio de modelo de fiestas que pasaba sobre todo por repensar el modelo de los chiringuitos actuales pasando a un modelo profesional consensuado con el sector hostelero y turístico de Oviedo”.

A pesar de la sensación de que OTEA es “el decimo concejal del Partido Popular” como señalaba este sábado en El Comercio Miguel Clemente de Afectados por la Movida, la derecha local se encuentra dividida en torno a la política con respecto a los chiringuitos. No todos están controlados por la izquierda ovetense. Los hay de perfil más transversal o incluso abiertamente conservador, como el de la Hermandad de Estudiantes, cofradía con estrechos vínculos con las derechas locales y que tiene entre sus miembros más distinguidos a Gerardo Antuña, concejal de contratación y servicios básicos. Cabe suponer que desde algunos de ellos se presiona a PP y Ciudadanos para que no asuman la propuesta de OTEA, que quiere un San Mateo íntegramente gestionado por hostelería y donde a las asociaciones se les asignarían unas ridículas “casetas sociales” en las que podrían vender camisetas, pero no así comidas y bebidas.

Probablemente el sueño de la derecha sería encontrar la forma de barrer a La Guinda, El Rincón Cubano, El Pinón Folixa, La Folixaria y La Mateina, sin tocar al resto. Sin embargo, para ese modelo, “a la carta”, no resulta tan sencillo encontrar encaje legal. ¿En base a qué criterio se podría eliminar a unos y mantener a otros? La derecha alimenta la idea de que los partidos de izquierdas tienen en San Mateo una suerte de “Oro de Moscú”, pero todo es perféctamente legal, y lo que es más, constitucional. Un partido político tiene tanto derecho a solicitar un espacio en las fiestas como una asociación vecinal o una peña deportiva. De hecho en muchos lugares de España también los partidos de derechas participan con sus carpas, casetas y chiringuitos en las fiestas de sus ciudades, pueblos y barrios.

Todo apunta a que OTEA ha fracasado en su nuevo intento por cargarse los chiringuitos con una propuesta arrogante, prematura y demasiado radical, que se ha encontrado con más oposición de la esperada. Por ahora el único cambio de calado en el San Mateo de Canteli ha sido suprimir los conciertos de la plaza de la Catedral. No es una cuestión menor. Ha sido una medida hecha para satisfacer a otro grupo de presión, tan o más influyente que OTEA entre las derechas locales: el arzobispado de Oviedo. Con la Iglesia hemos topado. Por ahora Sanz Montes gana en influencia a Almeida en el salón de plenos de la casa consistorial.

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