Una placa y un documental homenajean a los héroes de Mina Llamas

La iniciativa pretende recordar la historia de los 11 mineros que se encerraron para protestar contra las listas negras franquistas

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David Sánchez Piñeiro
David Sánchez Piñeiro
Graduado en Filosofía y doctorando en Investigaciones Humanísticas por la Universidad de Oviedo/Uviéu. Ha colaborado con medios como La Trivial, Atlántica XXII y El Salto.

En Ablaña, un pequeño pueblo de apenas 200 habitantes perteneciente al Conceyu de Mieres, se encuentran dos pozos que atesoran un significado especial dentro de la historia de la minería asturiana: Nicolasa y Mina Llamas. En Nicolasa se originó la histórica ‘huelgona’ de 1962 y es actualmente la última mina asturiana que continúa extrayendo carbón; Mina Llamas dejó de funcionar hace más de 30 años, pero en el interior de sus galerías tuvo lugar un ejercicio heroico de lucha obrera cuya memoria está a punto de ser recuperada a través de un documental y de una placa conmemorativa.

El 18 de febrero de 1967, 11 mineros decidieron encerrarse en Mina Llamas como protesta contra su inclusión en las listas negras franquistas. Debido a su participación en las huelgas de 1964 y 1965, todos habían sido acusados de realizar actividades subversivas y a todos se les había negado el derecho a trabajar en la mina, a pesar de que en aquellos años el trabajo abundaba. Muchos de ellos eran militantes comunistas clandestinos y su acto de rebeldía se vio respaldado por otros cientos de mineros y trabajadores del sector metalúrgico de las Cuencas Mineras asturianas, que dejaron de trabajar en solidaridad con sus compañeros encerrados. La noticia consiguió trascender el cerrazón autárquico del régimen franquista y llegó a publicarse en diarios internacionales como The New York Times o Le Monde. Los 11 de Mina Llamas permanecieron en el interior del pozo sin apenas comida durante 6 días, hasta que los problemas de salud de dos de ellos precipitaron la salida de todo el grupo. La condena que sufrieron tras abandonar el encierro fue triple: multas, meses de cárcel y el mantenimiento de la prohibición de poder trabajar, que no verían levantada hasta la ley parcial de amnistía de 1976, tras la muerte de Franco.

Manuel Luis García, conocido como ‘Lito’, es hijo de uno de los 11 encerrados de Mina Llamas. Minero de profesión como su padre, decidió que aquel histórico encierro no podía seguir permaneciendo en el olvido y que era un acontecimiento digno de aparecer en las páginas principales de la historia de la minería asturiana del siglo XX. Lito se puso manos a la obra y comenzó a rodar un documental titulado ‘La Mina en Llamas’, que incluye también escenas ficcionadas y está previsto que se estrene a finales del próximo mes de octubre. El pasado sábado 18 de septiembre los impulsores del proyecto, en colaboración con el Ayuntamiento de Mieres, colocaron en el cruce de las carreteras de Mieres, Ablaña y Nicolasa una placa conmemorativa del encierro de Mina Llamas, a cuya inauguración asistieron los dos únicos protagonistas del mismo que continúan vivos: José Ramón García Páramo ‘Pin Pegarates’ y Julio Bande de la Fuente, que se reencontraban por primera vez tras más de 50 años y se fundieron inmediatamente en un emotivo abrazo que fue espontánea y calurosamente aplaudido por los centenares de asistentes al acto. También participaron el alcalde de Mieres, Aníbal Vázquez, y el Secretario General del Partido Comunista de España, Enrique Santiago. 

Aníbal Vázquez, minero de profesión como prácticamente todos los protagonistas de esta historia, comenzó su intervención recordando que él mismo entró a trabajar en Mina Llamas en 1974. También tuvo unas palabras de elogio hacia el impulsor del proyecto, Lito, ‘que ye un entusiasta tremendu, por eso ye peligrosu’. Según Aníbal, el Conceyu de Mieres “ye seguramente de los que más historia tienen en esti país: cuna de la revolución del 34, cuna de les huelgues del 62 y cuna del encierru del Pozu Llamas del 67”. El alcalde de Mieres también destacó la contribución de este proyecto a la conformación de la memoria democrática, porque “hubo muchos que pelearon como cabrones pa que llegase la democracia a esti país y esa gente no tien que ser olvidada”. Enrique Santiago, por su parte, ahondó en la misma línea reivindicando que “los compañeros que se encerraron en este pozo son también los padres de nuestra Constitución y de nuestra democracia”. El actualmente Secretario de Estado de Agenda 2030 añadió que “en los momentos más difíciles, cuando han venido mal dadas, los trabajadores y trabajadoras de este país han sido los únicos que han estado dispuestos a sacrificarlo absolutamente todo por el bienestar general”.

El día antes de la inauguración de la placa, conversamos por vía telefónica con Lito, impulsor del proyecto y co-director del documental junto con Adrián Vega. Lo primero que declara es que el encierro de Mina Llamas “ye una historia muy grande y nos parecía tremendamente injusto que quedara en el olvido”. Entre otras cosas, Lito concibe la creación del documental como un “ejercicio pedagógico” dirigido sobre todo a las generaciones más jóvenes, pues “nuestra historia más cercana está plagada de sufrimientos y dolores, y gracias a las penurias que sufrió esa gente, hoy en día disfrutamos de los derechos y libertades que tenemos”. En todas sus intervenciones públicas y cada vez que le ponen un micrófono delante, Lito insiste en destacar el papel que tuvieron en esta historia las mujeres de los mineros encerrados, que “reaccionaron de una forma valiente, con una osadía que no te puedes imaginar”, agrupándose y movilizándose públicamente para ayudar a sus maridos.

El acto de inauguración de la placa tuvo una afluencia masiva, con actuación incluida de la Banda de Música de Mieres, que entonó himnos históricos del movimiento obrero como La Internacional o el Santa Bárbara Bendita, pero también el Asturias Patria Querida, y con la llegada de autobuses fletados desde la villa. A pesar de todo, el proceso de realización del documental no fue sencillo e incluso estuvo cerca de verse truncado en alguna ocasión, especialmente tras el fracaso de un crowfunding inicial. La tenacidad desmesurada de sus impulsores permitió que finalmente pudiera realizarse, aún contando con un presupuesto austero. Lito reconoce que, desde el punto de vista técnico, pudieron cometer errores durante la grabación, pero le “da exactamente igual, porque la historia es tan bonita y tiene una carga tan grande que se defiende por sí sola”. Tras lamentar que muchas personas mayores que fueron testigos o protagonistas de esta historia, como su propio padre, no sigan vivos y no puedan disfrutar de la inauguración de la placa, del homenaje público y del estreno del documental, Lito se reafirma en la necesidad que había de sacar adelante un proyecto como este: “la democracia en esti país ye el conjunto de munches luches. ¿Por qué no vamos a contar esta si fue grande y perguapa, cojones? Y fue nuestra”.

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