De Sócrates a Samantha Hudson: vis a vis entre normatividad y transgresión

La librería La Pilarika de Mieres presenció la conversación entre Eloy Fernández Porta y Xandru Fernández en el marco del FIASCO

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Christian Ferreiro
Christian Ferreiro
Graduado en Filosofía por la Universidá d'Uviéu. Esperando ser docente de secundaria en un futuro no muy lejano.

El festival FIASCO prosiguió sus actividades en un nuevo vis a vis, esta vez entre Eloy Fernández Porta, escritor y ensayista, y Xandru Fernández, filósofo y traductor. El encuentro tuvo como motivo principal una conversación en torno al nuevo libro de Porta, Las aventuras de Genitalia y Normativa, obra en la que el autor presenta una teoría de la imaginación normativa donde analiza la pulsión reguladora más allá de los poderes fácticos. Posteriormente, el festival continuó en el Auditorio Teodoro Cuesta con la conferencia ‘Algunos cadáveres inquietos’, de Nieves Concostrina, y luego, en el bar Rodapie, una pinchada de Herminio Afonso.

Carlos Barral, el director de FIASCO, presentó la actividad en la planta primera de la renovada librería La Pilarika. Confesó estar “feliz de seguir con esta magnífica programación cultural”, y dio paso a un vis a vis en el que destacó la reflexión sobre la normatividad y la transgresión. En palabras de Xandru Fernández, cada lectura y relectura de Las aventuras de Genitalia y Normativa “siempre trae elementos nuevos”. Entre ellos, pudo destacar la transformación de la pregunta tradicional de la filosofía moral: “¿qué es el bien?”. Después de la época moderna en la que la pregunta se convirtió en el subjetivo “¿soy yo bueno?”, en la época nuestra, “que es la posmodernidad”, a juicio de Xandru, la pregunta se ha modificado: “¿soy yo normal?”. Esta es la pregunta que el propio Porta introduce y que recorre toda la obra.

“El uso de la mascarilla, que en un principio fue una medida sanitaria, neutra valorativamente, se convirtió en el medio para destacar frente a los demás: yo soy cumplidor de la norma”

La justicia se encuentra estrechamente ligada en estas consideraciones. Nuestra época, marcada por la crisis de las instituciones democráticas, se ve reflejada en la época de la Grecia clásica, en opinión de Xandru. “En el juicio contra Sócrates se sustituyó la justicia por la piedad”, y esto se ve en la actualidad, incurriendo en el error de identificar la justicia y las instituciones con lo que se supone que es la piedad para el sentimiento mayoritario. Quién decide los códigos que rigen la vida pública e íntima: esa es la cuestión fundamental sobre la que Eloy Fernández Porta pretende reflexionar, mediante lo que él llama “pulsión normativa”: impulso regulador con el que un sujeto está en condiciones de producir un orden. Sin embargo, este tipo de subjetividad está inserta en lo que denomina “normopatía”: “la patología manifestada en la necesidad irrefrenable de enunciar normas”. Para este tipo de sujetos, la realidad no es otra cosa que una plétora de excepciones que han de recubrirse mediante un principio ordenador. Y esta pulsión y eta subjetividad son las que reinan en los mundos analógico y digital de nuestro tiempo: la caza de la excepción.

Sin embargo, a juicio de Porta, “existe una voluntad con carácter normativo que no proviene de la autoridad”. Esta voluntad, al enunciar normas, las crea. “El creador de normas es un emprendedor moral”. En esto, Xandru percibe que se da un placer en la obediencia a las normas; y se ha podido ver muy bien en el uso de la mascarilla, durante los picos más álgidos de esta pandemia. “El uso de la mascarilla, que en un principio fue una medida sanitaria, neutra valorativamente, se convirtió en el medio para destacar frente a los demás: yo soy cumplidor de la norma”. Porta puso la guinda: “somos más germánicos de lo que creíamos”.

En esta época, caracterizada por la hipernormativización, incluso el eje político izquierda/derecha se ha visto afectado. Porta considera que, a pesar de que la izquierda sí enuncie normatividades justas, actualmente está en auge “un estalinismo que persigue la disidencia” y enuncia “qué es ser un buen militante”, producto de una “nueva izquierda autoritaria que cuenta con elementos cristianos primitivos”. Paradójicamente, la derecha se autopresenta como “garante de las libertades”. Un ejemplo evidente es el de Isabel Díaz Ayuso y la radicalización de la derecha, que han aprovechado este furor normativo de la izquierda para lograr una “performance a-normativa”. “La libertad entendida como ser protagonista de tu propia sitcom”, en definición de Xandru, en la que la individualidad y la diferencia marcan qué es ser libre.

Aprovechando la reciente polémica con el nuevo videoclip de la artista Samantha Hudson, en el que la cantante irrumpe con un grupo queer en un bar franquista y hasta llega a disparar a Franco con una escopeta. El videoclip, publicado el pasado 12 de octubre, fue motivo de ofensa para buena parte de la derecha; pero también para cierta izquierda, que veía en la obra artística una mera copia de auténticas transgresiones pasadas. En opinión de Eloy Fernández Porta, el videoclip de Samantha Hudson es un ejemplo idóneo para reflexionar sobre la dialéctica entre la normatividad y la transgresión, cuyas dinámicas están estrictamente relacionada. En el videoclip, pueden verse, por un lado, elementos transgresores, como la propia irrupción queer en el bar franquista; y, por otro lado, también elementos artísticos normativos, principalmente neoclásicos y cabareteros.

El breve pero íntimo vis a vis entre ambos autores concluyó en un recital del propio Eloy Fernández Porta, haciendo gala de sus actitudes y aptitudes del mundo del arte y las humanidades, frente a la atenta mirada del público de La Pilarika.

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