El Covadonga Femenino reclama el balón

Las jugadoras del club ovetense denuncian trato discriminatorio mientras el presidente las acusa de utilizar una "campaña feminista"

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Elena Plaza
Elena Plaza
Es periodista, formadora en cuestiones de género, contadora de historias y enredada entre ruralidades.

El Covadonga Femenino de fútbol se ha movilizado para denunciar un supuesto trato discriminatorio respecto al resto de equipos masculinos del club ovetense que el presidente, Curro Cabal, desmiente basándose en normativas y protocolos que tanto las jugadoras como las entrenadoras del Regional Femenino dicen que usa de manera torticera.

Alba Rodríguez en la entrada de las instalaciones del Covadonga. Foto: Alisa Guerrero.

En 2018 el club de fútbol Covadonga creaba su división femenina, un equipo sénior que debutaba en Regional. Al decir de las actuales integrantes del equipo se les dijo que esa temporada no cobrarían pero la intención era que lo hicieran en las posteriores. Afirma el presidente que su creación no tuvo nada que ver con subvenciones dirigidas al deporte femenino, sino al “recorrido” que se estimaba que tenía el equipo por todo lo que había por hacer para equipararlo al fútbol masculino. De hecho no hay competición femenina en categorías inferiores por no haber el suficiente número de licencias, por lo que las chicas compiten en equipos mixtos en la liga masculina. Cabal aclara que el Covadonga es el club con más licencias de Asturias y las subvenciones que recibe es en arreglo a este volumen.

Jessica García, entrenadora del único equipo femenino del club, afirma que ya en el pasado mes de septiembre pidieron una reunión porque estaban disconformes con el trato que se les estaba dispensando. El 3 de diciembre dirigieron sendas cartas de protesta al Ayuntamiento de Oviedo, Federación Asturiana de Fútbol y Dirección General de Deportes. Tan solo pedían reunión al Consistorio, mientras que a las otras dos instancias informaban de los hechos, “de las amenazas con sacarlas de la competición si no pagamos por parte del presidente”.

Jugadoras y técnicas denuncian que se les exige pagar una cuota mensual para cubrir el gasto por una nueva equipación que nunca recibieron. El presidente niega que se les haya ofrecido, puesto que la de la temporada 2019/2020, que fue suspendida a la mitad de su desarrollo, estaba nueva. “Es curioso que las 25 (23 jugadoras más las dos entrenadoras) hayamos entendido lo mismo y sólo él lo contrario”, afirma García. El equipo femenino denuncia que el director deportivo del club les indicó que hay tres equipos no rentables: el Juvenil de División de Honor, que ni paga ni cobra, el Masculino regional, que no paga y cobra, y el Femenino Regional, que no cobra pero tiene que pagar. “Nuestra sensación es que tenemos que pagar las pérdidas del División de Honor”, comenta Alba Rodríguez, una de las capitanas del equipo.

Curro Cabal explica que el Juvenil “no paga por decisión del club, ya que compiten en nacional, y el masculino regional promocionaron de categoría y renegociaron sus condiciones. Ellas si promocionaran, que subirían a categoría nacional, también podrían negociarlo. Pero ahora mismo ellas se niegan a cumplir con las normas del club y están utilizando su posición de fuerza. Y nadie está de acuerdo con ellas. Tienen los mismos días de entrenamiento y el material necesario como los demás equipos masculinos”.

El presidente se refiere, al hablar de “posición de fuerza”, a utilizar la campaña del feminismo, además de haberle amenazado con denunciarle ante los medios y otros organismos, amenazas que las jugadoras niegan y afirman que las amenazas las vertió él: “Si no pagáis no jugáis y os saco de la competición”, pero que por supuesto no se iban a quedar calladas, sino que han optado por dar a conocer la situación que viven.

¿Qué cree, que nos levantamos todas una mañana para llevar a cabo una campaña feminista (a saber lo que entiende por feminista) para, como dice él, ensuciar el nombre del club? Si mi abuelo está en la directiva, mis tíos juegan en veteranos, tengo una prima jugando, entreno a equipos de críos pequeños… El Covadonga es mi segunda casa, como mi familia”, asevera Jessica García.

Sandra González y Alba Rodríguez, capitanas, y Jessica García, primera entrenadora. Foto: Alisa Guerrero.

“Yo fui el único que aportó una solución y las exoneré del pago de la cuota entre agosto y diciembre, aunque tendrían que pagar a partir de enero. Pero rompieron la baraja armando todo este follón”, justifica Cabal. García afirma que el pago de cuota no se les comunicó en junio, cuando renovaron y ficharon jugadoras: “fallaron en el tiempo y las formas. Y ahora su cabreo es porque no nos mantuvimos calladas”.

Cuentan que el presidente, que es el que hace y deshace en el club según su versión, se enteró el lunes 13 y a partir de ahí empiezan las represalias con la prohibición de entrenar y que la propia entrenadora pidió que se lo dijeran por escrito. El miércoles, al acudir a su entrenamiento, no las dejaron. “No sé para qué van si ya se lo habíamos dicho”, expone Cabal; “si no nos presentamos a entrenar pueden sancionarnos disciplinariamente”, responde García. “Ante su insistencia, sacamos un comunicado suspendiendo todos los entrenamientos para todos los equipos sin competición y  además por el covid”, aduce el presidente. “A nosotras en ningún momento nos hablaron del covid y en nuestro horario de entrenamiento había otros equipos en los campos”, añade García.

Las jugadoras también protestan por tener la consideración de fútbol base, pero cobrar entrada similar al del Masculino regional. En esta consideración de fútbol base la explicación es más embarullada: según Cabal acabó preguntando en la Federación para salir de dudas y le comunicaron que no existe tal consideración, pero luego dice que eso depende de cada club y los hay que consideran base a todos los equipos salvo los superiores; Jessica García afirma que en categoría femenina solo se es base hasta los 14 años al no existir categorías cadete y juvenil, sino pasar todas a regional.

Y la cosa sigue complicándose en la utilización de vestuarios y duchas. “El protocolo no dice que no se puedan usar, sino que hay que guardar distancias y reducir aforos. Nos dicen que no lo puede utilizar ningún equipo y hay tres que sí los usan, y a nosotras nos dicen que no”, cuenta Sandra González, también capitana. “El protocolo recoge que sólo pueden los equipos de Nacional”, justifica Cabal, pero ellas afirman que eso es del protocolo de la temporada pasada. Efectivamente el protocolo para esta temporada 2021/2022 de la Federación Asturiana colgado en su página web afirma que se pueden utilizar con las normas de seguridad reflejadas, y no recoge excepcionalidades por categorías ni competiciones.

Captura del protocolo covid para la temporada 2021/22 de la Federación Asturiana de Fútbol acerca del uso de vestuarios y duchas.

Así las cosas el Covadonga Femenino ha solicitado una reunión con la Junta Directiva del club, que se ha negado a recibirlas. Según Cabal se corresponde a que “la Junta nunca se reúne con ningún equipo y ellas, además, ya estaban hablando conmigo, el vicepresidente, Pablo Fernández, el director deportivo y el coordinador. Y después montaron todo este follón”.

El equipo manifiesta que hay clubes, como el Lugones, Entregu y Gigia, y jugadoras del Romanón, Gijón FF y Llosalín que les han manifestado su apoyo y han ofrecido sus instalaciones para entrenar. A todas ellas les quieren agradecer el gesto.

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