Retos trans y sexualidad libre frente al identitarismo

Las jornadas ‘Alianzas rebeldes’ de MUSOC concluyen con nuevas mesas de debate y proyección de cortos.

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Christian Ferreiro
Christian Ferreiro
Graduado en Filosofía por la Universidá d'Uviéu. Esperando ser docente de secundaria en un futuro no muy lejano.

El debate y las reflexiones conjuntas pusieron el broche final a ‘Alianzas rebeldes’. Las jornadas de MUSOC Pensamiento crítico, que comenzaron el viernes con la presentación de Historias de afectos. Acompañar la adolescencia trans (Bellaterra, 2021), de Noemí Parra, concluyen con un día de charlas, proyecciones de cortos y debates en torno a las nuevas estrategias feministas con la comunidad LGTBI. La organización del acto contó, nuevamente, con la colaboración de Acción en Red, la Asamblea Moza d’Asturies y Milenta Muyeres.

Tote bag promocional de MUSOC en colaboración con Puru Remangu. Foto: Alisa Guerrero

A las 11:30 arrancaba nuevamente la actividad. Esta vez, con la presentación del libro que da nombre a las jornadas, Alianzas rebeldes. Un feminismo más allá de la identidad (Bellaterra, 2021), obra coordinada por Clara Serra, Laura Macaya y Cristina Garaizábal. La mesa estaba compuesta por Paloma Uría, doctora en Filosofía y Letras por la Universidad de Oviedo/Uviéu y profesora de secundaria jubilada, y Sara Combarros, activista feminista e integrante de la Asamblea Moza d’Asturies. “Este es un libro que arroja luz sobre la actualidad de los debates feministas”, en palabras de Combarros, “en un momento de repliegue identitario”. Una obra, además, “que está comprometido con la pluralidad, que ha empezado a verse como una amenaza en vez de como una potencia”.

Paloma Uría y Sara Combarros, en la primera mesa de las jornadas. Foto: Alisa Guerrero

Uría, referente histórico del movimiento feminista, introdujo los hitos fundamentales del feminismo español desde la Transición democrática. “Lo esperable en un movimiento social, como el feminismo, es que haya debates. Es saludable”. Unos debates que, a juicio de la profesora, no calaron al resto de la sociedad hasta bien entrado el siglo XXI. Sin embargo, en los últimos años, hemos asistido a un auge de un “feminismo identitario”, que “excluye” y “crea victimismo”. Y continúa Uría: “convertirse en víctima no empodera”, sino que lo hace más punitivo. Esta deriva de una parte del feminismo institucionalizado, caracterizado por la “censura” y la “prohibición” con sexualidades disidentes, las prostitutas, las pornógrafas o la participación de los hombres en el feminismo, “hace del feminismo menos atractivo, menos humano”.

Teo Pardo, en su ponencia online. Foto: Alisa Guerrero

La siguiente mesa de debate de la mañana la protagonizaron Teo Pardo, activista trans, educador social y profesor de Biología en secundaria, y Noemí Parra, doctora en Estudios de Género, antropóloga, trabajadora social y sexóloga. Sus reflexiones giraron en torno al título ‘Desafíos trans’, y cada cual expuso varios retos que tienen los feminismos por delante. Para Teo Pardo, lo trans plantea varios retos, tanto dentro del propio colectivo trans como a la vida en común. El “relato médico” sigue siendo el modo en que se conforman las personas trans, cómo se explican al resto del mundo y cómo se explican a sí mismas. Este relato está centrado en el “cuerpo”, y en nuestro contexto actual, caracterizado por el uso de plataformas digitales, no hay que olvidar que “las redes sociales no son neutras”, en palabras de Pardo. Los algoritmos de las plataformas digitales juegan un papel crucial que hay que tener en cuenta.

“Lo trans nos plantea el desafío de cómo entendemos el mundo”

Por otro lado, lo trans también plantea desafíos al resto del mundo: “cómo entendemos el género, qué es ser hombre, qué es ser mujer, cómo sería una crianza con o sin género…”. Y lo hace yendo más allá de las propias personas trans: “nos plantean el desafío, en definitiva, de cómo entendemos el mundo”. Y una de las claves entre las personas trans y el resto de personas es el acompañamiento en las transiciones en la infancia y la adolescencia. Este tema fue abordado en mayor grado por Noemí Parra, exponiendo algunas de las tesis de su reciente obra publicada, Historias de afectos. Acompañar la adolescencia trans. Los desafíos que lo trans presenta a los feminismos fue una de las claves de su intervención, considerando que el transfeminismo es el que plantea alianzas partiendo de “lo trans como fenómeno social”. Además, este tipo de feminismo es útil en las estrategias concretas, pero también para reflexionar sobre nuestro marco conceptual: “lo trans evidencia otros desafíos que están en disputa, como el binarismo o el esencialismo, y nos recuerda la necesidad de herramientas nuevas para nuestro devenir histórico”.

Varias decenas de personas se acercaron hasta el Antiguo Instituto de Xixón. Foto: Alisa Guerrero

Ya en la sesión de tarde, las jornadas continuaron con la mesa de debate ‘Sexualidad en libertad, sin normativas ni moralismos’, en la que participaron Laura Macaya, educadora social desde perspectiva interseccional, además de coordinadora del libro que da nombre a estas jornadas, Alianzas rebeldes, y Sara Rodríguez, pedagoga y sexóloga. Finalmente, se proyectaron los cortos 16 y 26, ambas de la directora Ana Lambarri Tellaeche.

Laura Macaya comenzó criticando, precisamente, el punitivismo de cierto sector del feminismo actual: “decir que ‘solo sí es sí’ construye un sujeto del feminismo hipervictimizado y sexualmente inapetente“, cayendo en el “conservadurismo” y en el “irracionalismo” de la censura.

Las jornadas ‘Alianzas rebeldes’ concluyeron el sábado en Xixón. Foto: Alisa Guerrero

Las jornadas organizadas por MUSOC son un ejemplo, para Macaya, de “apuesta por la libertad sexual, por la agencia y por la autonomía sexual de las mujeres y de las disidencias sexuales y de género“. El ejercicio de la libertad sexual, uno de los temas centrales de dichas jornadas, “implica hacerlo utilizando un concepto de libertad indisociable de la idea de redistribución de riqueza y de derechos. “, a juicio de Macaya, y esto debe extenderse hasta las trabajadoras sexuales, cuyo marco de decisión “debe ser ampliado”.

Sara Rodríguez planteó la posibilidad de una ética “más allá de la defensa de una erótica”, “elegida y deseada”. En palabras de Rodríguez, confundimos “deseos” con “erótica”, y hablamos muy poco de la seducción, que debe ser entendida como “un proceso de complicidad en que vamos valorando si la otra persona quiere o no quiere”. Por esto, tanto el deseo como la erótica y la seducción “no son siempre coherentes entre sí, ni lineales“. “Se deben establecer”, concluye Sara Rodríguez, “unos mínimos éticos en los procesos de seducción, pero no en los deseos”.

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