Pumares y Barbón: Memorias Adrianas

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

A nadie se le escapa que la figura de Adrián Pumares ha cobrado importancia y relieve en la política asturiana desde que Adrián Barbón convirtió la reforma parcial del Estatuto en el alfa y omega de esta legislatura pandémica. Nadie se podía tampoco imaginar que un diputado de la derecha, capaz de doblegar a Cascos y a Leal sería tan hábil como para plantarle cara a tres fuerzas políticas de izquierdas, sacándose de la mano un debate sobre reforma fiscal.

Adrián Pumares es un político inspirado de cuello robusto y flequillo bien peinado. Tiene, digamoslo así, un corte clásico, como de diputado tory estudiado, íntegro y aseado. Los políticos de cuello robusto y flequillo bien peinado suelen hacer política de grandes magnitudes, propuestas atroces y multitudes encendidas. La suya es una política calculada, sin pasos en falso. Quiere decirse que si le compran la reforman fiscal, Pumares se situaría como el hombre del partido moderado del consenso por encima del PP y de Vox.  El Estatuo le coloca en esa cuarta dimensión que algunos gustan de llamar la centralidad y que le permite a uno estar a la izquierda y a la derecha simultáneamente, otorgándo a quien la ocupa el don de la ubicuidad. A su manera, Pumares pone en práctica otro win win, reverso del que pusiera en práctica Barbón. Si el Estatuto fracasa no será porque los foristas no lo hubieran intentado. Y en gran medida es cierto. El portavoz de Foro ha roto el calendario de las negociaciones que es lo mismo que doblar la línea del horizonte. Ya nadie dice que no hay tiempo para sentarse en una mesa y parlamentar. Todo el mundo sabe que sí hay tiempo porque el tiempo está en sus manos. Parlem.

“Todo el mundo sabe que sí hay tiempo porque el tiempo está en sus manos. Parlem”

De aquel beso entre Adrián Pumares y Adrián Barbón que los fascistas ilustraron en un cartel de carretera, emerge una pugna elegante entre dos políticos contrapuestos. Mientras Vox invita al odio, estos dos hombres se invitan a negociar, para dar por iniciada o concluida finalmente la legislatura. A su manera, Pumares está ofreciendo la imagen especular de Barbón en la Junta del Principado. Los dos quieren salir airosos de una reforma estatutaria ante su militancia y su electorado. Sin embargo, la gran diferencia entre uno y otro se expresa en los argumentos que el socialista tendrá que ofrecer a los suyos cuando les explique que el impuesto de sucesiones se ha volatilizado o, en el mejor de los casos, jivarizado. Mientras tanto, el secretario de CCOO José Manuel Zapico,  nos recuerda a Marx, siempre oportuno, cuando le pregunta a Barbón si aceptará cambiar privilegios por derechos. Acierta cuando dice que los ricos no quieren pagar impuestos y los pobres necesitamos más justicia social. Los ricos, como ya saben, si lloran y cuando lloran sí que maman. En esta ocasión van a mamar del Estatuto, que se pierde en el camino legendario y mineral de la llingua, y se olvida de esos otros que  Zapico ha detectado como importantes: la familia, la educación, los impuestos y la democracia. A su manera, el sindicalista de las CCOO nos sigue recordando que la democracia es la patria del siglo XXI. Oremus.

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1 COMENTARIO

  1. Decir que Pumares doblegó a Cascos y a Pedro Leal es desconocer los hechos sucedidos en Foro, la percepción y vivencias de la militancia y hasta el trabajo parlamentario de Pedro Leal que tan bien “copia y pega” “el negro” escribiente y pensante asalariado de Pumares.

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