Rector Alas

Casi doscientas personas decidieron ayer conjurar el silencio que a lo largo de estos 85 años ha sepultado la memoria del rector Leopoldo Alas Argüelles, el hijo de "Clarín".

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

La piedra vieja y culpable de la Universidad, bajo un silencio sepulcral, solo roto por las casi doscientas personas que decidieron ayer conjurar el silencio que a lo largo de los años ha sepultado la memoria del rector Leopoldo Alas Argüelles, el hijo de Clarín, tras su fusilamiento hace este mes 85 años en la Carcel Modelo de Oviedo. Aquel cuerpo que fue dibujando un reguero de sangre hasta la fosa común, también fue dejando un camino para su recuerdo. Porque el hijo de Clarín habia sido un hombre bueno, un profesor cuya energía ha vagado de un modo extraño, siniestro, por las facultades de la Universidad de Oviedo. Un nombre que durante la dictadura no se debía mencionar y que tras la llegada de la democracia no ha gozado del reconocimiento que merecía.

Francisco Erice, Ignacio Villaverde, Carmen García, Leopoldo Tolivar y Nacho Loy. Foto: David Aguilar Sánchez.
El público abarrotó el Aula Magna de la Universidad de Oviedo. Foto: David Aguilar Sánchez.

Tiene razón el rector Nacho Villaverde al afirmar que la memoria del rector Leopoldo Alas siempre ha sido la de una figura ausente, casi espectral, en las dependencias de la Universidad de Oviedo, como si denunciara con su retrato colgado en alguna pared del Aulario de Derecho, en el campus del Cristo, la existencia de un silencio cómplice desde su fusilamiento hasta hoy extendido sobre el conjunto de la comunidad universitaria. Precisamente, para cerrar ese silencio atronador, las asociaciones La Ciudadana, Trece Rosas, FAMYR, Asturias Socialista, el Llavaderu y la Sociedad Cultural Gijonesa celebraron este martes un homenaje en el paraninfo de la Universidad a la figura del rector Alas, fusilado el 20 de febrero de 1937 en Oviedo, con la participación de los profesores de Historia Contemporánea Carmen García y Francisco Erice y el nieto y catedrático de Derecho admnistrativo Leopoldo Tolivar Alas.

Ignacio Villaverde y Leopoldo Tolivar se abrazan al inicio del acto. Foto: David Aguilar sánchez.
Foto: David Aguilar Sánchez

Ignacio Villaverde defendió el recuerdo de un rector que había sido y sigue siendo inspirador de la comunidad universitaria, «a pesar de que los golpistas primero y el régimen después se encargarn no solo de su muerte física sino de su muerte civil también». Leopoldo era un eminente civilista y tenía fuste como escritor de periódicos en El Heraldo de Madrid, lo que hacía pensar si había o no herededado el talento de su padre, sin resultar tan conservador. En cualquier caso, como bien indicó Erice con la mirada astuta y clemente del viejo topo, «no era un marxista, sino una humanista, un reformista antes que un revolucionario, un hombre de una inmensa bonohomía que había comprendido en la lucha de la clase obrera, octubre de 1934 en adelante, que era la lucha de un pais».

Leopoldo Tolivar. Foto: David Aguilar Sánchez.
Nacho Loy e Ignacio Villaverde. Foto: David Aguilar Sánchez.

Leopoldo Tolivar, su nieto, veterano administrativista, casí uno diría que se hizo profesor para redimir la pena de muerte de su abuelo, racional y templado, emotivo y sin resentimiento alguno, contó al auditorio, preñado de periodistas, representantes politicos y una gran parte del activismo politico de la ciudad, como la de su abuelo había sido una figura decididamente olvidada en la universidad tras su muerte y de cómo llegó a ser borrada de los libros y los manuales, incluido el suyo propio sobre derecho civil publicado por la Editorial Reus, años después de haber sido fusilado. A la estela de Villaverde, Tolivar rememoró todas las muertes de Leopoldo Alas. Al fusilamiento le siguieron otras cuatro sentencias que iban dibujando su aniquilamiento civil, incluso, después de muerto. La ejecución de García Alas se justificó por haber asistido a un mitin de Azaña, por haber sido miembro del gobierno de la República y ser elegido rector de la universidad ovetense tras su proclamación. A continuación, también fue suspendido de empleo y sueldo y condenado por ser un hombre desafecto al movimiento nacional, por masón, cosa que no era, así como por, supuestamente haber instigado a la rebelión en Octubre del 34.  Esto es también Oviedo, dijo Tolivar. Y de pronto, se hizo un extraño silencio sobre el respeto a sus palabras.

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