La difícil construcción del frente amplio asturiano

La vicepresidenta Yolanda Díaz arrancará en abril su "proceso de escucha" por todo el país, de cara a construir una nueva plataforma electoral en 2023.

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Pablo Batalla
Pablo Batalla
Es licenciado en Historia. Ha sido colaborador en medios como La Voz de Asturias o Atlántica XXII y en la actualidad coordina la revista digital El Cuaderno y dirige A Quemarropa, el periódico de la Semana Negra de Gijón. Su último libro es "La virtud en la montaña. Vindicación de un alpinismo lento, ilustrado y anticapitalista" (Trea Ensayos).

Frente Amplio: dos palabras que resuenan en la esfera de discusión de la izquierda alternativa, que cifra en una candidatura de la apreciada Yolanda Díaz el único camino posible para la reactivación de las altas esperanzas que el ciclo post-15-M sembró a babor del bipartidismo, y fueron apagándose a golpe de crisis, ataques, errores y fracasos. El consenso parece total: Yolanda es la persona y las diferencias entre las distintas formaciones que habrían de agruparse a su alrededor, de Podemos e Izquierda Unida a Más País, pasando por Compromís y los Comunes de Ada Colau, deben resolverse cuanto antes. También es total el consenso en Asturias. La cuestión del frente amplio no estaba en discusión por parte de ninguna de las dos corrientes enfrentadas en las turbulentas primarias de Podemos Asturies: ambas tenían claro que el frente debe montarse. Pero el cómo montarlo sí fue motivo de cruce de acusaciones entre las candidaturas lideradas por Daniel Ripa y la finalmente victoriosa Sofía Castañón. Y distintas voces —entre ellas la de la propia Yolanda Díaz, que ha llegado a amenazar con no presentarse si no remiten los «egos» excesivos que la rodean— hablan de una pugna soterrada de la que nadie descarta que pueda acabar descalabrando el proyecto, y que recientemente se visualizó con motivo de las diferentes actitudes dentro del Gobierno de España ante la guerra de Ucrania.

El proceso de escucha

Díaz anunciaba recientemente la apertura de un «proyecto de escucha» por toda España. La vicepresidenta y su equipo recorrerán toda España para tomar el pulso a la realidad del país. Se verán con sindicatos, asociaciones, colegios profesionales… El protagonismo en esta primera fase recaerá sobre la sociedad civil y no sobre los partidos. Todo apunta que bastantes cuadros de CCOO, sindicato con el que Yolanda Díaz mantiene una magnífica relación, jugarán un papel clave en la extensión territorial del proyecto. José Manuel Zapico, secretario general del sindicato en Asturies, asegura que el momento que vive el país hace necesario «un frente amplio muy plural, muy transversal, con organizaciones de base muy sólidas, con un programa político de unidad en el que tenga cabida la gente que está dando la cara en los centros de trabajo, representando a sus compañeros y compañeras, el activismo feminista, el ecologista, gente del ámbito de la cultura». Una opinión que comparte Juan Ponte, concejal de Cultura de Mieres, y uno de los intelectuales de referencia de IU. Para el secretario de formación de IU “el nuevo proyecto debe desbordar a UP e incorporar diversos colectivos sociales más allá de las lógicas cainitas partidistas”

Este primer proceso de escucha arrancará a partir del mes de abril, pero, según todas las fuentes asturianas consultadas, en este momento no existen todavía más negociaciones que una nebulosa de conversaciones informales y muy preliminares. «No hay nada montado», asevera Alejandro Suárez, de IU. Pero sí que hay ya, según el responsable de Estrategia Política de IU Asturias, unos «principios políticos» asentados que serán los que funcionen de «raíles» de las conversaciones una vez se abran, y a las que Suárez asigna el objetivo de un frente «muy amplio, muy plural», donde «tiene que haber gente del entorno de Más País, que están organizándose ya formalmente en Asturias. Tiene que haber gente de los sindicatos. Tiene que estar gente de Podemos, evidentemente, y tenemos que estar nosotros. E incluso gente que no está encuadrada en ninguna organización política». Y su exposición de tales principios trasluce ya, antes de preguntarle por ellas, las tensiones existentes en torno al cómo del frente yolandista: esos raíles serían «un discurso político con el que Izquierda Unida se identifica claramente y que consiste en una apuesta inequívoca por la pertenencia a gobiernos, por la cultura del pacto político, y otra por tener un pie en los sindicatos de clase mayoritarios, UGT y Comisiones». Principios, estos, cuya consolidación «pone fin a todo un discurso o una serie de discursos que no eran esos, en cuanto a cómo se debía organizar una alternativa política».

“La vicepresidenta y su equipo recorrerán toda España para tomar el pulso a la realidad del país”

El comentario del dirigente de Izquierda Unida remite instantáneamente a una de las duras acusaciones que, durante las últimas primarias de Podemos, recibió la candidatura de Sofía Castañón por parte de la de Daniel Ripa: la de pretender un regreso —repite Ripa en declaraciones a este periódico— «a la Izquierda Plural de 2007, a las claves políticas y las posiciones del arecismo»; un frente amplio que consista, no en un movimiento que trascienda la forma partido, sino «en que se junten el número uno de Izquierda Unida y el número uno de Podemos, se repartan los puestos tres y cuatro de la lista y metan a un independiente de número cinco para poder llamarse frente amplio». Y, renegando a juicio de Ripa de «la ambición de ganar y de tomar al poder» que fue seña de identidad del «ciclo Podemos», conformarse con «llegar a un gobierno de coalición con Adrián Barbón donde gestiones cosas muy artificiales: con suerte, vivienda social, cultura, bienestar social o cooperación; las cosas que se gestionaban en aquel entonces, pero sin capacidad de trascender los límites que deja el partido socialista a su izquierda». El entorno de Ripa considera que tales posiciones se alinean mejor con lo que Yolanda Díaz aspira a hacer que las del aparato de Podemos, que querría una mayor cuota de poder y un control más estrecho del frente amplio y de la propia Díaz. El resultado de las primarias significa a su juicio la desactivación de la voz de Asturias dentro de esa plataforma.

¿El final de la impugnación?

Desde el lado castañonista, se defiende la necesidad de hacerse cargo de que el momento ya no es el de impugnación de régimen que tenía sentido en los primeros años de existencia de Podemos, y que en Asturias se sustanció en un discurso muy agresivo contra el PSOE y, en parte, también contra Izquierda Unida. Discurso que, de alguna manera, el entorno de Daniel Ripa brega por mantener. Para el ex secretario general, «lo que Adrián Barbón quiere es una geometría variable que se pueda apoya en la izquierda y la derecha a la vez y una puja a la baja: que la gente pacte con el PSOE por cada vez menos». A su juicio, las primarias en Podemos, su desarrollo y su resultado nos hablarían de una suerte de venganza generacional por la cual se rompe el «equilibrio» característico del «primer Podemos» entre «una fuerza que emana del 15-M, La Madreña y los movimientos sociales y lo que era pre-15-M: fuerzas politizadas que existían antes de Podemos: CSI, Bloque por Asturies, sectores que venían del poscomunismo y de Izquierda Unida y que dicen que hay que romper con el llamazarismo». En un momento dado, lamenta, «hay una lectura de esos sectores con estructura partidaria previa a Podemos, que entran en Podemos con esos partidos y gracias a esos partidos crece en Podemos, según la cual el 15-M y el momento impugnatorio han muerto y estaríamos en las claves políticas del año 2007». En su opinión, el momento «sigue demandando transformaciones sociales más allá de las concesiones que normalmente hace el bipartidismo» y el hecho de que Podemos Asturies obtuviera los mejores resultados de Podemos en toda España, y las últimas primarias contaran con más participación que las de Castilla y León, una región más grande y poblada, demuestran que el mantenimiento del discurso impugnatorio es el discurso correcto. El PSOE —opina— «tiene unas bases muy débiles», como quedaría demostrado en que «en las elecciones de Madrid hay un sorpasso al PSOE de Más Madrid; en Galicia, hay un sorpaso al PSOE del BNG; en Cataluña gobierna Esquerra Republicana por primera vez desde la Segunda República; en Euskadi, Bildu sigue siendo segunda fuerza…».

Sofía Castañón e Ione Belarra, en un acto en Xixón durante la campaña de 2019. Foto: Iván G. Fernández.

Frente a este discurso, Celso Miranda, ligado al movimiento cultural ovetense y a la candidatura castañonista, pide hacerse cargo de que verdaderamente «se ha dado un cambio de paradigma a nivel general. Ya no somos una fuerza de impugnación; ese momento pasó en toda España y en Asturias también. Y nosotros no clamamos por pactar sin más con el partido socialista, pero sí por interpelarle. En la campaña se mencionó a Julio Anguita, pero Anguita nunca fue remiso a pactos si había un programa por el medio». Para el también afín a la nueva dirección de Podemos Asturies Miguel Lago, el momento impone «construir con los compañeros de Izquierda Unida y del resto de fuerzas sociales, sindicales y políticas asturianas» y «sería bastante más difícil llegar a eso si el resultado [de las últimas primarias] hubiera sido otro», en tanto «la relación de los anteriores gestores de Podemos con el resto de las izquierdas podía no ser del todo buena». Lago también demanda reconocer que «el javierismo, que representaba lo peor del PSOE, perdió en un congreso y Barbón está en la parte que representaba Sánchez a nivel estatal. Eso lo cambia todo un poco. Barbón no es el anti-Podemos, ni el susanismo. Representa una renovación. Y ante toda esta situación, tanto los votantes como los simpatizantes de Podemos piden o empiezan a ver que hay que pasar de la impugnación a la participación en la gestión».

¿Cómo estructurar el frente amplio?

¿Cómo dar forma al nuevo espacio de las izquierdas españolas que se va a construir en torno a Yolanda Díaz?. Juan Ponte señala la importancia de que los imprescindibles liderazgos personales no devengan en proyectos puramente personalistas: «Urge dotarse de estructuras y procedimientos democráticos para la toma de decisiones colegiadas». Con respecto a la formación del frente amplio, desde IU llaman a «aceptar la realidad» de que, guste o no, la forma partido sigue siendo imprescindible, y no debe ser —pide Alejandro Suárez— «demonizada» por «teorías en el vacío» que redundan en «experimentos sin partidos» que acaban redundando en «situaciones como la de Galicia, donde se pasó de ser segunda fuerza a cero, o como la de Carmena». Asevera Suárez que, por otro lado, «partido siempre hay. Siempre va a haber un grupo de personas, o varios, que se organicen en función de una afinidad política o ideológica. La ventaja que tenemos los partidos es que tenemos estructuras que pueden contrarrestar —a veces no lo consiguen— el caudillismo». Admite, eso sí, que «hay que nivelar y establecer mecanismos para que los partidos no incurran en cierta tendencia a controlar jerárquicamente las cosas, a controlarlo todo demasiado».

Juan Ponte, concejal de Mieres, de IU. Foto: Tania González Peñas.

Sofía Castañón coincide con Suárez en «que hace falta que haya organizaciones fuertes»; organizaciones «capaces de dialogar y de colocar a la gente como prioridad», y, en esa línea, señala como tarea fundamental, y dice estar trabajando en esa dirección, «reforzar Podemos Asturies como organización». Manifiesta asimismo su «incomodidad» hacia las estructuras fluidas: «lo fluido», reflexiona, «se mueve dentro de lo informal y lo informal suele ser profundamente injusto y nada participativo». A su juicio, «lo que garantiza la colectividad de las decisiones son las organizaciones». Y a tenor con esa preocupación, defiende que la figura de Yolanda Díaz, siendo «indiscutible», y cuyo valor debe ser «cuidado y agradecido», debe concurrir a las próximas elecciones sustentada en una organicidad sólida. En particular, Castañón defiende una «interlocución fluida, respetuosa, consciente de nuestros innegables matices» con Izquierda Unida de Asturias que nunca pierda de vista «los muchísimos consensos» que deben ser puente entre las dos organizaciones. En cuanto a las acusaciones de centralismo madrileño, se las devuelve a la candidatura derrotado: a las clases populares, dice, les hace daño «el centralismo de Madrid, pero también el de todo aquello que se ha llamado periferia y que yo no concibo como periferia»; el pequeño centralismo que también puede darse en las organizaciones regionales.

“Sofía Castañón manifiesta su «incomodidad» hacia las estructuras fluidas”

La construcción del frente amplio en Asturias tiene que salvar un primer obstáculo ya superado en buena parte del resto de España: la persistente división de IU y Podemos. Si en 2015 Podemos Asturies se convirtió en la parte fuerte de las izquierdas asturianas con unos espectaculares resultados electorales, hoy la correlación de fuerzas entre ambas formaciones están más niveladas. De hecho, en 2019 IU no quiso confluir a nivel local en algunas localidades en las que las marcas de Podemos plantearon ir a las elecciones con una misma lista. Podemos obtuvo mejores resultados autonómicos, 4 diputados frente a dos, y en dos plazas tan importantes como Gijón y Oviedo, pero demostró que en buena parte de Asturies carece de la sólida la implantación territorial de IU, con bastantes más alcaldías que el PP asturiano.

Nacho Fernández del Páramo, de Somos, Daniel Ripa de Podemos, y Ovidio Zapico e Iván Álvarez de IU en la Junta General. Foto: Iván G. Fernández.

En la coalición de izquierdas hoy muchos sienten que ya han salido de su particular travesía por el desierto, cuando la nueva política estaba en su esplendor, y que IU se encuentra ahora más fuerte que el partido morado, aliado y rival a la vez, por lo que las negociaciones, de abrirse, serán en términos mucho más equilibrados. Y es que a esta debilidad organizativa y territorial de Podemos se suma su reciente crisis, que ha dejado partida en dos a la organización, con un reguero de denuncias por parte de trabajadores despedidos por la nueva dirección, acusaciones de fraude electoral a la candidatura de Castañón por parte de la de Ripa, así como de repartir los fondos del Proyecto Asturies entre organizaciones afines, por parte de los de Castañón. ¿Se lograrán suturar en un futuro cercano las heridas abiertas en las primarias? Desde el entorno de Castañón se asegura tener la voluntad de hacerlo, pero se acusa al de Ripa de carecer de ella en términos muy duros, que incluyen la sospecha de constituir una quintacolumna del errejonismo o el embrión de un proyecto propio al estilo de la Adelante Andalucía de Teresa Rodríguez. La crisis abierta incluye de hecho varias denuncias ante los tribunales. Según Cándido González Carnero «Sofía aboga por tender la mano, porque una organización política como la nuestra —y más en los tiempos que corren, con la amenaza de la extrema derecha enfrente— necesita tenderla». Puntualiza, eso sí, que «cerrar esas heridas, de todas formas, ya no depende de la parte ganadora, sino de la que está lanzando amenazas» después de haber planteado «una campaña de navajazos» y de no «aceptar el juego democrático». «Todo el mundo», advierte Sofía Castañón, «puede tener una pataleta, pero en algún momento, o se ponen a trabajar, o se ponen a un lado».

Convocatoria por el Occidente

Mientras Podemos arrastra la fractura de las primarias de diciembre, IU, una fuerza en la que también las divisiones internas han sido una constante, ha puesto en marcha en el Occidente su propio proyecto de cara a la construcción de un frente amplio ceñido a esta circunscripción. Entidades sociales, sindicalistas y militantes de candidaturas municipalistas participaron el pasado mes en Luarca en el primer encuentro de Convocatoria por el Occidente. Tanto el ex diputado de Podemos Andrés Ron como la parlamentaria Nuria Rodríguez asistieron a la reunión. Y es que el Occidente, donde hasta el último voto será necesario para obtener representación, puede convertirse en el banco de pruebas de una confluencia que se contagie a más lugares. O no.

Andrés Ron y Nuria Rodríguez asistieron como público a la Convocatoria por occidente. Foto: David Aguilar Sánchez

Quedan muchas incógnitas por despejar en el camino a la construcción de un frente amplio a la asturiana. Desconfianzas mutuas y pequeños cálculos electorales, o diferencias programáticas profundas, como las manifestadas en la fallida negociacion del Estatuto, jalonan el diálogo político entre las direcciones de las dos grandes fuerzas de la izquierda, a la que se añade una tercera fuerza más pequeña, Equo, con una política de alianzas asimétrica. Las confluencias nunca han sido fáciles. Sin embargo, en las bases parece haber un consenso en torno a la necesidad de confluir pronto en torno a Yolanda Díaz, la mujer que puede producir un revulsivo en unas izquierdas desmoralizadas y desmovilizadas, y que contemplan con pánico el crecimiento de la ultraderecha. En palabras de Juan Ponte, se trata de trasladar a las elecciones lo que la vicepresidenta estaría haciendo desde su ministerio: “Ilusionar a la sociedad sin caer en los ilusionismos”. En los próximos meses sabremos si el yolandismo asturiano fructifica o fracasa.

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