Familias unidas por una Asturies libre de transfobia

Personas trans y familiares se organizan en Llar Trans, un espacio de apoyo mutuo para compartir, resolver dudas y acompañar los procesos de transición de género.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El 31 de marzo es el Día Mundial de la Visibilidad Trans, y no por casualidad ha sido escogida como fecha para la presentación de la Asociación Llar Trans. El colectivo de familias nace, según sus fundadoras, “con el propósito de ser en cierto modo ese lugar, de dar calor y comunidad que era el llar“. Es decir, la piedra sobre la que se encendía la lumbre en los hogares tradicionales asturianos, en los que toda la familia se reunía en torno al fuego al final de la jornada. La nueva asociación nace con ese objetivo de acoger y acompañar a familias con procesos de transición de género. Llar Trans cuenta entre sus socias, socies y socios tanto con personas trans, menores y adultas, como con sus familias y aliadas, “unidas por el apoyo mutuo y el deseo de una Asturias libre de transfobia, donde la sociedad civil respete, valore y acoja la diversidad, y la Administración acompañe y no obstaculice este cambio social que ya está en marcha”. Por eso, señalan, “esta asociación no puede considerarse una asociación LGTBI al uso, ni tampoco una asociación de padres y madres de personas trans, aunque sea las dos cosas y algo más”.

Concentración trans en Uviéu. Foto: Iván G. Fernández.

La idea de crear Llar Trans partió de un grupo de familias que, en muchos casos sin apenas conocerse, compartían una inquietud común: acompañar a sus hijos, hijas e hijes trans, defender sus derechos y apoyarles ante las dificultades que deben afrontar, las trabas que se les ponen y las agresiones que reciben. A los padres y madres de menores trans se han ido sumando gente con diferentes perfiles: personas trans adultas, familiares y aliadas de su entorno. Por ello, señalan, “desde el principio la asociación se gestó como una familia mixta, tal y como son las familias reales: un grupo de gente distinta entre sí, unida por lazos de cariño y cercanía”. La primera junta directiva está formada tanto por padres y madres cis como por personas trans adultas. Pretenden ser “un lugar de acogida por y para las personas trans, pero también por y para las personas cis que se encuentren en situación de acompañar el tránsito de una persona cercana, desde la comprensión, el respeto y el amor, y que deseen luchar junto a ellas, elles y ellos por sus derechos”. Se trata de una experiencia pionera en Asturies, una de las comunidades autónomas que sigue sin contar con una Ley Trans. Tras el rechazo del PSOE al proyecto de Podemos Asturies para desarrollar una legislación trans autonómica, el Gobierno de Adrián Barbón ha anunciado una ley LGTBI cuyo anteproyecto debería estar elaborado a finales de 2022.

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