El corto no quiere ser el hermano pequeño del largo

El MUFF, el festival de cortos de Mieres, clausura su segunda edición tras una intensa programación que reivindica el valor del cine de breve duración.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Tras una intensa semana de sesiones, conferencias y talleres este domingo echaba el cierre el MUFF, siglas del Mieres Under 60 Film Festival, el certamen de cortometrajes dirigido por Jorge Rivero, y que con el apoyo de la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Mieres ha celebrado este año su segunda edición. El cortometraje portugués “Elo”, dirigido por , se ha alzado con el premio al Mejor Corto en la sección Cosmos, mientras que la mejor animación recaía en el chileno “Bestia” de Hugo Covarrubias. En la sección Asturias, el corto ganador ha sido “Vas a ser mi memoria siempre”, de la joven creadora Marina Munárriz.

Con un histórico precedente, CortoMieres, activo entre 1999 y 2011, y coordinado también por Rivero, el MUFF pone el foco en ese cine de corta duración que no quiere ser visto como el hermano pequeño del cortometraje, sino como otro tipo de obra cinematográfica, con el mismo valor y reconocimiento cultural que puede tener el relato con respecto a la novela, o cada vez más, la serie de televisión y el cine pensado para salas. La actriz y cineasta Nerea Barros, una de las invitadas, explica que “hay creaciones que me llegan como largo y otras como corto”, pero destaca de este último que tiene la ventaja sobre el largometraje de que por su breve duración puede ser un espacio más propicio y favorable a la experimentación y la libertad creativa.

Barros presentó en Mieres “Memoria”, una película de 16 minutos sobre la desecación del Mar de Aral, situado entre Uzbekistán y Kazajistán, y que ha supuesto una modificación total del clima y el ecosistema de esta región de Asia Central, que hasta 1991 formó parte de la Unión Soviética. Primera de una trilogía sobre catástrofes ecológicas, Barros está fascinada por las relaciones entre naturaleza, humanos e industria, y por eso conocer el valle de Turón, en Mieres, y los pozos mineros del concejo, bastantes de ellos abandonados y entrelazados con el bosque, le ha causado un impacto enorme. Ganadora del Goya a la mejor actriz revelación por “La Isa Mínima”, la gallega destaca demás de esta experiencia paisajística el alto nivel artístico del festival: “No he visto un corto malo”.

Nerea Barros en Mieres. Foto: Iván G. Huerta

Apostar por los cineastas emergentes es según el mierense Jorge Rivero la principal seña de identidad del MUFF con respecto a otros certámenes que buscan nombres más consagrados. Rivero, que además de dirigir el certamen mierense trabaja en otros dos festivales de cortos, conoce bien la realidad del sector. Es optimista. Para Rivero el corto vive un segundo momento dulce comparable al de los años 90. Para el cineasta y programador, el digital permite un abaratamiento de la producción y la exhibición. Así, pequeños festivales como el MUFF puedan contar con películas de todo el mundo en sus secciones: “era algo impensable en CortoMieres, cuando todavía trabajábamos con copias de 35 milimetros, muy costosas de producir, enviar y devolver. Hoy una película es un archivo digital que se envía en el momento y que se puede proyectar a la vez en varios festivales de diferentes parates del mundo”. Las plataformas digitales son para el director del MUFF el otro cambio que juega a favor del cortometraje: “la gente se está acostumbrando a ver piezas de duración corta, y hay muchas series de capítulos breves, de unos 25 minutos o menos, que en cierta medida se asemejan a los cortos”.

César Velasco Broca en el MCC de Mieres. Foto: Iván G. Huerta

Vivir de hacer cortos sigue siendo en todo caso difícil. César Velasco Broca sabe de lo que habla. El reconocimiento en festivales le permite mantener una carrera como director, pero no profesionalizarse en ello. Al final, este cineasta alavés vive del cine, pero trabajando en las producciones de otros, generalmente en largos. Para Velasco hace falta romper con el lugar común de que el cortometraje es algo menor, o un ensayo para hacer largos, que sería lo verdaderamente importante. “Si haces largos te llaman director de cine o cineasta, y si haces cortos cortometrajista” explica. Para Velasco Broca, que además de exhibir su trabajo impartió un taller en Mieres, José Val del Omar, una de sus principales referencias, es el ejemplo de que se puede ser un gran cineasta sin haber saltado nunca del corto al largo. La decisión de Pedro Almodovar de hacer un alto en el camino y dirigir y producir el corto “La Voz Humana” es la prueba de que el camino de regreso del largo al corto, aunque poco habitual, no es imposible.

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