“Aún con un nuevo instituto en La Corredoria, seguiríamos estando por encima de la capacidad del centro”

Francisco Fernández, director del IES La Corredoria, analiza en profundidad la problemática del centro y la situación de la educación en Asturias

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Andrés Illescas
Andrés Illescas
Es periodista.

Francisco Fernández Olanda (Oviedo, 1980), es el director del IES La Corredoria, uno de los centros más afectados por la masificación y la interinidad del profesorado. Criado en Cádiz y en Vallobín, fue al Instituto La Ería y su vínculo con el centro que ahora dirige comenzó en 2018. Fernández tiene muy claro que los problemas en educación pasan por no tener un dibujo claro del futuro deseado: “Dime cuanto inviertes en educación y te diré que sociedad quieres”, subraya. Culto e interesado en el mundo que le rodea, muestra una gran pasión por la formación y analiza en profundidad el contexto actual para NORTES.

Desde que pisó por primera vez el IES La Corredoria en 2018, ¿qué ha cambiado?

Los cambios principales son un aumento claro del alumnado, a tener 200 chavales más y después la gestión Covid, que fue un gran handicap , con las clases de bachillerato por la tarde. Este año, además, tuvimos que usar las aulas preconstruidas.

¿Hasta qué punto está el centro por encima de su capacidad?

Es un instituto muy grande, estaba hecho para 650 alumnos, pero ahora tiene 1.020. Un 50% más de para lo que estaba diseñado.

¿Esto qué inconvenientes genera?

Es un problema importante. La biblioteca, una parte de los laboratorios, aulas de dibujo o música son espacios singulares, donde dar una educación de calidad, que han pasado ha convertirse en aulas ordinarios.

¿Se ha perdido entonces calidad educativa?

Lo que hay que se ha hecho es un esfuerzo importante por parte de los departamentos de innovación pedagógica, para llevar al aula los instrumentos y la forma de trabajo que antes se ejecutaba en estos espacios. Esto conlleva, sobre todo, más trabajo de intendencia, exige mas planificación.

Francisco Fernández. Foto: Iván G. Fernández

¿Cómo lo llevan los alumnos?

Por ejemplo, el año pasado con el tema de la semipresencialidad, se desdibujaba la identidad de grupo. Eso es malo para los chavales en una edad como la adolescencia.

¿Entienden todas estas circunstancias que les rodean?

Ellos tienen dos cuestiones claras. Por un lado, Intentamos hacer un esfuerzo porque tengan un conocimiento reflexivo y racional de las singularidades del centro y que rememos todos en el mismo sentido. Padres, chavales y profesores. A nivel macro, tenemos que darnos cuenta de que muchos de estos chavales crecen en un barrio golpeado por la crisis, más aún con el covid. Predominan trabajos muy feminizados como los cuidados o la hostelería, que han sido los más perjudicados en los últimos años y esto, indudablemente, afecta a las familias.

¿Cuál es el perfil de las familias del instituto?

Son de clase trabajadora. Los padres desempeñan muchas veces trabajos en el sector terciario y logístico. Es el barrio más dinámico de Asturias, con 20.000 habitantes, es un foco atractivo para la inmigración interior y exterior. Es un barrio que no pierde población u cuenta con tres colegios pero un solo IES. Tiene singularidades como contar con uno de los PIB más bajos de todo el municipio de Oviedo y  con una esperanza de vida inferior. Hay una importante incidencia de otros factores, como el alcoholismo o una alta tasa de suicidios.

¿Ven los padres la salida para sus hijos en la educación?

A ver, La Corredoria no es un gueto, ni es el Bronx; es un barrio de trabajadores de la España que madruga, pero no de postureo y se aspira al mayor nivel de estudios posibles. Estamos mano a mano con la Asociación de Madres y Padres (AMPA), que es muy poderosa e importante en el instituto. Tienen casi 500 adscritos. Hay mucha consciencia de la importancia de esto y manejan proyectos como el banco de préstamo de libros, organizan las graduaciones y siempre se han manifestado proclive a ayudarnos incluso con material.

“La corredoria es un barrio de trabajadores de la españa que madruga, pero no de postureo”

Francisco Fernández

¿Hacia que objetivo reman con usted como director?

Queremos adaptar la educación a la agenda 2020-2030, dando una formación en coeducación, igualdad de oportunidades y que todo este asociado a la singularidad de la industria en Asturias. El objetivo es crear una fuerza de trabajo que contribuya a dibujar una Asturias como nicho de alto valor añadido. Que tenga capacidad de producción y posicionamiento global de esa producción. Evitando el desierto global al que podríamos vernos abocados, por estar situados en el Noroeste peninsular, cuando la producción europea premia más el arco mediterráneo, el norte de Italia, la Provenza francesa y el eje con el puerto de Rotterdam.

¿Qué les haría falta para encaminarse hacia ese objetivo?

Principalmente necesitamos es que se estabilice el profesorado. Hay un alto nivel de interinidad, el año pasado llegó casi al 50%. Para 2022-2023, solo van a repetir el 26% de la plantilla, 32 profesores. El resto son nuevos, pero al menos vienen con destino definitivo al instituto. El problema es que hay que darles mucha formación, porque es un centro muy complicado de gestionar. Se tarda un año en tener esto controlado. Casi todos los procedimientos están digitalizados. Cada año se produce una renovación muy importante de la plantilla y eso no solo afecta a la vertebración de proyectos, sino a los chavales, porque los vínculos emocionales entre profesor y alumno se pierden cuando uno de los dos se va. Eso es una cosa que repercute en la seguridad y estabilidad que necesitan los propios chavales.

“Cada año se produce una renovación muy importante del profesorado y eso no solo afecta a los proyectos, sino a los chavales”

Francisco Fernández

Parece, en cualquier caso, que el próximo año este problema comenzará a solucionarse, ¿no es así?

Es cierto que para el año que viene tendremos más de un 60% del profesorado con destino definitivo en el centro. Es la primera vez que lo vamos a tener. Vamos a intentar que se mantengan lo más posible.

El otro problema es de espacio…

Lógicamente. El espacio impide hacer más atractivas las clases, poder contar con más proyectos. Cuantas mas aulas especificas tienes, mas magia tienen cada una de esas asignaturas. Puedes hacer más experimentos de todo tipo, incluidos musicales y artísticos.

Francisco Fernández con trabajadoras del centro. Foto: Iván G. Fernández

¿Esto solo se solucionaría con otro centro de secundaria?

La solución pasa por otro instituto o de la posibilidad de que parte del alumnado pudiera ir a otro que tuviera espacio, algo que parece complicado. En cualquier caso, aún con un nuevo instituto, seguiríamos estando por encima de la capacidad para la que se diseñó este, porque moverían a gente del Pando y a gente de Ventanielles, donde también están en una situación muy complicada.

¿De quién es la responsabilidad?

Muchas veces cometemos el error de echar la culpa a tal o cual consejero. Tendemos a poner una cara a la que poder culpar de problemas concretos. La lucha es mas complicada. Es con los presupuestos autonómicos y lo que se dedica a educación. Es el pariente pobre del estado de bienestar en España. Mientras la sanidad se mantiene, más o menos, la educación está muy cercenada, por los conciertos y por la infrafinanciación. No se pone a la educación en el punto donde debería. La gente dice, “yo llevo al nene a la concertada, que supuestamente es mejor que la publica”. Si quisiésemos hacer una revolución productiva, incrementando notablemente el PIB, habría que mirar a la Francia o la Alemania de posguerra, donde lo primero que hicieron fue incrementar mucho el gasto en educación.

Veo que está radicalmente en contra de la concertada…

Se debe priorizar la publica, que es laica, niveladora, gratuita y que no deja de ser un servicio publico como la sanidad publica. Debería priorizarse. El que quiera que su hijo vaya a un colegio confesional, que lo pague, pero no con los impuestos de todos.

Los docentes también tienen reclamaciones salariales, ¿cobran poco?

Sí, los profesores no están bien pagados, tiene que hacer cada vez mas trabajo burocrático y su profesión no es lo suficientemente reconocida. De hecho, hay la sensación de que en otras comunidades autónomas, la carga de trabajo es menor y se retribuye más. Así es difícil retener a los profesores. Lo que hace falta es tener un debate sindical y social importante, sobre el papel de la educación publica en Asturias y si verdaderamente se quiere hacer una transformación.

Pero parece un problema de falta de voluntad política, ¿no lo ve así?

-La visión mayoritaria que hay es no política, sino de gestión. Se convierte en técnico, algo que debería ser político. Te dicen que hay que gestionar con lo que hay. La salvación no es que el consejero sea un gran gestor, proviene de la financiación. Es una cuestión que no es solo de los profesores, es una cuestión política. En las prioridades de la agenda política siempre debería haber tres cosas relacionadas con la definición del modelo productivo y social que queremos. Por un lado, que Asturias sea una región industrial, que supone que haya trabajadores bajo convenios colectivos y con mejor capacidad adquisitiva que si es solo un espacio turístico; además, un modelo de salud publico y preventivo, que garantice calidad de vida y tercero un modelo educativo que de formación integral, no solo técnico operacional, para un modelo productivo de valor añadido. Un científico debe disfrutar leyendo a Quevedo, en el modelo de la hiperespecialización que vivimos.

¿Hay una polarización?

Sí. Hay una segregación entre alto valor añadido, son personas hiperespecialistas en una actividad determinada y bajo valor añadido y precario económicamente, que recae en personas hiperflexibles, que básicamente desempeñan cualquier trabajo no específico.

-¿Cómo ve a las nuevas generaciones del instituto para enfrentarse a esto?

-Hay un mito importante, que es como que las generaciones van a peor, que todo es un desastre. Se habla de una generación entregada al móvil, al “tik tok” o al reguetón. El problema de ese mito es creérselo. En este IES han sido los propios nenos los que en San Valentín vendieron claveles para dar a la Cruz Roja, porque trabaja con gente desfavorecida del barrio. Se va a hacer un musical, relacionado con el bulliying. Hay conciencia, intereses artísticos y eso depende mucho de la capacidad de los profesores de crear belleza alrededor suyo.

A nivel académico, ¿los resultados son buenos?

Este instituto tiene cinco matriculas de honor, el premio extraordinario al esfuerzo personal del Principado de Asturias y al finalista de la olimpiada matemática, y es de un barrio de trabajadores. Deberíamos plantearnos, si tuviéramos todos los medios, todo lo que podríamos hacer. Desde luego, la educación bastante más divertida. En este centro no podemos hacer más con lo que tenemos.

¿Tienen futuro estos jóvenes en Asturias?

-En mi humilde opinión creo que Asturias tiene los instrumentos para poder afianzar núcleos de producción al terruño, que es la garantía de un futuro, con contratos indefinidos, que se puedan construir familias. La SEPI y el IDEPA son instrumentos públicos para poder participar en economía productiva, no deficitaria. No hablo de ir al rescate de empresas muertas, sino hacer apuestas en sectores estratégicos y punteros de la economía. Renovables, contar con acciones de Arcelor, Asturiana de Zinc, en general del cluster del metal. Eso es fundamental, vinculándolo mucho con la Universidad de Oviedo y los departamentos de I+D+I.  

¿Qué es la innovación en educación de la que tanto se pregona?

La palabra, muchas veces, es un cliché. Para mi lo importante es que modelo de sociedad queremos para dentro de 20 años y mover las fichas para llegar a eso. La innovación supone la introducción de metodologías novedosas, que bien hagan que las asignaturas sean vistas por el alumnado, de manera mas natural, que se aprenda de una manera no dramática. También es incluir nuevos elementos relacionados con el futuro. Por ejemplo, aproximación al Big Data, trabajo en grupos de cuatro o cinco chavales, aprendizajes por proyectos. Esa innovación debe estar relacionada con la estructura productiva actual y la de mañana. Sino vivimos en ruptura entre un modelo educativo y la tendencia de un modelo productivo.

¿Entorpece mucho que les cambien las leyes educativas cada vez que hay un nuevo signo político en el gobierno nacional?

Sí, y, además, no son cambios extraordinariamente radicales entre unas y otras. Obliga a rehacer y readaptar, destinando mucho tiempo a eso, en vez de emplearlo en cosas verdaderamente importantes, como la formación en metodologías activas, en la renovación pedagógica, la formación para poder enseñar por proyectos, Un profesor que, por ejemplo, quiera trabajar diseño de producto con los chavales, debe manejar los instrumentos. Esto sería más útil que estar permanentemente haciendo programaciones cada cuatro años.

¿Cuál sería el escenario ideal para el IES La Corredoria de aquí a una década?

El escenario ideal sería que existiese el segundo instituto y que La Corredoria tuviera un techo de 650 alumnos. Con eso y una plantilla estable, nos permitiría o nos facilitaría mucho toda esta renovación pedagógica. Ahora mismo no se puede hacer porque el grueso del tiempo tienes que gestionar un instituto muy grande a nivel de convivencia. Debes atender muchos padres o familias. Hay 3.000 personas directamente relacionadas con el IES, de un barrio de 20.000. Un 10% del barrio tiene una relación diaria con el centro.

Con tanto jaleo, ¿consigue sacar tiempo para dormir algo?

Es duro. Los equipos directivos están en circunstancias difíciles. Nunca se puede tener el 100% del control de cada una de las cosas. La gestión de lo cotidiano impide tener tiempo para poder investigar proyectos de mejora y empezar a implementarlos. El tiempo se va en la gestión cotidiana. Sin embargo, a pesar de todas las dificultades hay un montón de acciones de éxito hechas por los departamentos y los chavales, porque hay un compromiso social con el barrio y sus jóvenes. Aquí se crea comunidad y vínculos que van más allá de lo estrictamente profesional.

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