Gracias, Mónica

Ha desarrollado una labor política encomiable por la igualdad social y el progresismo, pero siempre llega el tiempo de dar el relevo a otras compañeras

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Eva Del Fresno
Eva Del Fresno
Trabajadora social, militante feminista y de EQUO.

Durante siglos, o quizá siempre, desde el comienzo de la historia, el abuso existió y el abusador quedaba impune y la víctima destrozada para toda su vida. Esa es la historia aún hoy, en muchas partes del mundo.

Un ejemplo de cómo esto ha sido una práctica consentida es el fundador de los Legionarios de Cristo. Violó durante décadas a decenas de niños mientras era aclamado como un santo.

Engañó a dos mujeres, una de ellas muy joven en ese momento para tener hijos con ellas, y hay testimonios de los abusos sexuales a sus propios hijos.

La cúpula de los legionarios de Cristo conocían esas prácticas y las encubrían, entre otras cosas porque no solo su fundador abusaba de niños de 11 años. Al menos había otros 27 violadores más entre ellos.

Sin embargo, esa organización fundada por un drogadicto, estafador,  y un violador criminal, sigue teniendo la gestión de colegios en España. A nadie se le ha ocurrido que sería bueno que una organización con esos antecedentes no tenga acceso a menores ¿Por qué? : Porque hasta ahora la palabra de un hombre respetable y poderoso valía más que la de un niño. Y esos miserables salían impunes.

Hace muy pocos años, no más de 30, que de una forma generalizada algunas sociedades como las nuestras han empezado a preocuparse por las víctimas de abusos sexuales. Y desgraciadamente en otras, como en Pakistán o en Afganistán o en Yemen, las vidas de las niñas no valen nada ante el capricho de un hombre poderoso.

La lucha contra el abuso sexual debe estar por encima de los intereses individuales y partidistas

Esa es la realidad, una realidad tenebrosa de mucho sufrimiento y de terribles injusticias. Solo en una parte del planeta, gracias al esfuerzo y sacrificio de mucha gente, se van dando pasos que nos ayudan a encontrar los monstruos que viven entre nosotros y que causan sufrimiento a víctimas indefensas.

Afortunadamente en este país que vivimos va creándose conciencia social sobre el problema y va consolidándose el rechazo social hacia pederastas, pedófilos, y abusadores. A pesar de los aspavientos hipócritas de los extremistas. Miles de mujeres y hombres, pero sobre todo mujeres, trabajan en los servicios sociales de las autonomías y los Ayuntamientos ayudando cada día a mujeres y a menores vulnerables. Son la trinchera de nuestra sociedad en la guerra por un mundo mejor frente al monstruo que devora la inocencia de niños y luego presume de ser un ejemplo para la juventud como dijo Juan Pablo II del fundador de los legionarios de Cristo. Qué pensarían sus más de 60 víctimas reconocidas, violados con 12 ó 13 años. Qué pensaría su hija abusada sexualmente por su propio padre. Para que eso no se produzca es imprescindible ese ejército de personas formadas, motivadas,  asalariadas de la administración pública. Y una fuerte conciencia social para perseguir estos delitos.

No podemos dar ni un paso atrás.

La lucha contra el abuso sexual, debe estar por encima de los intereses individuales y partidistas. La política debe servir a esta causa y no al revés.

Según una sentencia firme, una niña que estaba en un centro de acogida sufrió abusos por parte de un cuidador. Eso es inaceptable y no hay disculpa. Como tampoco es disculpable que los protocolos de la Consejería no hayan funcionado ni para prevenirlo, ni para detectarlo. Hubo un fallo muy gordo.

Si hay la más mínima sospecha de que alguien desde el Gobierno,  Mónica Oltra en este caso, actuó para encubrir el caso, la prioridad es investigarlo hasta el fondo.  No puede haber ninguna otra prioridad.

Mónica Oltra lleva siendo diputada desde hace ya más de 12 años y vicepresidenta desde hace 7 años. Ha desarrollado una labor política encomiable por la igualdad social y el progresismo, pero siempre llega el tiempo de dar el relevo a otras compañeras.

No dudo de su inocencia y del sufrimiento que tiene que ser saber que tu pareja abusó de una niña vulnerable. Y encima tener que dejar el cargo por el que te has desvelado y en el que has volcado tus fuerzas. Tampoco dudo de la hipocresía de quienes la atacan, que les importa un bledo la niña y que si por ellos fueran cerrarían los centros de acogida.

Pero no puede haber medias tintas. Son muchos siglos de abusos frente a unas pocas déćadas y unos pocos países que empezamos a caminar por la senda de la justicia. Para dar ejemplo y acabar por fin con la impunidad de los abusadores era necesario el paso al frente de Mónica y un sacrificio en un momento personal que imagino muy duro, pensando hasta el final en el servicio al bien común. Gracias Mónica, gracias, como sociedad ya no nos conformaremos con menos nunca.

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