Muere José Luis Balbín, pionero de la tertulia televisiva en España, “purgado” en los 80 por el felipismo

Creador y director del exitoso programa "La Clave", en 1985 el PSOE lo cesaba por sus posiciones críticas con el Gobierno de Felipe González.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Ha fallecido José Luis Balbín (Pravia, Asturias, 1940), “padre” de la tertulia televisiva en España. El miércoles por la tarde lo comunicaba su pareja, Julia Mesoneros, también periodista, en las redes sociales. Retirado del periodismo desde hacía años, residía a caballo entre Cudillero, en su Asturias natal, y Madrid, donde había vivido la mayor parte de su vida. Sus restos serán enterrados en Pravia.

Aunque había iniciado estudios de derecho, muy pronto se pasó a la Escuela de Periodismo de Madrid. Tras realizar prácticas en La Nueva España trabajó en el diario Pueblo y en diversos organismos oficiales antes de llegar a RNE primero y TVE después. Fue en la televisión pública donde en 1976 inició La Clave, primera tertulia televisiva en la historia de España. El programa, a pesar de su carácter denso e intelectual, llegó a alcanzar una gran popularidad en la España de la Transición y los primeros años 80. Ver a personas de diferentes ideologías discutiendo ante la audiencia, siempre después de la proyección de una película relacionada con el tema del debate, se trataba de todo un acontecimiento democrático que rompía con el monolitismo de la televisión franquista. Hoy el programa llama la atención sobre todo por su ritmo lento, las intervenciones largas y pausadas de los invitados, y el humo del tabaco, tanto de los cigarrillos como de la característica pipa del presentador.

Por La Clave pasaron políticos de todas las tendencias, filósofos, escritores y personajes históricos como Federica Montseny, ministra de la Segunda República e histórica dirigente de la CNT. También figuras internacionales como el novelista norteamericano Truman Capote, el pensador francés Bernard-Henri Lévy o Gert Bastian, diputado de Los Verdes alemanes y compañero de la dirigente Petra Kelly.

Si bien con la victoria del PSOE Balbín fue ascendido a director de informativos de RTVE pronto comenzaron los desencuentros con el gobierno de Felipe González a causa de la posición cada vez más crítica del periodista asturiano, que en 1985 tomaría partido publicamente por la celebración de un referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN. Programas como los dedicados a la Alianza Atlántica, a Andalucía, con el alcalde y líder jornalero José Manuel Sánchez Gordillo, y el también regidor Julio Anguita, o a la seguridad ciudadana, en el que Balbín llegó a afirmar en directo que al “Ministerio del Interior no le gustan los programas sobre la policía”, terminaron por sentenciar un programa que generaba opinión en un país en el que solo había dos cadenas televisivas y las audiencias eran masivas. No por casualidad el final de La Clave llegaría en vísperas del referéndum de la OTAN, una prueba de fuego para Felipe González, que necesitaba de una televisión pública 100% alineada con el Gobierno para defender su apoyo a la permanencia de España en la organización militar hegemonizada por los EEUU.

“El cese del programa provocaría un gran escándalo político”

El 27 de diciembre de 1985 El País informaba de que la dirección de TVE había decidido suspender la emisión prevista, a causa del “injustificado y unilateral cambio de invitados y contenido de dicho programa respecto a lo previsto y anunciado”. El tema del programa era La Movida, pero en él iban a participar varios políticos de izquierdas críticos con el Gobierno, entre ellos Gerardo Iglesias, secretario general del PCE, y Alonso Puerta, disidente del PSOE.

José Luis Balbín con Ángel González y Paco Ignacio Taibo en Oviedo.

El cese del programa provocaría un gran escándalo político en una España que había descubierto con La Clave la tertulia y el debate televisado. El responsable de la destitución sería José María Calviño, director de RTVE, padre de la actual ministra de Economía Nadia Calviño, inicialmente valedor y protector del periodista asturiano, pero de quien Balbín se había ido progresivamente distanciado.

En 1986 el cesado Balbín presentaba una demanda contra TVE por considerar que se había vulnerado su honor con el comunicado oficial del ente público justificando la suspensión del programa. En él la cadena pública señalaba “que la dirección de un programa no equivale a una posesión de una patente de corso, sin otra ley ni otros límites que el capricho o los intereses de quien lo ejerce”, y atacaba al ex director de La Clave por utilizar a los invitados del programa “corno instrumento de sus propios intereses”. La presunta baja audiencia del programa, su coste, así como la contratación de familiares serían usados para disimular la decisión política de la cadena.

Un programa de La Clave

El periodista hablaba de un acto de censura por parte del Gobierno y denunciaba que “no puede haber libertad de expresión si no hay libertad de expresión en la televisión, y no puede haber libertad de expresión en la televisión si no hay pluralidad en la dirección de Televisión Española”. Para Balbín el felipismo se había equivocado al creer que su actitud sería otra por haber sido nombrado por un Gobierno socialista: “La equivocación del PSOE fue creer que yo era más cercano a ellos y que, por tanto, era uno de ellos. Probablemente por eso. yo soy ahora uno de los personajes más odiados por los socialistas: porque me ven como un traidor. Pero yo no soy ningún traidor; yo sigo diciendo lo que ya decía antes de que ellos llegaran al poder. Son ellos los que están diciendo otras cosas”.

Balbín seguiría su carrera principalmente en la radio. Tras haber registrado a su nombre La Clave, entre 1990 y 1993 retomaría el programa en Antena 3, y en 2000 en formato de semanario escrito. Sería su última aventura periodística y duraría hasta 2008.

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3 COMENTARIOS

  1. Magnifico programa con el que muchos nos educamos politicamente, una pena que hoy en las tertulias se grite y todas tengan un sesgo hacia el agua fria del grifo.

  2. En casa, La clave era indispensable. A Balbín le debemos la escasa cultura crítica que tenemos los españoles de mi generación.

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