“Las Cosas Claras se intentó tumbar ya antes de empezar”

Jesús Cintora estuvo esta semana en Mieres para presentar "No quieren que lo sepas", un ensayo sobre los poderes que limitan el derecho a la información.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Jesús Cintora (Ágreda, Soria, 1977) estuvo esta semana en Mieres invitado por la Concejalía de Cultura para presentar su último libro “No quieren que lo sepas”, un repaso por las complicidades y vasos comunicantes entre el poder político, económico y mediático. El periodista soriano, que llenó el Auditorio Teodoro Cuesta con su conferencia, sabe de lo que habla. A pesar de ser uno de los grandes comunicadores del país ha visto por segunda vez cancelado uno de sus programas a causa de las presiones. Si la primera vez fue con “Las mañanas de Cuatro”, estando Mariano Rajoy en el Gobierno, en esta nueva ocasión ha sido con Pedro Sánchéz en La Moncloa. Los motivos por los que TVE canceló “Las Cosas Claras”, a pesar de sus buenas cifras de audiencia, siguen sin aclararse, pero todo apunta al malestar que los contenidos generaban en sectores de las élites, incómodas con un estilo informativo poco usual en un medio de comunicación de masas.

¿Está en crisis el periodismo?

El origen de la palabra crisis está en cambios, transición. Los que estudiamos griego nos deteníamos en la connotación de ese término. El periodismo afronta transformaciones enormes relacionadas con las nuevas tecnologías. Algunos no se enteran. Hace años nos planteábamos si iríamos en platillos volantes (risas) Eso no, pero sí vamos pegados a un teléfono móvil y cada vez más gente tiene acceso a los medios por ese canal. En cuanto a otros aspectos relacionados con el periodismo, como el descenso de la credibilidad o el control de los poderes fácticos, están ahí, son innegables y una gran merma para el oficio.

¿Por qué Las Cosas Claras salió de la parrilla de TVE?

Eso es algo que deberían explicar los que quitaron el programa y los que lo permitieron. Tenía muy buena audiencia, cada vez más, y fue quitarle al público un espacio que seguía con fidelidad. Iba aumentando incluso. Intentaron tumbarlo ya antes de empezar. Una de las cosas que hizo algún sector fue llevarlo a Competencia y les dio un revés, porque dictaminó que era un programa de actualidad de claro servicio público. No bastó. Siguió la campaña y hubo quien lo eliminó y quien lo consintió. Lamentable.

Una de las razones que se argumentó fue que era un informativo hecho por una empresa externa ¿Cómo valora la televisión pública del Gobierno?

Hay un montón de programas en las televisiones públicas hechos entre el personal de la cadena y el de una productora. Fue el modelo encargado. A mí se me encargó que hiciera ese programa con esa fórmula y con esos mimbres me dejé la piel para hacer un espacio de servicio público. E insisto en algo muy importante que apenas se contó: hubo quien lo llevó a Competencia diciendo que era un informativo con una productora. Competencia dijo que no, que era un espacio de actualidad y había una producción mixta. Son términos técnicos, pero la gente tiene claro que lo quitaron porque hubo una campaña para quitar a Cintora. No interesaba, por ejemplo, a la competencia.

¿Hay nostalgia de la televisión del zapaterismo?

¿Eso qué es? (Risas) Yo cuando gobernaba Zapatero trabajaba en la radio. En la etapa de gobierno de Zapatero hubo decisiones en el mapa televisivo español para analizarlas con detalle. Yo no soy fan de esa etapa. Quizás me quedo con la frescura, la apertura, la falta de complejos de los años 80 en la tele. Fue antes. Con sus pros y sus contras, que también los hubo. Pero hubo aire fresco. Igual porque estaba todo más revuelto y los que mandan no lo tenían todo tan controladito todavía. Luego ya fueron tomando posiciones y se nota.

“Me quedo con la frescura y falta de complejos de la tele de los años 80”

¿Fue una buena decisión eliminar la publicidad de TVE?

No creo que el problema sea tanto de publicidad como de otros aspectos. Estamos en transformación de modelo, muy relacionado con las nuevas tecnologías, y la pública tiene que estar ahí. Por otra parte, hay poderes que coartan la libertad de información y la pública es un buen espacio para evitar eso. Si hay que hablar de los abusos de las eléctricas, por ejemplo, ahí hay que estar. Mejor lo tiene la pública, pues no depende de sus campañas de publicidad. Pero tampoco debe depender de si el poder político o sus intermediarios toman decisiones que no son profesionales, sino interesadas. Yo siempre digo que hago programas de televisión y radio porque es lo que llevo haciendo desde hace 25 años. Creo en esa experiencia, en la profesionalidad, en el esfuerzo y en la libertad.  

Jesús Cintora durante su conferencia en Mieres. Foto: Iván G. Huerta

¿Se informa diferente sobre Felipe VI a cómo se informaba sobre Juan Carlos I?

En general sigue habiendo una gran protección. En las teles es habitual ver que se da cera al gobierno de turno, por ejemplo, pero no tanta a la Monarquía. En cuanto a la comparación entre los dos reyes, de uno sabemos ya que era un corrupto que ha quedado impune. El otro no tiene esa forma de vida. No hay noticias de corrupciones escondidas sobre Felipe, como sí las hubo, muy graves, con Juan Carlos I, que se tapaban. Si se dieran en el caso de Felipe, deberían contarse. Esto en cuanto a la Monarquía y los medios. Respecto a modelo de Estado, yo soy de los que piensan que no tiene sentido que alguien ostente la jefatura por haber nacido en una familia. Es antiguo y carente de lógica. Lo respeto si ahora está establecido así, pero no lo comparto.

¿Qué papel pueden jugar los medios independientes frente al oligopolio informativo?

Independientes de verdad no sé si hay muchos, precisamente. Algunos se llenan la boca de independencia, pero dependen de uno u otro magnate de la comunicación o de tal anunciante muy potente o de tal subvención administrativa. La autenticidad, la dignidad, la deontología o ser buena gente es asunto muy complejo que tiene adversarios muy chungos y que puede costarte puñaladas muy serias. Pequeños medios habrá cada vez más. Y cuantos más haya, mejor. Mira, como dije en mis primeras palabras en el programa “Las cosas claras”, solo queríamos ser una voz más. Ya sabía bien por qué lo decía. Y esa boca se tapó a los pocos meses. ¿Sigue habiendo quien mira para otro lado? Ahí dejo la pregunta

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