Cartografía de las derechas asturianas

Se diría que Foro y PP se parecen cada día más, hasta el punto de que alguien ha hecho correr el rumor de una candidatura conjunta en Gijón comandada por Carmen Moriyón.

Recomendados

Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

¿Puede la derecha gobernar en Asturias? ¿Está en condiciones de vencer en Gijón? ¿Qué papel jugará Vox en todo esto? Si nos hiciéramos estas tres preguntas tan sólo hace seis meses responderíamos suficientemente con un IMPOSIBLE, un DIFICL y un IMPENSABLE. Pero el tiempo ha transcurrido y los desgraciados capítulos políticos que ha vivido y está viviendo el bloque de progreso en Asturias y Gijón ya nos invitan a pensar de un modo distinto. El síntoma más evidente es que ya se empieza a hacer política mirando desde el espejo retrovisor a qué distancia está la derecha de un triunfo electoral que desbanque a la izquierda. Se ha instalado el miedo.

Esta semana ha comenzado con la aparición de Carmen Moriyón en el escenario político. Irrumpe para anunciar su candidatura a la reelección como presidenta de FORO Asturias en el próximo congreso junto a Adrián Pumares, ofreciendo una imagen de unidad que rima con la fragmentación en los partidos de izquierdas. Pumares y Moriyón han centrifugado el partido que hoy se presenta como una blusa blanca inmaculada tendida en el balcón. El derrumbe del Estatuto sin necesidad de que hubiera sido debatido en la Junta del Parlamento no parece que les haya costado un sólo voto. Han aprovechado todo este tiempo para limpiar cualquier mancha casquista y mantienen un liderazgo interno claro y estable, firme y creíble. Juegan con ventaja frente al PP. Y lo hacen porque saben que su electorado aspira a que sea Carmen Moriyón quien encabece una candidatura que ponga paz al alborotado escenario político que padece Gijón desde que está siendo gobernado por Ana González. Tres años y medio después, en la ciudad más populosa de Asturias se da por válido aquel “otra vendrá que buena me hará” sin que nadie se sobresalte. La comunicación de Ana González, un desastre que debería estudiarse en cualquier facultad de periodismo para aprender todo lo que no se debe hacer o decir en público, ha conseguido que la ciudadanía ponga en valor la convivencia vecinal que también fue inmovilismo político frente a la pura gestión.

Alberto Núñez Feijóo y Teresa Mallada, en el Teatro Campoamor de Oviedo. Foto: Iván G. Fernández

En el PP asturiano las cosas no pintan exactamente igual que en FORO Asturias. Los liderazgos en la formación conservadora son fluidos, débiles, plagados de altibajos y vaivenes que han ido modulando su discurso, unas veces populista, otras centrado. La victoria de Feijóo primero y Moreno Bonilla después, lejos de confirmar a Teresa Mallada como genuina representante de las políticas del PP en Asturias, han puesto en evidencia lo que ya se percibía desde que liderara la oposición en los sótanos de Fruela: es una caja de resonancia de lo que se dice y hace en Madrid, sin capacidad para proponer desde el liberalismo económico que propugna nuevas propuestas políticas concernidas estrictamente al horizonte político asturiano. En Gijón, Pablo González todavía es presidente de una gestora que, por mucho que haya resuelto o pacificado a la formación local, está muy lejos de liderar una alternativa al PSOE de José Ramón García que, día tras día, acentúa con más fuerza su perfil político obrero e industrial, resolviéndolo sin dificultad con la visión y el discurso ambientalista y “amigable” que formula permanentemente su alcaldesa, Ana González.

“Los liderazgos en el PP asturiano son fluidos, débiles, plagados de altibajos y vaivenes”

Se diría que Foro y PP se parecen en Asturias y en Gijón cada día más, hasta el punto de que alguien o algo ha hecho correr el rumor de una candidatura conjunta PP/Foro en Gijón comandada por Carmen Moriyón. Ambas formaciones compiten por el mismo electorado liberal, conservador, gijonudo hasta el estupor, con un acentuado punto nostálgico y tradicionalista que resuelve los problemas demográficos y económicos de la región habitualmente con una política fiscal regresiva. Sin embargo, Pumares en Asturias y Jesús Martínez Salvador en Gijón han logrado que sus siglas se hayan sobrepuesto a tres años y medio de lucha política interna y deudas. Pumares se mostró hace meses como un hábil negociador que quería romper, a toda costa, un Estatuto. Evitar que Adrián Barbón fuera el primer presidente en alcanzar la reforma de la ley autonómica después de 40 años de su entrada en vigor era el objetivo. Y Lo consiguió. Por su parte, Martínez Salvador ha estado a pico y pala cuatro años ejerciendo de líder de la oposición, desentrañando la parálisis de la ciudad desde que Álvaro Muñiz renunciara a ser el portavoz municipal tras su clamorosa derrota electoral. El mérito de Martínez Salvador radica no tanto en su discurso como en su capacidad para articular un equipo solvente de jóvenes políticos, entre ellos Paíno, un spin doctor en toda regla, elegante, discreto, trabajador y, sobre todo, con los suficientes reflejos para ocupar el espacio político que descuida la izquierda.

Jaime Fernández-Paíno y Adrián Pumares. Foto: Foro Asturias

Un ejemplo de esta situación se produjo el pasado fin de semana, durante la celebración del Orgullo. La ausencia de Ana González y de su equipo de gobierno en la manifestación contrastaba con la de Paíno en su cuenta de instagram, que aparecía acompañado de la exalcadesa Moriyón y de Martínez Salvador, adheridos sin fisuras al movimiento LGTBI. Este es un ejemplo sencillo y del todo anecdótico de como un gesto puede adquirir una cierta y, por qué no, intensa repercusión. Al menos, la suficiente para que en el seno del socialismo no haya gustado que nadie del gobierno municipal estuviera presente en representación de la institución. Sólo se pudo ver al secretario de organización de la agrupación socialista, Cesar González, abanderando las políticas de inclusión de su partido por las calles de Gijón. Sin embargo, al día siguiente, domingo, si se pudo ver a la alcaldesa, celebrando a título individual el corpus junto a otros curas en el restaurante A Caldeira de Jove. Tiene razón el concejal de C´s de Gijón, hay algo en todo esto que chirría. Y cada día chirría mucho más.

La gran duda es el papel que se los ciudadanos otorgarán a Vox en esta cartografía de la derecha que se hace más visible como consecuencia de ciertos errores de la izquierda. La comarcalización de su discurso en Asturias tendrá efectos singulares en el occidente asturiano, donde han surgido plataformas políticas que también restarán más influencia y peso político a la FSA en sus cálculos electorales de cara a las próximas elecciones autonómicas. Como en otras comunidades, la organización ultraderechista crecerá en votos y en número de parlamentarios, pero nadie sabe aún si es fruto de un discurso cada vez más receptivo entre los votantes o si es producto de un bloque de la izquierda cada día políticamente más disgregado. Lo que sí sabemos es que hoy nadie da un duro por nadie a un año de las elecciones y que frente a la tranquilidad que irradia la derecha, en la izquierda comienzan a tomarse decisiones desde el nerviosismo. Veremos.

Actualidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí