“Hay 104 asesinatos de odio desde 1990”

El periodista valenciano Miquel Ramos presentó su libro "Antifascistas" en los "Alcuentros Nortes" co-organizados por el digital asturiano en Uviéu y Xixón.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

A Miquel Ramos la violencia ultraderechista le tocó muy pronto y muy cerca. En 1993, con 14 años, después de las vacaciones de Semana Santa, el profesor juntó a toda la clase para comunicarles que un chaval de Bujarsot había muerto apuñalado por un grupo de neonazis. Aquelló sacudió el corazón y la conciencia de un adolescente que iba al instituto, comenzaba a moverse por los ambientes de izquierdas valencianos y frecuentaba el Kasal Popular, el centro social ocupado y autogestionado de la ciudad del río Turia. “Hasta hace poco no he podido caminar tranquilo por Valencia”, confiesa Ramos sobre sus vivencias como militante de izquierdas en uno de los territorios que ha sido más golpeado por la violencia ultraderechista. “El antifascismo surgió para proteger nuestras vidas” señala el periodista y escritor, también activista antifa y estudioso de los movimientos de ultraderecha.

El escuadrismo ultra había sido un fenómeno muy activo durante la Transición. Se apaga tras el 23F y se reactiva de nuevo a finales de los años 80, con “el surgimiento de una nueva generación que no había vivido el franquismo ni la Transición y que mira más a la ultraderecha y los neonazis europeos”. “CEDADE en Barcelona llegó a ser uno de los principales centros mundiales de difusión de propaganda nazi” explica Ramos, que es asimismo autor del extenso informe “De los neocón a los neonazis. La derecha radical en el Estado español” (Fundación Rosa Luxemburg, 2022)

“Hasta hace poco no he podido caminar tranquilo por mi ciudad”

Ramos acaba de publicar “Antifascistas” (Capitan Swing, 2022) un relato periodístico de unos años en los que skinheads y otros ultraderechistas campaban a sus anchas por barrios y pueblos, frecuentemente con una gran tolerancia, cuando no complicidad por parte de la policía, y una nueva generación de jóvenes de izquierdas tuvo que aprender a hacer frente a ellos, logrando en muchos casos erradicarlos de las calles a través de diferentes vías: la movilización, la educación, y la acción directa y el enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Esta semana el periodista estuvo presentando el libro en Oviedo/Uviéu y Xixón en el marco de los “Alcuentros Nortes” que el digital asturiano organizó esta vez en colaboración con el Espaciu La Llegra, La Clase Trabayadora, Cambalache y La Revoltosa.

Sergio González, Elena Plaza, Miquel Ramos y Xune Elipe. Foto: Iyán. Glez.
La Casa Sindical de Xixón. Foto: Iyán Glez.

Ramos llenó sus dos presentaciones asturianas. El valenciano no rehuyó debates espinosos como el de la violencia y quiso dejar claro que el fenómeno de la ultraderecha ha sido infravalorado hasta el día de hoy por los medios de comunicación, que se han movido a menudo entre la equidistancia entre fascistas y antifascistas, cuando no directamente en la criminalización del movimiento antifa a través de lo que calificó de “periodismo de cloaca”. “Hay 104 asesinatos de odio en todo el Estado desde 1990” recordó Ramos, a los que se unen “innumerables heridos, algunos muy graves”. No se trata pues de una cuestión anecdótica, sino de un fenómeno social que tuvo su apogeo en los años 90 y primeros 2.000, y que todavía pervive en la actualidad, aunque con menos intensidad.

David Artime, Miquel Ramos y Nuria García. Foto: Iyán Glez.
Público asistente a La Llegra. Foto: Iyán Glez.

Los tiempos han cambiando y los ultras han sabido adaptarse a ellos, explica Ramos. Hoy la ultraderecha ha logrado entrar en las instituciones con una fuerza que nadie esperaba en los años en que se centra su libro, cuando la ultraderecha se identificaba con hinchas de fútbol y grupos callejeros violentos. “¿Cómo respondemos a una ultraderecha que ya no son los skinheads que vienen a pegarte?” se pregunta Ramos. El periodista señala que tras el fracaso de partidos como España 2000, Democracia Nacional o el Movimiento Social Republicano, que “muchas veces eran los mismos que iban por ahí dando palizas”, Plataforma per Catalunya, surgida en 2002 en Vic, en la Catalunya profunda, se convierte en el primer éxito electoral que anticipa lo que será más tarde Vox, hoy tercera fuerza política en toda España. Con todo, Ramos destaca que la historia del antifascismo es una historia optimista, llena de creatividad y de alianzas, y de la que el autor cree que se puede aprender mucho a día de hoy para enfrentarse a una ultraderecha que “es una pata más del sistema neoliberal y una amenaza para la mayoría de la población”.

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