¿Hay futuro para Correos?

Un servicio público con buenas condiciones laborales y una actividad económica diversificada puede ser la alternativa al "modelo Amazon".

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Mario Murillo Ortega
Mario Murillo Ortegahttps://lamayoria.online/author/mario-murillo/
Mario Murillo es trabajador y sindicalista de Correos y colaborador de Nortes y La Mayoría.

Correos lleva demasiado tiempo caminando por la misma senda. Y esta no es otra que la “amazonización”. Si hablamos de una hoja de ruta inspirada en el gigante estadounidense, significa que no estamos ante una realidad aleatoria, ni una gestión casual y estrambótica. Nos han traído hasta aquí deliberadamente.

Tantos recortes en personal y derechos, tanta incertidumbre laboral y un parecido cada vez mayor a las empresas privadas de logística y distribución, han degradado un servicio fundamental para la ciudadanía de nuestro país. Normal que aumente el malestar de la plantilla y se produzcan movilizaciones y huelgas.

Aunque algunos sindicatos (CCOO y UGT) lleven tiempo focalizando toda la crítica en la figura del presidente de la entidad, Juan Manuel Serrano y en su pésima gestión empresarial, el problema de este planteamiento es que conduce a la conclusión de que para solucionar los grandes problemas de Correos sería suficiente con cambiar su cúspide directiva.

Ojalá tuvieran razón, pero basta con mirar hacia atrás (y también fuera de nuestras fronteras) para corroborar que estamos siendo presa del proceso de liberalización que asola los servicios postales en la Unión Europea y del peligro privatizador que nos asedia desde hace tiempo.

Ver más allá de Serrano

Recientemente, aparecía un artículo titulado “Amazon y las sonrisas” sumamente revelador. Quiero destacar las siguientes líneas: “Hacia el interior, Amazon vende una idea de familia, de equipo y de posibilidad de enriquecimiento personal y de progreso profesional. Una idea de éxito y abundancia dentro de una gran familia. Hacia el exterior, Amazon comercia y se ofrece para qué otros comercien en su plataforma. La idea éxito/consumo ha encontrado la cumbre en Amazon y no es más que la manifestación de una sociedad individualista, donde la élite se encuentra y se aprovecha de su ventaja frente a la sociedad sumergida o precaria. Amazon es un éxito porque hasta los más precarios de sus empleados quieren ser como sus managers”. El modelo de Amazon no es solo problemático para Correos y el servicio postal, sino que supone un riesgo para todas las plantillas del sector y donde se pueda aplicar la economía de plataformas.

Amazon Siero FOTO: Luis Sevilla

En otro brillante artículo publicado el mes pasado en Eldiario.es, desgranaban el funcionamiento actual en nuestro país de la multinacional nacida en Seattle, la cual está procurando sortear lo establecido por la Ley Rider. En él se indica que la Revista de Derecho Social mediante un estudio explica que: “En primer lugar, las plataformas, gracias a la gestión algorítmica y a los sistemas de reputación digital de los trabajadores, pretendieron descentralizar la producción de los servicios que venden a través de la contratación de trabajadores autónomos. Frustrada esta primera estrategia, las empresas siguen buscando ejercer un poder mercantil sobre los trabajadores ahora estableciendo contratos mercantiles con empresas que proveen la mano de obra”.

Horripilante es el calificativo más suave de cuantos se me ocurren. Atomización de las plantillas, control absoluto sobre cada trabajador, intermediarios para lavarse las manos en la contratación por parte de Amazon, etc, son el caldo de cultivo perfecto para mandar a la lona los derechos laborales. Dumping social a gran escala.

Desde mi punto de vista, esta es la principal amenaza que tenemos delante. Porque este es el “futuro” que nos quieren imponer y frente al que todavía no hemos sido capaces de plantear y popularizar una alternativa clara, pública y moderna.

El relato del “serranismo” repetido hasta la saciedad por CCOO y UGT, voluntariamente o no, desvía la atención de este proceso de “amazonización” y deriva el conflicto al eje buen gestor vs mal gestor. Y lo mismo sucede con las posiciones de organizaciones como CSIF o Sindicato Libre que tratan de explicar la situación de Correos como un mero problema de adaptación a los nuevos tiempos, prisma bajo el cual solo quedaría esperar a que la Dirección dé con la tecla adecuada. Una posición del todo indefendible cuando la última sinfonía ha sido firmar un acuerdo de colaboración con AXA que incluye la posibilidad de que los carteros puedan ofrecer información a domicilio, además de seguir cargando al personal de oficinas con tareas como la promoción de estos seguros que nada tienen que ver con actividades públicas y que terminan por convertirse en presiones diarias para la consecución de objetivos.

Si es precario, no es futuro

Esta consigna sintetiza el pensamiento de buena parte de la plantilla de Correos. Cualquiera sabe que la maquinaria laboral de Amazon se caracteriza por una explotación bestial de los trabajadores, así como por prácticas relacionadas con la evasión fiscal y el incumplimiento de la legalidad vigente, como ya hemos mencionado más arriba.

En cada conflicto, ya sea por el próximo convenio colectivo, por el plan estratégico o frente a la degradación de las condiciones laborales y el servicio público, se encuentra en disputa el futuro de los miles de trabajadores que componemos la plantilla postal y el papel que queremos que Correos juegue en la sociedad.

“Somos conscientes de que la vía Amazon es la elegida por los de arriba”

Somos conscientes de que la “vía Amazon” es la elegida por los de arriba. Los mismos que llevan tanto tiempo procurando reconvertir Correos en un servicio residual, para cubrir especialmente las zonas del país que no son atractivas para las empresas privadas de distribución. El informe elaborado por la AIReF en 2018 es posiblemente el documento más clarificador de la profunda remodelación de Correos, con propuestas tales como: Reducir el número de días en los que se entrega correspondencia, no fijar el número mínimo de oficinas para la prestación del servicio o el número de puntos de recogida, fomentar la externalización de la red como ocurre en países como Francia o Reino Unido y continuar con los esfuerzos de automatización, simplificación de la estructura organizativa, estudio de actividades externalizables, y reducción del tiempo dedicado a las actividades de menor valor añadido. Según la AIReF “Correos debe mejorar la interacción de sus redes, a través de la flexibilización, transformación y ganancia de eficiencia en sus modelos operativos actuales”.

Oficina de Correos de Oviedo. Foto: Iván G. Fernández

Frente a estos planteamientos no basta con levantar la bandera de “Correos público”, hay que ir más allá y concretar ese lema con propuestas que permitan mirar al futuro con certidumbre y garantías de estabilidad.

Cuando en abril tuvo lugar el debate en sede parlamentaria sobre Correos, lamentablemente no fue en estas coordenadas. Sino que se restringió a la defenestración o el apoyo al Presidente Serrano. Los derechos y las condiciones laborales, el rol de Correos en la España de las próximas décadas, no fueron las temáticas abordadas, convirtiéndose la sesión congresual –una vez más- en un toma y daca entre las distintas formaciones políticas, con una minoría de intervenciones rescatables y más trabajadas, como la del diputado Rego del BNG.

Y es que Correos, desde que el señor Feijóo se hiciera con las riendas del Partido Popular se ha convertido en un arma (política) arrojadiza contra el PSOE y, en consecuencia, contra el Gobierno de coalición. Hace poco El Mundo sacaba un editorial titulado “Correos, paradigma del nepotismo de Pedro Sánchez” en la misma clave que el argumentario utilizado por las derechas en el debate parlamentario. Nunca me acostumbraré a ver al PP intentar hacerse pasar por adalid de lo público.

Así pues, quienes no queremos que Correos sea reducido a un servicio residual, sino que apostamos por una empresa pública moderna que dé respuesta a las necesidades actuales y futuras de la gente, tenemos que promover una gran respuesta laboral, pero también política y social, en esta dirección. Cuando CGT hace propuestas para recuperar la Banca Pública Postal, expandir los servicios y actividades públicas a realizar por Correos, incorporarnos al Estatuto Básico del Empleado Público, etc, favorece precisamente la idea de que es posible mirar hacia adelante sin retroceder ni como plantilla ni como servicio público.

Sin ir más lejos, Teruel Existe demandó que Correos pudiera convertirse en un posible operador neutro de fibra óptica público que dé servicio a todos los municipios rurales solucionando, por ejemplo, el problema donde ha llegado la fibra y las operadoras no quieren o no pueden distribuirla.

Una muestra de que podemos seguir siendo un actor fundamental para nuestro país, aunque las cartas mermen y el mundo cambie. La mejor forma de afrontar los retos colectivos que se alzan ante nuestros ojos es poder disponer de grandes empresas públicas que presten servicios de primer orden y permitan que la economía se desarrolle en clave social y no bajo los parámetros del beneficio privado.

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3 COMENTARIOS

  1. Cuando ves que correos tarda 2 meses en enviar un paquete de Canarias y sigue parado por adtpostales (de correos también) y ves que es imposible hablar con una persona o que te den alguna solución dices “¿para esto se está gastando un montón de dinero público?”. Anda ya, la próxima vez con Amazon…

  2. Me quedan cuatro años para jubilarme, es decir, mi cabeza se está adaptando a la muy próxima nueva realidad. Cuatro años son nada.
    Correos está jodido. Decía ese impresentable llamado Paco Cascos que Correos vertebraba España. Ideologías aparte, el concepto es inapelable como función pública (son tantas las posibilidades) de una empresa que se ha convertido en comedero de dirigentes políticos: 200.000 euros se lleva Serrano, el chófer de Pedro Sánchez en la reconquista del PSOE. Y ya suena Casado, cuando gane el PP. ¡El horror!
    Qué se puede esperar de una empresa incapaz de comunicar a los ciudadanos sus servicios, nosotros que repartimos información, privada, pública o publicitaria. Qué se puede esperar de una empresa que vive en el metaverso.
    ¿Huelgas? ¿Las de Regino Martín (CCOO) o Sayagués (UGT)? Los amigos de Feijoo. Los que convirtieron, siendo comunista (eso dice él) o socialista, lo público en casi privado (estamos en la SEPI, antesala de la privatización). Busquen en Google: Feijoo, amigo comunista. ¿Dimitió Regino?
    Mandos intermedios que estornudan sin mascarilla en un espacio cerrado, en la época del covid. ¿Es posible soportar tanta vulgaridad? El más servil e incapaz, jefecillo.
    La reforma es imprescindible, es una obviedad, pero ha de hacerse garantizando el servicio público y también el mejor empleo de nuestros impuestos para servir a los españoles, pero no le veo remedio, ni con el actual gobierno ni con el próximo, es decir los que se turnan. Correos, que respeta los derechos laborales de sus trabajadores, en menor o mayor medida, compite contra empresas privadas cuyos repartidores viven, literalmente, en una furgoneta seis días a la semana.
    Correos no tiene remedio, tampoco le va a importar a nadie, creo que ni siquiera a mí. Esto es lo que más lamento aunque deseo equivocarme. Quizá un milagro…
    Paco Pantín

  3. Muy acertado el artículo. En mi opinión hay que elaborar un planning de necesidades que tiene la ciudadanía y que Correos pueda prestar. Después valorar los recursos que tiene con sus fortalezas y debilidades.
    Creo que Correos puede prestar servicios de gran valor añadido, por ejemplo todos aquellos relacionados con Internet, fibra, etc., cómo es posible que pequeñas empresas puedan prestar esos servicios y Correos no. En el tema de la Banca, en el entorno rural hay posibilidades de sacar rendimiento. También hay otros servicios de un gran valor social y me refiero a que hoy en día hay muchas personas mayores que necesitan de un mínimo para sentirse protegidas, en esto podemos mencionar que no hay ninguna empresa en España que tenga todos los días en la calle a más de 30.000 empleados que pueden hacer funciones para esas personas. En fin, se me ocurren un montón de ideas que Correos podría prestar para ser solventes y estar en esa posición que merece. Ojalá pueda encontrar el camino adecuado.

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