Primarias de Gijón: Proyecto Hombre vs Rotary Club

El asociacionismo de base está dispuesto a meterle un revolcón a la ciudad y el asociacionismo de élites está dispuesto a hacer de la caridad una virtud teologal

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

Me lo dicen en Podemos: la Agrupación Socialista de Gijón tiene una característica envidiable. Es capaz de abrirse en canal y arrancarse el corazón e, inmediatamente después, tener un candidato preparado en el albor de unas elecciones municipales. Pocas organizaciones gozan de ese poder de resistencia y transformación. Es lo más parecido a un boxeador dispuesto a noquearte cuando los crochés le han destrozado el bazo y más le aflojan las piernas. Y algo hay de cierto en todo esto que hace que el proceso de primarias esté siendo políticamente fascinante. Cuando el partido parecía estar encerrado en un estado comatoso, un congreso primero y unas primarias después, lo han enchufado a la ciudad y colocado en primera línea de salida, aunque solo sea porque su relato es lo más parecido a una novela de Tolkien donde elfos y enanos, hombres y orcos están dispuestos a dejarse la piel con tal de tener en sus manos el anillo que los gobierne a todos.

En el fragor de la batalla, vuelve como un mago blanco Luis Manuel Flórez “Floro”, el fundador de “Proyecto Hombre”. Pocos saben que fue tentado primero por la FSA para ser candidato y que hace tres años también lo fue por la misma Ana González, alcaldesa en funciones, para que formara parte de su candidatura. Pero Floro supo escuchar los silbidos del viento y ver entonces como ahora que tantos tientos al oído acabarían convertidos en quebrantos; supo apartarse como una cobra de quienes generaban más dudas que certezas en el Ayuntamiento de Gijón y esperar a que en la Agrupación alguien convocara a la militancia para que se propiciara el cambio. Jubilado y con la ilusión cromada de futuro, acepta ahora la petición de la nueva ejecutiva local. “No soy el presente ni el pasado, soy el futuro”, ha dicho después de firmar su inscripción a las primarias. Ha sonado rotundo, y hasta cierto punto enigmático. Vuelvo al mantra de Sartre, otro mago: la política es una factoría de futuros.

Desde la FSA, con nocturnidad y alevosía, Ana Puerto, ex gobernadora del Rotary Club, también inscribía su pre-candidatura. Dice Barbón que será neutral, que Puerto no es su candidata, pero no deja de ser un cantazo que quien hace unos días controlaba desde la Comisión de Garantías y Ética los 662 avales que activaron las primarias, dimitiera inmediatamente después para presentarse a ellas. Primero juez y ahora parte, el gesto político de Puerto la sitúa en el abismo político de Helm: la desconfianza. Se maneja en los sortilegios, las celadas, pero actúa como los cuervos, con encantamientos, sin tropa. Tiene algo de bruja shakesperiana. Es cierto que ya titubeó hace tres años, en las primarias pasadas con ser candidata y es extraño que ahora quiera inmolarse, aunque sea a escondidas y sigilo, sin hacer mucho ruido, bajo la avalancha de la democracia.

Lo curioso es que, en apariencia, se tiene la impresión de que en la Agrupación Socialista confrontan dos modelos políticos, dos universos. Por una parte, el asociacionismo de base dispuesto a meterle un revolcón a la ciudad y por otro el asociacionismo de élites dispuesto a hacer de la caridad una virtud teologal. Sin embargo, los dos modelos que confrontan son otros: los que están dispuestos a transformar la ciudad, sirviéndose de un partido y los que están dispuestos a controlar el partido, aún a costa de los intereses y el futuro de Gijón.

Hay algo asombroso en el SOMA. Su naturaleza monolítica y oscura no está reñida con cierta ductilidad a la hora de presentar candidatos a los Ayuntamientos. Les vale cualquiera. Sucedió con Ana González, a la que después no fueron capaces de controlar y lo vuelven a intentar ahora, con una mujer de perfil político bajo y mayor ambición social entre las élites económicas. Detrás de la candidatura de Ana Puerto vuelve a asomar el sombrío influjo del SOMA, aunque los orcos están diezmados y suelen huir en cuanto huelen el aroma de un cadáver y la derrota. Quizá Barbón y Llamedo, como Sarumán el blanco y Grima, pretendan transmitir un mensaje en este nuevo capítulo. Habrá primarias, estarán presentes y Alperi los vigila.

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2 COMENTARIOS

  1. El beneficiario de un chiringuito, seudointelectual que como no consiguió lo que en su momento pretendía, descalifica a quien no conoce. Patético

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