Homenaje a los mártires ovetenses de la Revolución del 34

IU, PCE, PCTE y CCOO recuerdan a las víctimas de la represión en la capital asturiana, donde 62 civiles fueron asesinados a sangre fría por el Ejército.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Unos 2.000 asturianos y asturianos perdieron la vida en la sangrienta represión de la fallida Revolución de Octubre de 1934. Un nombre propio ha resistido al olvido sin embargo mucho más que otros: el de la ovetense Aída Lafuente. Canciones, carteles y homenajes, la encumbraron pronto como el gran mártir e icono de la represión gubernamental a la Revolución de 1934.

Desde 1997 un monumento realizado por suscripción popular recuerda a la joven militante comunista en el lugar en el que fue asesinada, la Iglesia de San Pedro de Los Arcos de Oviedo, donde los últimos revolucionarios de la ciudad tenían apostada una ametralladora para defender sus posiciones. Cada año, los comunistas asturianos organizan un acto en recuerdo a su camarada. Este domingo PCE, IU, PCTE y CCOO volvieron a concentrarse para recordar a Aída y a sus compañeros.

Cartel realizado por Gustavo Lafuente durante la Guerra Civil espasñola

Oviedo sería durante las jornadas revolucionarias el principal escenario de la batalla abierta entre la Alianza Obrera formada por socialistas, comunistas y anarquistas, y las fuerzas del Estado. Tras la práctica toma de la ciudad el 7 de octubre por los revolucionarios ovetenses y de las cuencas mineras, llegaban las malas noticias para la Comuna asturiana. El fracaso de la revolución en el resto de España daba libertad al Gobierno para enviar más tropas a Asturias y sentenciaba el desenlace de la huelga general revolucionaria.

Un momento del homenaje en San Pedro de Los Arcos. Foto : Jesús Rueda

El día 13 de octubre de 1934 soldados y legionarios llegan al barrio de La Argañosa y la falda de Naranco, últimos focos de resistencia revolucionaria en la ciudad de Oviedo. Los socialistas han decidido replegarse a las cuencas. Los comunistas, con una fuerte implantación en este barrio obrero, sobre todo de trabajadores ferroviarios, todavía no dan la batalla por perdida. Las tropas del Ejército de la República vencen con facilidad la resistencia de lo que se había denominado Soviet de Vallobín y La Argañosa. Allí asesinan a Aida de la Fuente, estudiante y militante muy activa de las Juventudes Comunistas, hija de Gustavo Lafuente, pintor, cartelista y decorador del Teatro Campoamor, originario de Valladolid, y fundador y uno de los principales animadores del PCE en Oviedo/Uviéu.

Un momento del homenaje en San Pedro de Los Arcos. Foto : Jesús Rueda

Aída, cuyo novio también caería muerto en las trincheras de la falda del Naranco, tenía 19 años, y su asesinato se convertiría en uno de los principales símbolos de la represión gubernamental. No sería el único que se cometería en esos días. Luis Sirval, el periodista valenciano que investigaba su crimen, sería asesinado por el legionario Dimiti Ivanoff, probable asesino de Lafuente.

Tras el acto en el Naranco las organizaciones convocantes se trasladaron al barrio ovetense de Villafría para rendir homenaje a a los allí caídos por la represión gubernamental. El historiador y militante comunista Francisco Erice tomó la palabra para narrar los sucesos acontecidos en este barrio ovetense, en los años 30 un pueblo del extrarradio de la ciudad. Allí 32 personas, campesinos y ganaderos, acusados de haber cobijado a los revolucionarios, serían asesinadas por los militares durante la toma de la ciudad. Una placa recuerda hoy a las víctimas de la represión, y junto a a ella se realizó una ofrenda floral.

Un saldo aterrador

Oviedo quedaría arrasada física y moralmente por la revolución y la represión. 62 civiles serían asesinados a sangre fría por el Ejército tras la la toma de Oviedo. Un saldo aterrador para una ciudad que por entonces tenía en torno a 80.000 habitantes. Era el resultado de emplear las tácticas de la guerra colonial contra la población civil de los barrios obreros y populares, declarada sospechosa colectiva de haber dado su apoyo a los revolucionarios.

El 16 de febrero, un año y medio después del aplastamiento de la revolución, las izquierdas se impondrían en la capital asturiana, con 24.746 votos sobre la lista de las derechas, que obtendría 16.522. La movilización de los distritos obreros y populares ovetenses sería clave en la victoria del Frente Popular. En el colegio electoral de Villafría, el barrio ovetense más castigado por la represión, las derechas solo obtendrán tres votos. La revancha de los perdedores llegará tan solo seis más tarde.

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1 COMENTARIO

  1. Que yo me entere, se levantaron contra la republica intentado establecer la llamada dictadura del proletariado , apadrinada y controlada por Moscu, no tuvieron exito y esa misma republica encarcelo y fusilo. Dos años despues el enano dictador tabien se levanto contra ” la misma republica” y gano la guerra, y ahora la pregunta : ¿porque ante la misma situación unos son satrapas y otros heroes? .

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