Una huelga que abrió un nuevo camino: a diez años de la huelga general europea del 14N de 2012

Las grandes movilizaciones de la década de 2010 en toda Europa no dieron resultados de forma inmediata, pero sí tuvieron efectos a medio plazo.

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Gonzalo Wilhelmi
Gonzalo Wilhelmi
Es historiador, ferroviario y sindicalista de CGT. Su último libro es "Sobrevivir a la derrota. Historia del sindicalismo en España, 1975-2004" (Akal, 2021).

Organizar una huelga en una empresa es una labor complicada. Sacar adelante un paro en un sector o una comarca es un poco más difícil aún. Cuando la protesta se extiende a una o varias provincias, los obstáculos se multiplican. Y cuando la huelga general se plantea para todo el país, la dificultad es máxima. Conseguir que una huelga general se extienda por varios países parece algo sencillamente imposible.

Hace diez años, el 14 de noviembre de 2012, lo que parecía imposible se convirtió en realidad: millones de personas trabajadoras de distintos países participaron en la primera huelga general europea para protestar contra las políticas de ajuste neoliberal del Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea.

Esta movilización histórica fue organizada en España por CCOO y UGT, la CIG en Galicia, con la participación de otras centrales como CGT, USO, Intersindical o Corriente Sindical de Izquierda. Coordinada por la Confederación Europea de Sindicatos (CES), la huelga general también se desarrolló en Portugal, Italia, Chipre y Malta y fue apoyada con grandes manifestaciones en Grecia, Francia y Bélgica.

¿Por qué lo llaman austeridad cuando quieren decir ajuste neoliberal?

La huelga general europea del 14N de 2012 se convocó en plena crisis social y económica, provocada por el estallido de la burbuja financiera en 2008, y agravada por las políticas de recortes y ajuste neoliberal impulsadas desde la Unión Europea.

En España estas políticas fueron iniciadas en 2010 por el gobierno del PSOE presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, con una reforma laboral que recortaba derechos y protección a las personas trabajadoras. Las primeras respuestas sociales consistieron en una huelga general el 29 de junio en el País Vasco y Navarra, otra huelga general en toda España el 29 de septiembre y una tercera huelga general el 27 de enero de 2011 en el País Vasco, Navarra, Galicia y Catalunya. Poco después, en la primavera de 2011 nacía el movimiento 15M, con el que amplios sectores sociales, especialmente juveniles, se incorporaban a las protestas contra las políticas de ajuste neoliberal y reclamaban una democracia real.

Tras la victoria del Partido Popular en las elecciones generales de noviembre de 2011, el nuevo gobierno presidido por Mariano Rajoy apretó el acelerador de las políticas neoliberales, con una reforma laboral que facilitaba aún más el despido y recortaba derechos laborales básicos.

Movilización en Xixón. Foto: Marco González

La respuesta sindical fue una nueva huelga general convocada por CCOO, UGT, ELA, LAB, CIG, USO, CGT, Intersindical Canaria, Corriente Sindical de Izquierda y otras centrales para el 29 de marzo de 2012. Poco después, en los meses de verano, los recortes llegaron al sector de la minería, adelantando el cierre de las explotaciones subterráneas y suprimiendo parte de la protección social y los planes de empleo para las comarcas más afectadas. La respuesta de los mineros fue masiva y contundente, con una huelga prolongada y una marcha a Madrid que fue arropada por miles de personas en las distintas etapas y por decenas de miles en la manifestación final hasta el Ministerio de Industria.

“El 26 de septiembre ELA y LAB convocaron una nueva huelga general en el País Vasco y Navarra”

El 26 de septiembre ELA y LAB convocaron una nueva huelga general en el País Vasco y Navarra, que una vez más tuvo un seguimiento elevado. En este ambiente de movilización general y de rechazo a las políticas de ajuste neoliberal, CCOO y UGT se plantearon la posibilidad de una nueva huelga general en toda España, la segunda en seis meses, algo sin precedentes desde el final de la dictadura fascista.

Conseguir lo que parecía imposible: una respuesta de ámbito europeo

Y finalmente llegó la convocatoria. En octubre, CCOO, UGT y CIG anunciaron una nueva huelga general en todo el país para el 14 de noviembre de 2012 contra los recortes y las políticas de ajuste neoliberal.

La huelga no se limitaba al territorio español. Los sindicatos de clase italianos y portugueses también convocaban huelga general en sus países, al igual que en Chipre y Malta y las centrales sindicales en Bélgica, Francia y Grecia se sumaban convocando manifestaciones, con el apoyo y coordinación de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), presidida por el secretario general de CCOO Ignacio Fernández Toxo. En la coordinadora sindical europea no todos apoyaban la iniciativa y los sindicatos del centro y norte de Europa, menos afectados por las políticas de ajuste, optaron una vez más por no sumarse a la protesta general europea.

En España, la huelga general del 14N de 2012 tuvo un seguimiento muy alto (salvo en las pequeñas empresas) y las manifestaciones fueron multitudinarias. La fuerza e implantación de los principales sindicatos de clase se hacía presente en los polígonos industriales y centros productivos, y los sindicatos más pequeños y radicales confluían con los amplios sectores sociales movilizados contra los recortes en grandes piquetes que recorrían las principales ciudades.

Los resultados de la huelga general europea

En el ámbito europeo, la huelga general no tuvo continuidad, a pesar del éxito de su convocatoria. Tras el 14N de 2012, la CES volvió a sus movilizaciones tradicionales, con euro manifestaciones durante las cumbres de la UE, que apenas lograron modificar las políticas de ajuste neoliberal.

En el ámbito español, tras varios años de movilización intensa, CCOO y UGT dieron un paso atrás en la organización de protestas generales, pero la ola de movilización se mantuvo durante varios años más, con nuevos protagonistas como el movimiento feminista, sindicatos de clase como CGT y SAT y el movimiento de pensionistas.

La huelga general europea del 14N de 2012, junto al resto de huelgas generales y grandes movilizaciones de la década de 2010 no dieron resultados de forma inmediata, pero sí tuvieron efectos a medio plazo. La larga ola de protesta en la calle fue decisiva para desalojar al Partido Popular del gobierno en 2018, para acabar con las políticas de ajuste neoliberal y para que el nuevo gobierno de izquierdas formado por PSOE y Unidas Podemos pactara con CCOO y UGT la reforma laboral de diciembre de 2021. Esta reforma, a la que se sumó la patronal CEOE para rebajar su alcance, no derogaba por completo las reformas de 2010 y 2012, pero sí recuperaba importantes derechos laborales y establecía limitaciones de calado a los contratos temporales, una de las herramientas preferidas por los empresarios para extender la precariedad laboral.

Una huelga que alumbra un nuevo camino

La huelga general europea del 14N de 2012 fue parte de un largo ciclo de movilizaciones sociales contra los recortes y las políticas neoliberales, un ciclo impulsado por los sindicatos de clase y también por otros movimientos como el feminista o el 15M.

Como parte de la oleada de protesta, la huelga europea contribuyó a detener las medidas antisociales, no de forma inmediata sino unos años después, por la acumulación de la presión social en la calle y en las empresas.

La huelga general europea del 14N de 2012 demostró que era posible la coordinación de grandes movilizaciones más allá de las fronteras de los estados-nación algo que no había logrado hasta el momento ningún otro movimiento social ni político.

Además de un hito en la historia del movimiento obrero del viejo continente, esta huelga fue también una propuesta de futuro para enfrentar las políticas neoliberales de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional.

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