El “bulevar” de Canteli: 12,7 millones para una ruta del colesterol junto a la autovía y otra pasarela

La redacción del proyecto asegura que "la vida pasa más lenta" en Rubín o que los cerezos japoneses "darán un carácter magnánimo y triunfal de entrada y salida de la ciudad"

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Andrés Illescas
Andrés Illescas
Es periodista.

Poco tiene que ver el actual proyecto, ya en licitación, para el Bulevar de Santullano con las anteriores opciones —como mínimo más ambiciosas— que se plantearon en años previos. El gobierno bipartito (PP y Cs) ha optado por un proyecto que ascenderá a 12,7 millones de euros y que consiste básicamente en una “ruta del colesterol” junto a la autovía y otra pasarela para cruzar por encima de los cuatro carriles.

Los diseños que incluye el proyecto lo dejan claro. Habrá estrechas zonas verdes a los lados de la autovía, sin reducir espacio de circulación para los vehículos. Sin embargo, la redacción de la memoria parece intentar dar a entender otra cosa.

Infografía del fallido Bulevar.
Infografía del fallido Bulevar.

Entre las perlas que incluye el equipo redactor en el texto, asegurar que la plantación de cerezos japoneses “dará un carácter magnánimo y triunfal de entrada y salida de la
ciudad”. También apunta, sobre la pasarela, que debe tener “personalidad y presencia propia” y que transformará “con sus volúmenes el orden previo y por tanto se rebela como una oportunidad, en un territorio humanizado como éste, para intentar mejorarlo”.

A la parte más ancha del trazado —entre el Palacio de los Deportes y la avenida Atenas de únicamente 20 metros, la califica el proyecto como “una generosa sección transversal” que servirá como “gran espacio de encuentro” y de disfrute familiar y ocio”.

Trazado del nuevo bulevar al lado de la autovía.

También tiene buenas palabras para la hilera de jardín que recorrerá el lateral de la autovía. En esta zona a la que llama “de descubrimiento” dice el proyecto que “se han definido una especie de dunas o pequeños montículos, que constituyen las implantaciones existentes de los árboles, que generarán esas pequeñas islas que irán definiendo pequeños bosques. Cada pequeño bosque contendrá una única especie, generando así una continuidad de bosques independientes y con carácter propio, capaces de generar un ecosistema único”. Añade en este sentido que, “al tratarse del tramo del ‘parque’ más residencial y tranquilo, aumentan las probabilidades de que la pretendida generación de este micro ecosistema de flora y fauna se desarrolle y fructifique”.

Pasarela proyectada en Santullano.

Finalmente, al último tramo de esta “ruta del colesterol” se le da la denominación de “zona de contemplación”, se inicia en la calle el Rubín, concluyendo en el límite urbano oriental de Oviedo, junto al colegio público Maestro Jaime Borras. Sobre ella, la memoria dice cosas como “el barrio que imprime un carácter de espacio tranquilo por el que el tiempo pasa más despacio”, “en este último tramo urbano se materializa de esta manera la transición entre el ajetreo de la urbe y la contemplación del campo” o “se trata del final del camino donde descansar y ver la vida pasar”.

El proyecto se encuentra en proceso de licitación y, de producirse algún retraso, tanto en la adjudicación, como en el desarrollo de las obras, el Ayuntamiento de Oviedo corre riesgo de perder la financiación europea de la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado (Edusi), ya que uno de los requisitos es que las actuaciones estén finalizadas el 31 de diciembre de 2023.

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