Concentración por la cesión de la Popular Ovetense al Ayuntamiento

"No al derribo, deben cambiar el plan especial", alegan los organizadores de la concentración por la Fábrica de Gas

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Andrés Illescas
Andrés Illescas
Es periodista.

Al grito de “no al derribo” y con las linternas de sus móviles encendidas —recordando que fue gracias al recinto industrial que la electricidad llegó a Oviedo— casi un centenar de personas reivindicaron a la puerta de la Fábrica de Gas que se proteja la histórica nave de la Popular Ovetense. El colectivo Fábrica de Gas e Ideas, que integra a vecinos, ecologistas, arquitectos y expertos en patrimonio y la asociación Oviedo Redondo consiguieron aglutinar un notable apoyo en su aspiración —a pesar de la desfavorable hora—, que no es otra que se dote de protección patrimonial a la nave principal del conjunto.

Durante la concentración recordaron, precisamente, la petición de la Consejería de Cultura al Ayuntamiento de Oviedo para que solicite elevar la catalogación de la nave. También lamentaron que el gobierno local se haya alineado con el nuevo propietario del suelo, el fondo de inversión Gingko Advisor y reste importancia a la conservación de las inatalaciones: “Estamos hablando de la última fábrica de gas completa de España. Es única, un valor arquitectónico, singular e importante para articular la zona nueva y la antigua”, explicaba Felipe Díaz Miranda, portavoz de Fábrica de Gas e Ideas.

Por la izquierda, Daniel Ripa, Manolo Almeida y Diego Díaz durante la lectura del manifiesto. Foto: A. Illescas

Asimismo, explicó que el fondo inversor Gingko Advisor ha presentado su proyecto, que contempla el derribo del 80% de la instalación, dejando únicamente la fachada de la Popular en el Postigo: “Consejería de Cultura ha emitido un informe autorizando la descontaminación del suelo y las demoliciones, pero apunta que debe incluirse la Popular en el catalogo patrimonial de Oviedo y asegurar que la descontaminación se haga sin dañar el edificio”.

Frente a eso, lo que solicita la plataforma es que se modifique el plan especial: “Hay una serie de cesiones obligatorias del fondo al ayuntamiento y pedimos que se modifiquen y lo que se ceda sea la nave de la Popular Ovetense, para que sea el Ayuntamiento quien la mantenga”, concluyó Díaz Miranda.

Por su parte, Manolo Almeida, presidente de Oviedo Redondo, aseguró que “estamos en un punto peligroso viendo las noticias de la compra por un fondo inversor de los terrenos de la fábrica y de algunos en la calle Paraiso, por eso pensamos que es el momento de dar un paso adelante y proteger el patrimonio industrial”.

Almeida fue el encargado de leer el manifiesto preparado para la concentración. En él se mencionan seis peticiones. Mantener la edificación, rehabilitándola y descartándola para el uso residencial; redactar un nuevo plan especial que contemple la cesión de la Popular Ovetense al Ayuntamiento, realizar el “pertinente” estudio arqueológico al estar situada a “escasos diez metros” de la muralla medieval de Oviedo, iniciar las tareas de restauración de los elementos protegidos, vease el gasómetro, la chimenea o la escalera; iniciar las obras de recuperación del suelo “con la debida supervisión y las técnicas menos invasivas que garanticen la conservación del patrimonio a proteger y realizar un proyecto de urbanización que garantice el idóneo estado del solar una vez efectuada la descontaminación.

Un instante de la movilización delante de la Popular Ovetense. Foto: A. Illescas

Tras la lectura del manifiesto, los vecinos presentes, incluidas figuras como Daniel Ripa (Podemos) y Ana Taboada e Ignacio del Páramo (Somos), levantaron los móviles y gritaron “fábrica de armas patrimonio industrial”.

Una historia complicada

Durante casi medio siglo, la Fábrica de Gas fue el único proveedor de alumbrado público en toda la ciudad. Tras su cierre, en el verano de 1985, la fábrica se queda sin uso y sin que las administraciones sepan muy bien qué hacer con la infraestructura. En un principio EDP, la empresa propietaria, quiso demolerla para construir viviendas, tal y como pasó con su homóloga de Gijón, derribada en 1983. El proyecto no prosperó debido a la movilización social que presionó contra los diferentes proyectos inmobiliarios. La empresa tuvo entonces que presentar una propuesta alternativa, más moderada, el llamado Plan Portela, encargado al arquitecto gallego César Portela, que reducía el porcentaje destinado a vivienda y salvaba parte del conjunto industrial.

La crisis económica frenó la ejecución del Plan Portela, y aunque durante el tripartito de izquierdas se llegó a estar cerca de un acuerdo de venta al Ayuntamiento, las negociaciones no se llegaron a rematar y no se firmó ningún documento. En la práctica hace ya casi cuatro décadas que el recinto está cerrado y no puede ser visitado. A todas estas circunstancias se añade el problema de la contaminación del suelo tras décadas de intensa actividad industrial.

Con la derrota de las izquierdas y la formación del nuevo gobierno del PP-Cs se volvió a especular con una compra del recinto por parte del Ayuntamiento, algo que incluso Canteli llegó a afirmar. Las palabras se las lleva el viento y finalmente ha sido un fondo de inversión, Ginkgo, el que ha comprado el recinto, para cuya remodelación quiere contar con los servicios del arquitecto navarro Patxi Mangado, crítico con las posiciones conservacionistas, y que defiende ajustarse a las directrices del Plan Portela que no prevén la conservación de la nave de la Popular Ovetense, sino únicamente su fachada, sobre la que se construirían pisos.

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