Una ultraderecha aislada y sin agenda asturiana

La desestabilización institucional de VOX no ha tenido su correlato en el Parlamento del Principado.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

La policía alemana detenía en la madrugada de este miércoles a 25 miembros del Reichbürger (Ciudadanos del Reich), un grupúsculo de extrema derecha inspirado en la ideología Qanon. Según medios alemanes, preparaba un golpe de estado en 11 de los 16 landers alemanes. Los ciudadanos del Reich asimilaron las teorías conspirativas que del Estado profundo que, según esas mismas teorías, arrebató a Donald Trump hace dos años el gobierno de la Casa Blanca. De manera directa, los ideólogos Qanon también inspiraron a los asesores de Santiago Abascal y, ahora, a los asesores de Isabel Díaz Ayuso.

La semana previa al 6 de diciembre, día de la Constitución, diputados de VOX intentaron destruir mediante el acoso y el insulto a la ministra de Igualdad, Irene Montero. Era el penúltimo capítulo de un VOX que, tras la elección de Núñez Feijóo como presidente del PP, ha ido perdiendo fuelle y descomponiéndose en un anecdotario de declaraciones que competían por ser la más bizarra. La elección de Giorgia Meloni en las últimos comicios italianos disparó nuevamente todas las alarmas democráticas, pero la realidad es que su llegada no ha insuflado energía ni más expectativas electorales a otras formaciones hermanas en el resto de los países miembros de la UE. Las encuestas certifican que VOX se dejaría 6 puntos si mañana hubiera elecciones generales y habrá que ver qué hace Macarena Olona en mayo para poder definir con más claridad qué será de la extrema derecha española. De momento, el partido de Santiago Abascal se ausentaba del acto parlamentario del martes, mientras la Presidenta del Congreso, Meritxel Batet, reafirmaba los principios democráticos de la Constitución y del Estado, ofreciendo las garantías necesarias para un orden institucional democrático en la sede principal de la soberanía popular.

A escasos 6 meses de las próximas elecciones autonómicas, no podemos decir que el discurso fascista de VOX haya llegado a perturbar la dinámica democrática de las instituciones asturianas. No se han vivido sucesos destacados como los de la semana pasada en el sótano de Fruela en todo este tiempo. Como decíamos aquí, el bloqueo de las fuerzas parlamentarias a VOX y su aislamiento político han servido para contener la desestabilización que se ha producido en otras comunidades como Castilla y León o Madrid. Se puede concluir que VOX es, mayormente, un serio problema para el Estado que se manifiesta, particularmente, en el Congreso de los Diputados. El cáncer parece estar bien localizado y enquistado. No hay riesgo de metástasis, por el momento.

En la España periférica, a excepción de Castilla y León, Madrid y Ceuta, su vigor hispánico se diluye en cuitas menores. Paradójicamente, uno piensa que es en la España autonómica donde la agenda política de VOX podría hacer más daño, más aún en regiones que, como Asturias, empiezan a sentirse relegadas de la agenda nacional del gobierno. Piensen en el capítulo dedicado a las comunicaciones y las infraestructuras y verán que la extrema derecha tiene una autopista, si no fuera porque desde el primero hasta el último de sus kilómetros depende de la agenda europea en la que, de momento, la ultraderecha no pinta nada. Europa sigue siendo otra garantía democrática.

Campaña de Vox en Mieres.

La realidad política desmiente cualquier intentona desestabilizadora porque la derecha asturiana, y VOX tampoco, ha sabido pergeñar, salvo en la época en la que Cascos presidió durante escasos meses el gobierno astuirano, una agenda que tenga en cuenta las infraestructuras como elemento disruptivo en el discurso de la oposición. La agenda política asturiana, por acción u omisión, se compone del relanzamiento de los servicios públicos y después de la ampliación del Corredor Atlántico, el inicio de la licitación del vial de Jove en Gijón o la incorporación de la ZALIA a las infraestructuras de interés especial de la UE. No es nada novedoso. Simplemente hay que leer los periódicos y los digitales. A través de las páginas de La Nueva España conocimos estos días que todos estos asuntos se pueden incorporar a a la agenda europea y a sus diversos fondos de financiación si el gobierno de Pedro Sánchez actúa y los propone. Todo indica que no lo ha hecho todavía. Tampoco nada hace prever que lo hará después de que este viernes se aprueben sus Presupuestos Generales, pero sin duda, será uno de los temas que centre las próximas elecciones asturianas y municipales.

Asturias es una región especialmente inclusiva que sigue apostando por unos servicios públicos de calidad. Como diría Tony Judt, la socialdemocracia parece estar construida sobre los railes de un tren. Sobre las comunicaciones y, particularmente, sobre grandes estaciones y sistemas públicos de transporte, también se ha construido en el imaginario progresista el desarrollo económico y el reparto justo de la prosperidad en Asturias. Eso no quiere decir que la apuesta por un sistema público sólido sea incompatible con alternativas de derechas, tan solo sucede que la derecha española ha identificado su ideario liberal con las privatizaciones, el capitalismo de casino y el caciquismo. LA derecha en España puede ser muchas cosas, pero nunca será gaullista. En Asturias, su ideario se reduce a una competición fiscal entre territorios. Habrá qué ver qué agenda trae desde Europa DIego Canga y a qué carta le permiten apostar. ¿Estará dispuesto a pactar con la ultraderecha? Pronto lo sabremos.

Así las cosas, Asturias parece no sólo un paraíso natural, sino también, en términos institucionales, un paraíso democrático. No se atisban discursos aberrantes en la cámara parlamentaria ni tampoco fuera de ella. De momento, y a pesar de que el Gobierno de Adrián Barbón tiene pendiente demasiadas tareas, no ha permitido que se sienta comprometida nuestra salud democrática. El bloqueo a VOX funciona. Funcionará siempre. No lo sabemos todavía.

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