La encuesta elaborada por GAD3 y publicada en exclusiva por NORTES el pasado miércoles es un punto de partida, un primer sondeo que pretende explorar las expectativas de los ciudadanos ante los comicios del próximo 28 de mayo. Toda encuesta es una cosificación de las relaciones humanas, un fetichismo político con el que jugar a las mayorías demoscópicas. En Gijón, no sólo el retorno de Carmen Moriyón ha elevado las previsiones de FORO a siete concejales para gobernar la ciudad más populosa de Asturias. Demuestra que Foro tiene una agenda política que encuentra su núcleo en la zona oeste de la ciudad, que pasa por el ofrecimiento de un acuerdo por el medio ambiente en Portuarios al PSOE de hace un par de meses, continúa con el soterramiento de El Muro, marca posición política rechazando la planta de pirólisis y se cierra, por el momento, con una propuesta defendida por la izquierda ecologista de la ciudad, la creación de un pulmón verde en el “Solarón”.
Hace unas semanas, Adrián Pumares defendía la transversalidad de su partido en la entrevista que le concedió este diario. Se diría que dicha transversalidad pasa por Gijón inexorablemente y, sobre todo, por una agenda local que se aleja de la confrontación y busca el acuerdo con otras fuerzas políticas. FORO ha comprendido que la encarnación de esa transversalidad tiene nombre de mujer. Curiosamente, Carmen Moriyón ha encontrado en Luis Manuel Fernández “Floro”, el candidato socialista, puntos de encuentro. La transversalidad también tiene un nombre masculino. Sendos partidos defienden la misma postura política en relación a la fábrica de plásticos. Los dos se han impelido a un acuerdo por el medio ambiente después de las elecciones y ambos comparten con la misma entereza un rotundo no a una inversión de 74 millones de euros que viene avalada por la UE y que, a la espera de los informes de impacto ambiental, dejan algo claro: el ala oeste de la ciudad no puede ser el tubo de escape de nuestro motor industrial. No todo vale.

Hay quien considera que esta postura se acerca más al populismo que a la razón de estado de una ciudad que sigue preocupada por el desempleo, la inflación y la situación económica. Como afirmaba hace unos días Gaspar Llamazares, el populismo es una estrategia electoral vencedora que sólo quiebra cuando un partido alcanza el poder y asume la responsabilidad de gobernar. El carisma de Adrián Barbón, el presidente del Principado, que algo tiene que decir en todo esto, se ha apartado del foco y, de momento, se ha puesto de perfil.

Acercando la lupa a los partidos situados a la izquierda del PSOE, IU demuestra que mantiene el pulso, después de haber convertido la movilidad en el eje central del mandato iniciado en 2019 con Aurelio Martín como concejal de medio ambiente. Javier Suárez Llana lograría el segundo edil que se les escapó a escasos 40 votos en las anteriores elecciones. Olaya Suarez, por su parte, logra resistir la crisis interna y conservar dos concejales para Podemos. El PP sería tercero con el 17,3% de los sufragios y 5 ediles. Demasiados concejales, tantos que el PP nacional sufragará una encuesta para saber realmente cuán cerca está el techo y el suelo de la formación popular en Gijón y en Asturias. Tomen nota de otro dato: la marca Vox parece resistir la descomposición interna.

Una encuesta es una postal que hace de los números una erótica, un fetichismo, una foto fija con los partidos insinuando un desnudo. En esta ocasión, la postal es de principios de este mes. La política, en cambio, es puro y constante movimiento. La posición de Floro incorpora a la agrupación socialista a la agenda política local, en espera de conocer los programas políticos. Las primarias celebradas hace unos meses lograron frenar la sangría de votos. Una maceta habría obtenido mejores resultados que la actual alcaldesa de Gijón, Ana González, hace seis meses. Pero el papel del PSOE en Gijón es complejo, difícil, arriscado, arriesgado, entre la racionalidad y la sentimentalidad. Su principal adversaria no es Carmen Moriyón sino la alcaldesa de Gijón, que apura los días desmarcándose cada día más del candidato y de la dirección de su partido. Precisamente, la encuesta de GAD3 verifica que el 63% de la población percibe que la situación del municipio gijonés ha empeorado durante el actual mandato del gobierno municipal. Incluso en los datos mostrados por el electorado de los partidos de izquierdas, el porcentaje de quienes creen que ha habido una mejoría en el municipio costero es bajo. Sólo el 29% y 25% de los votantes de PSOE y Podemos, respectivamente, creen que la situación de Gijón ha mejorado bajo el mandato de Ana González.
El escenario electoral en Gijón muestra un empate técnico con riesgo importante de decantarse para la derecha si el Partido Socialista no consigue movilizar ampliamente a su electorado tras la fatiga provocada por el último mandato municipal y la situación nacional. Pero como decíamos unos párrafos más arriba, GAD3 plantea un punto de partida para los dos principales partidos, un dato con un elevado margen de error al que agarrarse. Los socialistas obtendrían el 29,4% de los votos y 9 concejales. La candidatura de Foro encabeza por la anterior alcaldesa lograría el 25,5% y 7 concejales. Hay partido y si todos son consecuentes con su discurso, podríamos atisbar en unos meses pactos literalmente increíbles que dibujarían un nuevo escenario para la ciudad, como si esta hubiera hecho borrón y cuenta nueva.



























