“No hay que criminalizar a los ganaderos”. Las imágenes del campo asturiano en llamas en las últimas semanas ha indignado a la población, aún más al conocer que gran parte de los incendios han sido provocados, y han vuelto su mirada contra el sector ganadero donde ciertos intereses podrían explicar las causas de los estragos. “Los medios deben tener cuidado al explicar todo esto porque el tema es mucho más complejo”, argumenta Carmen Fernández, miembro de la asociación Proyecto Roble que este domingo 2 de abril llevó a cabo una plantación de 600 abedules y robles en la Cuesta de Bode, en Llames de Parres, lugar que fue víctima de un incendio provocado en febrero y que estaba en pleno proceso de transformación entre las entidades ecologistas, los ganaderos y la administración local.
Las plantaciones, son actividades que Proyecto Roble realiza desde hace una década, con una frecuencia de una o dos veces al año, pero en esta ocasión las inscripciones para plantar los árboles en las zonas quemadas ha superado las previsiones hasta el punto de que tuvieron que pararlas. Hasta 140 personas se han unido a la iniciativa. Personas de diferentes edades y de todas las partes de Asturias que a las nueve y media de la mañana se reunieron en el lugar señalado para organizar la caravana de coches que los llevaría a la zona de actuación, varios kilómetros arriba en la montaña.
Manifiesto que exige soluciones
Una vez allí, una vereda llevó a todas esas personas a un punto donde estaban preparadas las herramientas, picos y azadas, además de los bosquetes con los árboles. Antes de distribuir los cuatro equipos de trabajo, se leyó un manifiesto firmado por la Asociación El Prial, Asociación Sociambiental Biodevas, Asociación Socioambiental El Viescu, Greenpeace Asturias, Somiedo Experience (empresa que hace unos días sufrió una ataque a uno des sus teitos), Asturias Ganadera, Foros Asturias Sostenible, Las Hortalizas del Valle, Corazón Siempre al Norte, patriciaholisticyoga, Arterunas y Colectivo Feminista de Muyeres Rurales del Oriente. El manifiesto también venía apoyado por personajes e influencers como Rodrigo Cuevas, La Huertina de Toni, coral.explore.asturias, Les Fartures, Fray Sulfato, Raque_cake (Raquel Baragaño) y Lys Vikinga.

El manifiesto apunta directamente a la administración como responsable del problema que subyace a la epidemia de incendios. Consideran que “en la mayoría de los montes han desaparecido regulaciones imprescindibles de manejo de ganado, lo que contribuye a aumentar la conflictividad en el aprovechamiento de los pastizales públicos”. Por otra parte, creen que la PAC favorece el incremento de incendios porque incentiva “explotaciones solo de vacuno en un territorio tradicionalmente de oveja y cabra. De este modo resulta muy difícil conseguir paisajes en mosaico, se facilita la expansión del matorral, y se obliga a mantener grandes extensiones de pastizal”, algo que empuja al sector ganadero al fuego ilegal, “dados los insuficientes desbroces y otras actuaciones alternativas que realiza la administración.”
Las asociaciones y empresas firmantes creen que la Administración Forestal del Principado pone trabas para resolver el problema y acusan al Gobierno regional de ser incapaz de liderar una transformación necesaria. Unos minutos antes, Carmen Fernández afirmaba para NORTES que las quemas controladas se hacen con unos permisos, “pero la normativa no es eficaz, se necesita transformar el modelo de gestión. Esta transformación no la puedes dejar en manos ni de los ganaderos, ni de nosotros, la sociedad civil, tiene que ser la administración la que lidere ese proceso. Mientras no lo haga, esta situación continuará”. Desde Proyecto Roble creen que las soluciones están ya señaladas en el EPLIFA (Estrategia de prevención y lucha contra los incendios forestales), pero denuncian que tras tres años desde su aprobación aún no han usado ni la mitad del presupuesto previsto.
“El manifiesto apunta directamente a la administración como responsable del problema que subyace a la epidemia de incendios”
El manifiesto que se leyó en la Cuesta de Bode exige “un mayor compromiso del Gobierno del Principado, que dote a sus organismos, como son el Servicio de Montes, SEPA, SERIDA y otros, de más medios técnicos y recursos humanos para la ejecución de nuevas medidas en materia de prevención de incendios.” Además, emplazan al “fomento de la ganadería extensiva con ganado menor como medida eficaz contra el control del matorral” con apoyos económicos y otros incentivos. Consideran, además, que se debe contemplar las peculiaridades de cada monte público para “un cambio en la ordenación del territorio”. Por último, entre las medidas más destacadas que los diferentes colectivos y empresas creen que deberían llevarse a cabo, también se señala la necesidad de realizar una campaña de concienciación “dirigida a la sociedad en su conjunto”.

Tras la lectura del comunicado, las 140 personas asistentes se distribuyeron en cuatro grupos que partieron por diferentes veredas hacia otras tantas zonas quemadas, muy próximas entre sí, aunque con diferente grado de dificultad para la plantación.
Las fases del proyecto
Carmen Fernández insiste: “En Proyecto Roble hay ganaderos, si no tenemos ganaderos no hay nada”. Aunque reconoce que las cosas no han salido del todo bien. En este concejo empezaron con quince ganaderos, pero “se han ido desanimando porque ellos necesitan un retorno, un beneficio a corto plazo, y llega un momento en que se cansan”. El proyecto a largo plazo al que hace referencia se estructura en tres fases que se llevan a cabo en montes públicos, quemados, degradados y que tienen no sean mecanizables.
En primer lugar se afronta la desmatorralización, “eliminar toda la masa combustible que se pueda”. Para eliminarlo hay que realizar unos desbroces, “y esos desbroces, gracias a un convenio que tenemos con el ayuntamiento de Arriondas, se les ofrece a los ganaderos de la zona a quien se les paga por hacerlo. Además las zonas a desbrozar se consensúan con los propios ganaderos”.

En segundo lugar se mete ganado en las áreas ya desbrozadas. “Ovejas y cabras son las desbrozadoras naturales”. Además, estos rebaños, aportados por la asociación y los ganaderos, conseguirán fertilizar los suelos.
Finalmente, se llega a la fase de plantación, y que es donde se enmarca la actividad que se está llevando en este día. En esta tercera fase, se crean los bosques y los pastos, “siempre acordando los lugares con los ganaderos”

En Cuesta de Bode empezaron a experimentar con nuevas tecnologías aplicadas al pastoreo, “algo muy importante dentro del proyecto”. El objetivo final no se consiguió, aunque se evolucionó y finalmente en Llanes parece que está dando sus frutos. “Estamos hablando, por ejemplo, de cercados virtuales”, dice Lidia, mientras se dirige a una de las zonas asignadas para la plantación. “Las ovejas y las cabras tienen microchips y desde los comederos se emiten señales para localizar a los animales para cubrir mejor las zonas ya que no contamos con la cantidad de ganado de hace décadas.”
No hay buenos ni malos
Desde Proyecto Roble no creen que todo se pueda reducir a un relato de “buenos y malos”, ya que “también hay que ver la problemática que acusan los ganaderos”. Tárik, de Biodevas, dice que hay que luchar para que “ganaderos y ecologistas no se vean como enemigos”. Señalar a los ganaderos, “de forma general y reduccionista es injusto”. Creen que llegar a consensos entre conservacionistas y ganaderos es complicado, pero no duda en señalar al Principado como el responsable de las políticas que empujan a que las posturas divergentes dificulten el entendimiento entre un grupo y otro. Pero más allá de las diferencias, Tárik dice que no quieren que se señale a los ganaderos como un enemigo que provoca los incendios. “En Valdés, por ejemplo, que tanto han castigado los incendios estos días, los ganaderos han sido los primeros que estaban sufriendo y han estado dejando gratuitamente sus cubas de agua para apagarlos. Ellos también son afectados. Como aquí, en la Cuesta de Bode, donde había ganaderos involucrados en el proyecto y lo han quemado.”

El incendio que sufrió hace unos meses este lugar y en el que ahora se van a plantar árboles, no fue para generar pastos. Desde la asociación no saben exactamente quién ha sido, aún lo están investigando, pero tienen claro que fue un ataque premeditado contra el proyecto, “es decir, contra los ecologistas, pero también contra los ganaderos que estaban en él”.
Natalia, otra voluntaria en Proyecto Roble, afirma que en Asturias hay un conflicto por el espacio. “No solo entre ganaderos, sino entre ellos, los propietarios de los monocultivos y otras personas que tienen intereses en usar ese espacio, hablamos por ejemplo, del tema de los molinos eólicos”. En el caso de este lugar, “algunos de esos intereses han ido directamente contra este proyecto.” Algo que casi consiguen, porque tal y como reconoce Lidia, “los ganaderos se desanimaron, pero nosotros en febrero también pasamos por un momento delicado”. Pero eso solo fue un momento, finalmente el incendio no les ha echado del lugar y continuarán en su lucha por el consenso y la transformación del territorio en beneficio de todos. Entre las decenas de los que caminan hacia las zonas de trabajo para plantar los 600 abedules y robles alguien consigue decir los suficientemente alto: “Esta vez tiene que salir bien”.



























