Es posible que los tres acordes con los que comienza El bien barran de un solo golpe el recuerdo de todo lo demás. O no. Con Viva Suecia sucede que el público está dividido, a la luz de las reacciones que han obtenido en las redes sociales. Es probable que El bien sea el epílogo a un ciclo y la transición a otro nuevo, pero como dice la canción, no se crean lo que dicen los cantantes. Sea como fuere, El amor de la clase que sea significa “el mayor cambio que ha llevado a cabo el grupo en su carrera, a nivel de concepto y a nivel personal” afirma Rafa Val a la hora de referirse al último álbum de Viva Suecia que se presentará en Gijón este sábado 22, durante el VibraMahou Fest que se celebrará en el Recinto Ferial Luis Adaro.
“Llegó un momento en que, no es que quisiéramos hacer otra cosa, sino que no podíamos evitar hacer otra cosa. El amor… es nuestra manera de entender la música, nuestras influencias, y todo lo que pasaba mientras lo componíamos”, explica el vocalista de Viva Suecia, la banda murciana llamada a ocupar el hueco que ha dejado Izal después de que la banda liderada por Mikel se despidiera este verano de la escena indie rock de todo el territorio español. “Lo duro fue asimilar todo eso, que íbamos a ir en otro rumbo y que tenía que ser afrontado musicalmente con todo. Nos dejamos llevar y, al final, acabamos haciendo lo que nos apetecía hacer”.

En El amor de la clase que sea se observa un cambio de concepto donde lo melódico y los teclados toman más protagonismo que las guitarras. Después del segundo tema, Justo cuando el mundo apriete, el álbum baja de revoluciones, se vuelve menos solemne y aborda con más profundidad y sencillez las preocupaciones de la vida. Nada que ver con el más expansivo y luminoso, más arrebatador e inequívocamente pegadizo Milagro publicado en 2019.”Intentamos escribir sin pensar mucho. Queríamos coger eso y crear la canción. De esta manera me he encontrado escribiendo cosas que de otra manera no habría hecho, porque entonces, con El Milagro o La Fuerza mayor, las canciones eran demasiado sesudas. En El milagro no estábamos mentalmente preparados todavía para rebajar las guitarras y en este sí hemos podido”.
El giro más radical de su último álbum se concentra en la colaboración con Luz Casal en La parte difícil, con la que se nos desvela una faceta menos conocida, suspendiendo las canciones con vocación de himno y subrayando mirada más melancólica e intimista. “Hemos pretendido tener otro tipo de dialogo, contar algo que no se sabía de nosotros” confiesa Rafa Val que reconoce que el cuarteto ha sido muy fan de Luz desde críos, “desde que nuestros padres nos ponían sus canciones en el coche o en casa, y eso siempre ha estado ahí. Me sé de memoria como diez o quince canciones de Luz que son increíbles”. Con El Amor de la clase que sea traducen su admiración increíbe con una propuesta “que nos enorgullecemos de hacer pública, hasta el punto que ha sido uno de los mayores regalos que nos podían hacer. No es que nosotros vengamos a reivindicar nada, sino simplemente es una muestra de agradecimiento”. Y esa muestra se hace explícita desnudándose con Gracias, el corte con el que se cierra este visceral amor de la clase que sea traducido en canciones.



























