Alsa celebró esta semana sus cien años de historia con una gala en el Hotel Ritz de Madrid. Mientras los invitados-varios consejeros del Principado, el expresidente Pedro de Silva, el alcalde de Siero, el Padre Ángel o el presidente del Sporting, entre otros tantos- trasegaban riojas y canapés, algunos trabajadores de la empresa difundían una denuncia en la que señalaban “la inseguridad en la que se encuentra la estación de eutobuses de Avilés”.
Aunque aseguran que la situación viene ya de largo, la gota que colmó el vaso fue la reciente agresión a una conductora de la empresa en la noche de la Comida en la Calle de Avilés, el pasado lunes 10 de abril. La trabajadora, que ha interpuesto una denuncia ante la Policía Nacional, cubría el trayecto Avilés-Gijón y fue atacada por uno de los muchos pasajeros que se agolpaban para coger asiento en el autobús. “Es por la falta de previsión de Alsa, como siempre”, sostiene uno de los miembros del comité de empresa, de la Corriente Sindical de Izquierda.
En uno de los puntos de la denuncia, a la que NORTES ha tenido acceso, la trabajadora cuenta que fue agredida mientras hacía “las gestiones oportunas con la empresa para que mandara otro autobús, y así poder sacar a toda la gente de la estación, ya que en el vehículo que conducía no entraba toda la gente que allí se concentraba”. También detalla, al final, que en todo momento “se encontraba por la zona, observando lo sucedido un auxiliar de seguridad que Alsa suele contratar para estos días de afluencia masiva”.
Este no pudo hacer gran cosa para evitar la agresión, y así lo explican desde el sindicato: “La estación de autobuses de Avilés tiene un auxiliar, que no un guardia jurado, cuyas funciones están limitadas. Su única función es permanecer en el edificio de la estación, pero no está autorizado a estar en los andenes”.
El turno de este auxiliar termina a las 00:30, y es entonces cuando “las limpiadoras encargadas de limpiar la flota de autobuses, que son de una subcontrata quedan solas toda la noche”. Los sindicalistas que “Alsa sigue manteniendo a los trabajadores de la taquilla en ERTE, y los fines de semana y festivos la estación está totalmente abandonada”.



























