“La situación está controlada, sed prudentes”

Carmen Moriyón no anticipó la crisis a ningún partido, según fuentes del PP. PSOE e IU se disputan el espacio de la izquierda con sus respectivos acuerdos

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Ayer (por el miércoles), el PP de Gijón no dijo absolutamente nada. Hoy ha dicho que todo está en orden. Y hoy toca hablar también del PP de Gijón y si me apuran del PP en general. La salida de Vox del gobierno tripartito ha sido una operación orquestada por Foro sin contar en ningún momento ni con el grupo municipal de Ángela Pumariega ni tampoco con la dirección local. Como saben, Foro no firmó un acuerdo global con los otros dos partidos. Fue lo suficientemente inteligente como para firmar dos acuerdos, de manera que si se rompía uno, el más diabólico, el que sólo era necesario para la investidura de Carmen Moriyón, el otro pudiera mantenerse indemne.

En la mañana de este jueves, Carmen Moriyón afirmó en la cadena Ser que el PP era conocedor de la ruptura antes de que la Alcaldesa firmara la resolución por la que cesaba de su cartera de festejos, la concejala de Vox, Sara Álvarez Rouco. En cambio, fuentes del PP, perfectamente conocedoras de los acuerdos y la relación interna del tripartito, han asegurado a NORTES que eso no fue realmente así. Las palabras exactas fueron otras: “estad tranquilos, la situación está controlada y sed prudentes”. En cambio, en Twitter, la Alcaldesa fue más contundente: “Se acabó”.

Con estas palabras era fácil prever cual sería el desenlace del acuerdo entre Foro y Vox. Por el momento, el acuerdo entre Foro y PP sigue vigente e inalterado. En el seno del PP se da por válido que haya un gobierno en minoría, con 13 concejales, y que el decimocuarto lo aportarán alternativamente IU o el PSOE en diferentes acuerdos puntuales. Pero las mismas fuentes del PP no descartan que el contrato entre las dos fuerzas conservadoras que a partir de este jueves gobernarán la ciudad no tenga necesariamente un plazo tan prolongado de cuatro años como lo es el propio mandato.

En la crisis del miércoles se condensaron tres momentos en uno solo. Si fuera una película de Christopher Nolan, la forma en que se sucedieron los acontecimientos nos haría pensar en Dunquerque, relato bélico en torno a la histórica evacuación de las tropas británicas de la playa francesa antes de ser asediada por los alemanes. En Dunquerque convergen en el film, tres momentos distintos que nos hablan del pasado, del presente y del futuro, alternándose en un montaje magistral que mantiene al espectador en vilo permanentemente. Algo así ha sucedido con la expulsión de Vox del gobierno de Gijón. Se trata de tres relatos que transcurren en tres momentos distintos y son capaces de confluir en un para todos.

En la ruptura con Vox, podemos detectar un primer momento en el origen del propio pacto firmado entre Carmen Moriyón y Sara Álvarez Rouco, acuerdo que ya anticipaba su extinción prematura en cuanto se aprobaran los primeros presupuestos municipales. El voto de Vox, efectivamente, sólo servía para la investidura y, a medida que han ido pasando los días, el ruido de la ultraderecha solo ha conseguido convertirlo en un voto prescindible, inmediatamente después. La fallida investidura de Alberto Núñez Feijoó el pasado viernes en el Congreso de los Diputados ha acentuado este aspecto aún más. Vox ya no es un potencial partido en el gobierno de la nación que pueda interesar a Foro en Gijón. Vox en Madrid son tan sólo 33 diputados en el Congreso.

El segundo momento clave nos lo ofrece la reunión que Carmen Moriyón mantuvo con la plataforma El Pulmón del Solarón. La alcaldesa compró todas las propuestas de esta organización que apuesta por la verdificación de una parte importante de los terrenos gestionados por la sociedad Gijón al Norte. Tras la reunión, la Alcaldesa las vendió al día siguiente al presidente del Principado Adrián Barbón que pidió prudencia. Pero ¿con qué miembros del gobierno consultó antes esta propuesta la Alcaldesa? Con nadie. La reacción de Ángela Pumariega y Sara Álvarez Rouco no se hizo esperar. Inmediatamente después, sendas concejalas de PP y Vox transmitieron a través de los medios a Carmen Moriyón que la ampliación del parque con los terrenos aledaños se discutiría en el consejo de Administración de Gijón al Norte. Para entonces, ya era conocido que el puesto de Sara Álvarez Rouco era incompatible con su cargo de diputada autonómica, algo que hemos conocido esta jueves por boca de la misma Alcaldesa cuando afirmó en la cadena ser que los de Vox le habían tendido “una emboscada”.

Los otros dos hitos temporales son futuros y, de una manera un tanto extraña, se han adelantado hasta converger en este miércoles. El primero tiene que ver con el Festival Internacional de Cine de Gijón y el segundo con la aprobación, este jueves, en junta de gobierno, de la ordenanza fiscal, médula espinal de la ordenanza de presupuestos que, previsiblemente, se deberá aprobar el próximo diciembre. Que Vox fuera responsable del FICX y no se atreviera a decir nada sobre sus contenidos era algo que no estaba en la cabeza de nadie. Hasta dónde pudiera llegar en sus comentarios Sara Rouco era otra cosa. Afirmar que el FICX deberá adaptarse a la ideología de Vox en próximas ediciones sólo lo puede decir alguien que quiere romper un acuerdo, que sabe que eso romperá necesariamente el acuerdo. Decirlo la víspera de una votación importante como es la aprobación en junta de gobierno de una ordenanza fiscal no parece que sea fruto de la casualidad, o sí. ¿Acaso no parezca que Vox está sirviendo en bandeja a Carmen Moriyón la ruptura?

Hagamos un brevísimo interludio. Dos semanas antes de la gran crisis, el número dos de Foro, Jesús Martínez Salvador, ya era conocedor de este escenario, y escasos minutos de dar a conocer el proyecto de un nuevo hotel de cinco estrellas, lo escuchaba desde una terraza mientras tomaba café. Era conocedor de que el pacto se podría romper antes del FICX y después del FICX o en un combate interno, previsiblmente extenuante, durante la redacción y aprobación de los próximos presupuestos. ¿Estaba en los planes de Foro romper el tripartito sólo por el FICX? Probablemente no, pero Foro ya había tenido en cuenta mucho antes esta posibilidad. ¿Y estaría en sus planes romper el tripartito con motivo del FICX si las declaraciones de Vox fuesen vertidas un día antes de ser anunciada una crisis con motivo de la primera ordenanza fiscal de su mandato? Entonces, probablemente sí.

A partir de ahora, en Gijón se activará una especie de gen convergente que tratará de dar estabilidad política a las clases medias gijonesas y a las relaciones institucionales del Ayuntamiento. Foro, junto al PP, no presentará grandes cambios respecto del mandato anterior. Respetará las zonas de bajas emisiones, hasta ahora zona políticamente radiactiva, conforme a los criterios marcados por la ley y la Comisión Europea. También mantendrá la política fiscal de tasas, precios y tributos aprobada por el PSOE e IU el año anterior, conforme a las necesidades de gasto previstas anteriormente. También desarrollará una voluntad de pacto, aceptada por el PP, siempre que no viole el pacto que han firmado, que vaya de la mano de Javier Suarez Llana o de Monchu García, las dos figuradas llamadas a disputarse el espacio de la izquierda en Gijón. Retornará al modelo de gestión de Tabacalera previsto por los socialistas en el gobierno de Paz Fernández Felgueroso. Habrá, por lo tanto, una percepción de continuidad. Pero ojo, en las alianzas que lleven a cabo, los acuerdos puntuales, ni PSOE ni IU se juegan lo mismo cuando haya que volver a votar dentro de cuatro años. Si miran al gobierno del Principado y tienen una perspectiva de la política a largo plazo, su mayor riesgo es que alguno de los dos o, incluso los dos, se quede por el camino muy solo.

Cabe preguntarse ahora si el cese de una concejala de Vox será un caso aislado en la política municipal española o si, por el contrario, desencadenará la salida de otros concejales de Vox en tantos otros municipios donde gobierne el PP con sus votos. Mientras escribo esta tribuna, acaba de dimitir Camino Limia, consejera de Gestión Forestal y Mundo Rural de la Junta de Extremadura. Quizá sea el efecto mariposa. Cuando cesan a una concejala de Vox en Gijón, dimite una consejera al día siguiente en Extremadura. Tras el fracaso de Feijóo en Madrid, la derecha autonómica y municipal se reordena. Habrá que estar muy atentos.

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