COGERSA quiere cobrar a la ciudadanía lo que debería pagar ECOEMBES

A estas alturas debería estar claro que las consumidoras y consumidores no somos el origen del creciente volumen de residuos envases que se generan.

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Pablo García
Pablo García
Es sociólogo, vecino de Llangréu y activista del Conceyu pola Transición Xusta.

El Consorcio para la Gestión de Residuos Sólidos de Asturias, COGERSA, decidió el pasado 13 de noviembre un incremento del 43% en el precio de la tasa por el tratamiento de los residuos de origen doméstico, pasando de pagar los ayuntamientos 67 euros por tonelada a 96 euros por tonelada. Subida que, de manera directa o indirecta, pagaremos la ciudadanía y a la que, de momento, se opusieron los ayuntamientos de Oviedo y Gijón.

Esa decisión me recordó que en abril de 2021, Greenpeace y “Rethinking, Observatorio de Residuos” presentaban un informe que lleva por titulo “Los costes ocultos de la mala gestión de residuos”, en el que ponen cifras al coste real que están asumiendo los Ayuntamientos españoles por la gestión que hacen ECOEMBES y ECOVIDRIO de sus residuos de envases.

El estudio revela cómo las arcas del conjunto de los Ayuntamientos españoles, incluidos los concejos asturianos, asumen todos los años un gasto superior a los 1.700 millones de euros por la recogida, tratamiento y eliminación de los envases contenidos en la fracción resto de los residuos domésticos (contenedor gris o bolsa de basura mezclada). Es decir, cada ciudadano o ciudadana costeamos de nuestro bolsillo, de media, a ECOEMBES más de 36 euros al año por no hacer lo que debiera: recoger los residuos envases que sus empresas ponen en el mercado.

Desde siempre, ECOEMBES (sociedad constituida por fabricantes, envasadores e hipermercados) niega tener la obligación legal de hacerse responsable de los envases que no se recogen selectivamente. Esto implica que los costes generados por los envases contenidos en la bolsa de la basura mezclada están siendo financiados por los Ayuntamientos y por tanto con los impuestos que paga la ciudadanía.

Los fabricantes deben cubrir los costes de la recogida separada de TODOS los residuos de envases

La situación se ha vuelto más clara con la Ley de Residuos 7/2022 (si es que había alguna duda acerca de su responsabilidad en la recogida de los residuos de envases), en la cual se señala que los fabricantes y envasadores y sus sistemas de responsabilidad ampliada (ECOEMBES y ECOVIDRIO) son quienes deben hacerse cargo de la totalidad de los costes de la gestión de residuos de envases, independientemente del contenedor donde se recojan.

Así en el artículo 43 de dicha Ley de Residuos 7/2022 se especifica que fabricantes y distribuidores de productos envasados deberán cubrir los costes de la recogida separada, así como los costes asociados a la recuperación de residuos de la fracción resto o basura mezclada, y los de la recuperación y limpieza de vías públicas y zonas verdes. Financiación que, en última instancia, soportamos las personas consumidoras mediante una cantidad que pagamos por cada producto envasado que adquirimos.

Por lo tanto, parece un evidente abuso por parte de COGERSA el incrementar a los Ayuntamientos un 43% el precio de la tonelada de basura mezclada para llevar a cabo la recuperación de envases, olvidando que son los propios sistemas de responsabilidad ampliada del productor (ECOEMBES Y ECOVIDRIO) los que deben financiar dicha recuperación, además de pagar una deuda millonaria a los Ayuntamientos.

La consejera y presidenta de COGERSA tira la pelota al tejado de los Ayuntamientos y culpa a la ciudadanía

Con la excepción de los Ayuntamientos de Oviedo y Gijón que han venido definiendo su propio modelo de gestión de los residuos domésticos, el resto de los Ayuntamientos asturianos han estado -y están- a lo que diga COGERSA, que es tanto como decir a lo que pida ECOEMBES. Siendo corresponsables los Ayuntamientos de la nefasta gestión de los residuos que lleva a cabo COGERSA, al respaldar con su voto favorable, año tras año,en los órganos de gobierno del Consorcio, una manera de hacer las cosas que lleva incumpliendo los objetivos de recogida separada y reciclaje a lo largo de los últimos 25 años.

Ahora, paradójicamente, es la propia consejera de Transición Ecológica y presidenta de COGERSA la que señala a los Ayuntamientos y les deja la pelota del desastre de gestión de los residuos en su tejado. Como si Consejería y Consorcio no fuesen los principales responsables de la situación que ella misma denuncia y quien debería buscar soluciones eficientes y eficaces.

Así es como Nieves Roqueñí, consejera de Transición Ecológica y presidenta de COGERSA, justifica el descomunal incremento del precio del tratamiento de residuos municipales: “Los ayuntamientos no van a tener que pagar por la recogida, el transporte o el tratamiento de todas las fracciones separadas”, por tanto, la clave está en reducir el peso de la bolsa de residuos mezclados, de manera que “los ciudadanos lo tienen en su mano, recoge, entrega tu residuo separadamente y ayuda al reciclaje”. Acabáramos: la ciudadanía es la responsable del incumplimiento de los objetivos de reciclaje y justifica el abusivo incremento de la tasa municipal.

¿Por qué en Gijón se recuperan 10 kg más que en Mieres de residuos de envases, por habitante y año?

En relación con dicha responsabilidad de la ciudadanía en la entrega separada de residuos, sería interesante saber cuál es la explicación de la consejera y presidenta de COGERSA acerca del hecho de que en Gijón, con el sistema de recogida separada gestionado por la empresa municipal EMULSA, se recuperen 21 kg de residuos de envases, por habitante y año, mientras que en Mieres, cuya recogida separada depende de COGERSA se recuperan 11 kg. O que explicase por qué en Sobrescobio, en los contenedores gestionados por COGERSA, se recojan 22 kg, por habitante y año, mientras en el vecino concejo de Laviana, también con los contenedores gestionados por COGERSA, se recogen 12 kg.

¿Acaso se debe a qué los habitantes de Mieres y Laviana tienen menos conciencia ambiental que los de Gijón o Sobrescobio? La consejera y presidenta de COGERSA debería saberlo, por cuanto el Consorcio es quien se encarga de la recogida separada de residuos en Sobrescobio, Laviana y Mieres.

Quizá la gran disparidad en la colaboración ciudadana entre unos concejos y otros -y entre unas comunidades y otras, Navarra recicla el doble que Asturias- tenga algo que ver con variables como la proximidad de los contenedores al domicilio. De manera que la cercanía de los contenedores de residuos mezclados y la mayor lejanía de los contenedores de recogida separada tenga un efecto desincentivador en la separación de los residuos. Lo cual interpela directamente a COGERSA, en cuanto que es el Consorcio, en última instancia, quien decide el número de contenedores de recogida separada que se instalan en cada concejo.

Sin desdeñar la importancia para incentivar la colaboración de la ciudadanía en la separación de los residuos con la implantación de la recogida “puerta a puerta” y el uso de los incentivos económicos. Bien a través del reembolso de la cantidad cobrada por el envase cuando se retorna al comercio o la aprobación de tarifas reducidas, como es el caso de Oviedo con los descuentos en la tasa de basura a las comunidades que separan.

Al igual que diversas investigaciones sociales han constatado la importancia de la información (no la propaganda que lleva a cabo Ecoembes), acerca de los objetivos que se van alcanzando y los beneficios que se van obteniendo con la reducción, reutilización y reciclaje. En los estudios realizados por la Mancomunidad de Pamplona la variable relacionada con la información que ha recibido la ciudadanía a lo largo del año sobre los residuos aparece como una de las principales predictoras en la separación de los residuos en el hogar.

La ciudadanía colabora y paga

Antes con la Ley de Envases y ahora con el Real Decreto 1055/2022 que la sustituyó, los Ayuntamientos tiene la responsabilidad hacerse cargo de la recogida separada de los residuos de envases domésticos en el domicilio del consumidor o en sus proximidades, facilitando los medios necesarios e incentivando el cumplimiento de los objetivos establecidos de recogida separada y reciclaje.

Al igual que las consumidoras y consumidores estamos obligados a separar por materiales los residuos de envases y depositarlos en los contenedores habilitados para su recogida separada.

Foto: David Aguilar Sánchez

Frente a las dudas sobre la disposición de la ciudadanía a colaborar en la separación de residuos, datos e investigaciones sociales las disipan. Siguiendo los estudios de la Mancomunidad de Pamplona sobre la participación social en la recogida separada, hace años tuve la ocasión como sociólogo de participar en una investigación encargada a la Unión de Consumidores por la concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Gijón, para medir el grado de participación ciudadana “comprobada” en la recogida separada y ajustar los datos debidos a la falta de sinceridad en algunas de las respuestas.

En el estudio realizado sobre una muestra representativa de la población de los distritos urbanos de Gijón, 604 personas fueron entrevistadas en el domicilio, de las cuales el 88%, 529 personas, declararon que separaban los residuos en su hogar y 75 personas dijeron que no separaban. Comprobándose visualmente en el hogar que en el 98% de los casos, de las 529 personas que dijeron en la encuesta que sí separaban los residuos, que efectivamente realizaban la separación de algún tipo de residuos de envases, papel/cartón o vidrio. Mientras que en el 2% de los casos, 10 hogares, o no permitieron la comprobación visual en el hogar o hecha la comprobación visual nada indicaba que estuvieran separando.

A estos contundentes datos sobre la participación “comprobada” en la recogida separada se suman otros de relevante interés, como que a partir de los cinco minutos de distancia, andando desde el domicilio a los contenedores, la colaboración de la ciudadanía en la recogida separada se reduce de manera sensible, como se detectó entonces en el caso de tres distritos gijoneses.

Quizá la disparidad en los datos de recogida separada entre los distintos concejos asturianos tenga algo que ver con el hecho de que en muchos lugares carecen de contenedores de recogida separada y tienen cerca, como desincentivo, contenedores de residuos mezclados. A diferencia de estos últimos que son ubicados y recogidos por los Ayuntamientos, los contenedores de recogida separada los reparte y los recoge COGERSA según el diseño de las rutas que le resulta más económico, pero no siempre más eficiente ambientalmente.

Por ello, la consejera y presidenta de COGERSA, en tanto que es el Consorcio quién se encarga de la distribución en el territorio de las baterías de contenedores, debería darle una vuelta al hecho de que son cientos los lugares, tanto en zona urbana como en núcleos rurales, los que carecen de contenedores de recogida separada próximos a los domicilios y que, por el contrario, tienen al lado de la vivienda contenedores para la fracción mezclada. Sin duda el número de contenedores y su distribución territorial son una de las variables explicativas de la mayor o menor colaboración en la recogida separada.

Foto: David Aguilar Sánchez

Hay más, no sólo la fotografía de los distintos concejos y su mayor o menor recogida separada nos enseña que en unos concejos se hacen las cosas mejor que en otros, sino que también ocurre lo mismo a partir de los datos que exhiben las distintas comunidades. El pasado mes de octubre fue la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) la que hacía público un estudio en el cual Asturias figura a la cola de las Comunidades con porcentajes de los más bajos de recogida separada de residuos (26%) y de preparación para la reutilización y el reciclaje (23%), frente a otras Comunidades como Cataluña, la Comunidad Valenciana, País Vasco y Navarra que ya superan el objetivo de reutilizar y reciclar el 50% de los residuos municipales. Datos que también deberían hacer pensar a los responsables de la gestión de residuos.

A todo lo anterior, hay que sumar que somos las consumidoras y los consumidores quienes financiamos el conjunto del sistema de recogida separada, para que los residuos de envases se recojan en nuestros domicilios o sus proximidades. Sin embargo, los estudios más fiables dicen que no llega al 40% el porcentaje de envases recogidos de manera separada, con lo cual ECOEMBES está haciendo un enorme negocio a nuestra costa. Cobra por cada envase puesto en el mercado, pero sólo recoge 4 de cada 10 envases.

Con ese panorama resulta casi obsceno culpabilizar a la ciudadanía de separar poco y pasarnos la factura de la recuperación de los envases que se depositan mezclados con el resto de residuos. Sobre todo cuando es por parte de unas administraciones que llevan 25 años incumpliendo todos objetivos de reciclaje de los residuos domésticos, cabría esperar algo más que el “palo” de la subida del precio del tratamiento de los residuos, para resolver el problema de la desastrosa gestión de los residuos en Asturias.

A estas alturas debería estar claro que las consumidoras y consumidores no somos el origen del creciente volumen de residuos envases que se generan (muchos de los cuales son complejos y de un solo uso), ni la colaboración en la recogida separada es una decisión individual, sino que está determinada por el modelo de recogida (contenedores, cubos, “puerta a puerta”, retorno al comercio), los incentivos económicos y la información que reciban las personas consumidoras.

Perder el miedo a los cambios

La política de gestión de residuos en Asturias ha pivotado, prioritariamente, en la alianza entre la Federación Socialista Asturiana e Izquierda Unida. A partir del consenso entre estas dos fuerzas políticas se han venido aprobado los planes de gestión de residuos y se han venido tomado las principales decisiones y de mayor transcendencia en COGERSA. Como la recientemente aprobada subida del 43% en el precio de la tasa por tratamiento de los residuos, que parece contar con el cerrado apoyo de los alcaldes del PSOE e Izquierda Unida.

Entre esos acuerdos, a los que también se sumó la derecha, está el último y vigente Plan de Residuos del Principado de Asturias 2017 – 2024, mediante el cual se está llevando a cabo una larga aspiración de algunos gestores de residuos: la incineración. En esta ocasión la quema de residuos se va a llevar a cabo de manera más sibilina, sin construir una incineradora. Serán los residuos, que en parte deberían ir destinados al reciclaje, los que se van a dedicar a la preparación de miles de toneladas de Combustible Sólido de Residuos (CSR), que serán incineradas en la térmica de La Pereda o en cualquier cementera u horno que se ponga a tiro. Los problemas de escaso reciclaje y abuso del vertedero van a ser una broma al lado de los problemas de impacto ambiental de la quema de CSR.

Central Térmica de La Pereda (Mieres) FOTO: Iván G. Fernández

Esa política que algún consejero ha calificado de “reformismo fuerte”, en el terreno de la gestión de los residuos domésticos ha consistido en hacer lo que pida ECOEMBES. Por el contrario, a lo largo de más de 25 años, los sucesivos gobiernos del Principado de Asturias y las fuerzas políticas que los sustentaron, no se han dignado a escuchar a las organizaciones ambientalistas, vecinales, de defensa de la salud y de personas consumidoras. Todo se ha decidido debajo de una mesa camilla y al margen de las organizaciones sociales.

Y eso que las normativas anteriores y actuales no dejan de señalar que “Las administraciones públicas competentes” escucharan a los consumidores y organizaciones de defensa del medio ambiente. Sabiendo el papel determinante que tiene la colaboración de la ciudadanía en la recogida separada y en incrementar la prevención, reutilización y el reciclado, resulta incomprensible que los representantes institucionales sólo escuchen a una parte y rehúyan los acuerdos con los movimientos sociales.

Concentración contra la planta de Pirólisis de Xixón. Foto: María Cidón

Para concluir, al final del informe citado al principio, Greenpeace y Rethinking – Observatorio de los residuos, proponen tres medidas que me parecen fundamentales para asegurar una gestión de residuos sostenible y pagada por las empresas que deben responsabilizarse:

1. Que Ecoembes se responsabilice del 100% de la gestión de todos los envases, incluyendo los que acaban en la fracción de resto o bolsa de basura mezclada.

2. No financiar con dinero público una gestión de residuos que debe ser pagada, como fija la Ley de Residuos 7/2022, por las empresas que ponen esos envases en el mercado y sus Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (ECOEMBES y COVIDRIO).

3. Implantar cuanto antes un Sistema de Depósito, Devolución y Recuperación (SDDR) de envases real. Mediante este sistema se alcanzan porcentajes de recogida separada de envases superiores al 90%, y por el cual las personas consumidoras no pagamos más sino que recibimos una compensación en dinero por devolver el envase al comercio.

Ayuntamientos, Principado de Asturias y partidos políticos deben dejarse seducir menos por ECOEMBES y escuchar más a las organizaciones de personas consumidoras, ambientalistas y a la ciudadanía en general. Es del todo factible pasar página al capítulo de la nefasta gestión de los residuos y avanzar hacia una economía circular que reintroduzca ampliamente los residuos recuperados en el ciclo productivo. La clave está en perder el miedo a los cambios y hacer frente a los intereses creados.

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