Eólica Marina: viento en popa a toda vela

La situación climática es tan acuciante que el debate no se circunscribe a qué tecnologías usar sino a qué ritmo tenemos que hacerlo todo, en todos lados y al mismo tiempo

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Juan Chaves
Juan Chaves
Es asesor del grupo de Convocatoria por Asturies.

En el momento de redactar estas líneas, se han revelado los resultados de la COP28
celebrada en Dubai, y, para sorpresa de absolutamente nadie, los estados petroleros,
con la inestimable ayuda de China y EEUU, han logrado imponer su voluntad, llevando
a una resolución insuficiente en la que “se insta a una transición para alejarse del
carbón, el petróleo y el gas”, que a efectos reales no implica para los países más
contaminantes ninguna obligación y probablemente se quede en una mera
declaración de intenciones. Aún más preocupante es la ausencia de cualquier
mención sobre la eliminación gradual de estas fuentes. Esto desafía directamente los
objetivos establecidos en los Acuerdos de París para limitar el aumento de la
temperatura global a 1.5°C para el año 2100. Acuerdos que parecen desmoronarse
justamente el año catalogado como el más caluroso de la historia, bordeando el límite
de temperatura límite marcada en el acuerdo de París. Además, para completar la
pantomima, pasamos de celebrar la cumbre en Dubai, país petrolero por excelencia,
a realizar la COP29 en Azerbaiyán, otro gran exportador de gas y petróleo. Como
meterse en una jaula con leones y rezar para que sean vegetarianos.
Mis disculpas por el desahogo, no era mi intención sumergirme en dramas sobre los
que no tenemos capacidad de influencia, así que voy a dirigir mi atención y la tuya
hacia una de las tecnologías que jugará un papel importante en el cumplimiento del
objetivo de Neutralidad Climática en 2050 : la energía eólica marina.
Primero, pongamos números a la aportación mundial de la energía eólica (tierra y
mar). Según el Consejo Global de la Energía Eólica (GWEC), en 2022 se superaron
los 900 GW de potencia instalada acumulada, y se espera que 2023 sea el mejor año
de la serie histórica, superando los 100 GW. China encabeza el ranking de 2022 con
32,579 MW en tierra firme y 5,052 MW mar adentro, seguida a gran distancia por
EEUU con 8,612 MW en tierra y cero en el mar. Luego están Brasil, Alemania y
sorprendentemente Suecia, como las cinco naciones con mayor potencia instalada
este año.


China, que juega en una liga de números totalmente disparatados, es la mayor
potencia en eólica marina con un total acumulado de 31,442 MW, seguida de lejos
por el Reino Unido con 13,918 MW y Alemania con 8,055 MW. En lo que respecta a
España, somos la segunda potencia europea con un total acumulado de 29,793 MW
de eólica, pero paradójicamente para un país rodeado de agua es una potencia
instalada ceñida al ámbito terrestre ya que carecemos de eólica marina.
Podemos fechar el nacimiento de la eólica marina en 1991 con la inauguración del
primer parque del mundo, el Vindeby Offshore Wind Farm en la isla de Lolland,
Dinamarca, que marcó el comienzo de una evolución tecnológica notable que treinta
años después, nos lleva a parques que alcanzan 1 GW de potencia con turbinas de
más de 15 MW. Este parque se encuentra en el Mar del Norte, que junto al Mar Báltico
albergan la mayor concentración de parques eólicos marinos del mundo.
Dentro de la eólica marina existen dos tipos de tecnologías: eólica fija y eólica
flotante. Los aerogeneradores marinos con cimentación fija, utilizados por la
inmensa mayoría de parques en el mundo, son estructuras ancladas al suelo marino
con diferentes clasificaciones según el tipo de cimentación (monopilote, trípode,
jacket). Los aerogeneradores marinos sobre plataforma flotante, gracias a una
mejora de la tecnología y la consiguiente rebaja de costes, abren la puerta a la
construcción de parques más alejados de la costa, disminuyendo el impacto acústico
y visual, además de aprovechar el potencial del viento en aguas profundas donde se
concentra el 85% del recurso eólico mundial.

Eólica marina

Como mencionamos anteriormente, España es el segundo país europeo con más
potencia eólica instalada y, a pesar de no tener ningún parque marino, cuenta con
una pujante industria relacionada. Es la segunda potencia eólica naval del mundo,
después de China, en la construcción de buques de apoyo a campos eólicos marinos,
fabrica el 95% de componentes para parques eólicos europeos, cuenta con más de
800 patentes (ubicándose como el sexto país mundial en este indicador) y aporta 7
patentes españolas a las 27 soluciones flotantes identificadas actualmente como
activas a nivel mundial. Además, cuenta con empresas punteras en el sector como
Iberdrola, Navantia, Fene, Haizea Wind o la asturiana Windar Renovables,
establecida en Avilés y ultimando una inversión para adquirir Alu Ibérica.
¿Pero cuál es la razón de que España carezca a día de hoy de parques en el mar? la
principal responsable es la plataforma continental española, muy estrecha y
profunda alcanzando entre 200 y 300 metros en sus primeros Km hasta llegar al talud
continental donde puede caer hasta los 4.000 metros de profundidad haciendo
inviable técnicamente la fijación de los aerogeneradores al suelo marino tal y como
sucede en el Mar Báltico y el Mar del Norte con profundidades medias muy inferiores
que sí permiten fijación a suelo marino y conlleva que la mayoría de parques
marítimos del mundo fuera de China se encuentren en estos dos mares. La nueva
tecnología de estructuras flotantes ya ha experimentado una reducción de costes que
la pueden hacen rentable para proyectos de gran envergadura y abre la puerta a un
mejor aprovechamiento del recurso eólico en alta mar donde se puede llegar a 45-55
% de horas equivalentes de producción a máxima potencia que se reduce para la
eólica en tierra con un 25-35 % o para solar fotovoltaica en 15-20 %
En la parte que corresponde a España recientemente se han aprobado los Planes de
ordenación del espacio marítimo (POEM) de las demarcaciones Noratlántica,
sudatlántica, del Estrecho y Alborán, levantino-balear y canaria con los que se
pretende organizar los usos y actividades del mar, España cuenta con 1.000.000 de
Km2 de mar, de los que 4.948Km que suponen el 0.46% del total de las aguas
nacionales, están reservados como de alto potencial eólico marino, esa reserva se
traduce en 18 zonas, 7 de ellas en la demarcación noratlántica (3 en Asturies) con un
total de 2.668 Km.
El proceso de elaboración de los POEMS ha contado según el Ministerio de Transición
Ecológica con la participación de todos los actores con intereses en el medio marino,
esto es, grupos ecologistas, ayuntamientos, cofradías de pescadores o
ciudadanía, para facilitar la compatibilidad con otros usos, presentes y futuros, como
la pesca, la navegación, el turismo de naturaleza o la acuicultura, lo que ha conllevado
que casi todos los polígonos eólicos incluidos en los borradores primigenios se han
ido reduciendo o reubicando en función de la información aportada por los colectivos
anteriormente mencionados consiguiendo en lugares como Asturies una reducción de
hasta el 60% del tamaño original.

Parque eólico en el Alto de La Degollada (Candamo) Foto: Iván G. Fernández

El objetivo eólico reflejado para 2030 en la última actualización del PNIEC de este
verano contempla la instalación de 3GW de potencia, algo que según el ministerio
quedaría asegurado con esta delimitación, pero como, efectivamente, querido
lector, no tiene por qué saber cuántos eólicos hay que poner en el mar para alcanzar
ese objetivo, haremos los números correspondientes.
Dada la potencia actual de los aerogeneradores marinos que pueden alcanzar
perfectamente los 15MW, el objetivo de 3GW podría alcanzarse con la instalación de
200 aerogeneradores en una superficie marítima de 5.000Km, que estarían a una
distancia de la costa de entre 20 y 30 Km, por otro lado no podemos obviar que como
toda tecnología tiene impactos, y que hay colectivos que han manifestado sus
reticencias ante este despliegue, por una parte los colectivos ecologistas ponen
encima de la mesa diversas cuestiones como que el ruido puede afectar a la
biodiversidad marina o que la gran longitud de las aspas son un peligro cierto para las
aves migratorias; por su parte las cofradías de pescadores manifiestan el miedo a la
mengua de territorio para faenar y achacan a los molinos un impacto en la disminución
de la pesca, y después está el sector turístico que ya ha alertado del impacto visual que puede afectar a una disminución de visitantes ( aunque no tengo claro que eso sea
necesariamente malo).
Hasta ahora he expuesto un relato aséptico de lo que es la eólica y concretamente la
eólica marina, ahora creo que es importante que como titular del artículo manifieste
mi opinión personal para que nadie tenga duda si es que la tenía, de cual es mi
posición ante esto.
La situación climática es tan acuciante que el debate no se circunscribe a qué
tecnologías usar sino a qué ritmo tenemos que hacerlo todo, en todos lados y al
mismo tiempo, y eso evidentemente incluye la eólica marina que, como toda
tecnología, tiene un innegable impacto, pero no seríamos honestos sino tenemos una
visión de conjunto: el impacto de las renovables tiene que ir comparado con la
tecnología que viene a sustituir que, en este caso y tratándose de Asturies, es un carbón que a día de hoy sigue siendo nuestra primera fuente de energía. De manera que creo que la comparativa de impacto ambiental entre la eólica y el carbón se comenta sola. Aún así, es importante detenerse a reflexionar en los impactos que los colectivos afectados ponen encima de la mesa, por ejemplo los pescadores, sin entrar a comparar el impacto en la
biodiversidad de la propia pesca con la presencia de eólicos vamos a centrarnos en
la disminución de zona faenera y en la mengua de capturas, recordemos que cumplir
los objetivos a 2030 supone instalar 200 aerogeneradores en toda España, creo que
en este caso parece que no habrá un grave problema de ocupación, en cuanto a la
mengua pesquera la realidad es que hay muy pocos estudios sobre su impacto y
menos aún de una tecnología tan nueva como la eólica flotante que es la tecnología
más apropiada para las condiciones de costa española, que tiene una clara ventaja
sobre la eólica marina fija y es que no necesita anclarse en el suelo marino con lo que
el perjuicio en el ecosistema es menor, por otra parte hace poco Portugal publicó
datos de capturas de un sector donde por primera vez se incluía un parque eólico
marino en la zona de Viana Do Castelo, los datos de 2021 y 2022 son los que han
tenido el parque en funcionamiento y como podemos observar, la media de
desembarques de pescado en Viana do Castelo de los últimos 10 años ha sido de
2.367 toneladas. Pues bien, en 2021, en Viana do Castelo fueron desembarcadas
2.887 toneladas y, en 2022, 2.771. En ambos casos, los desembarcos han estado
muy por encima de la media: +22% en 2021 y +16% el año pasado con lo que no sólo
no ha habido perjuicio sino que han aumentado las capturas. Una de las razones que
se apunta en varias publicaciones es el efecto arrecife de los parques, al ser zonas
libres de pesca proporcionan un aumento de la biodiversidad que va permeando a los
caladeros cercanos, pudiendo aumentar la pesca en zonas próximas, esto no significa
que los temores de los pescadores no estén justificados o que el impacto sea nulo
sino que probablemente como todo en la vida la realidad esté en un término medio y
que la manera adecuada de proceder sea establecer foros de encuentro entre
promotores y cofradías en etapas tempranas de los proyectos y que se incluyan
beneficios socioeconómicos para los afectados que compensen las posibles mermas
o perjuicios de la presencia de molinos.

Imagen promocional de las energías renovables. Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Imagen promocional de las energías renovables. Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Sobre las quejas ecologistas no hay mucho que decir, es evidente que la magnitud
de las palas de los molinos son una amenaza para las aves migrantes y que son las
evaluaciones ambientales las que tienen que velar para que la ubicación de los
molinos sea en la que menor o nulo perjuicio se genere, siempre teniendo en cuenta
que la alternativa a no tener renovales en la medida que se requiere siempre es más
perjudicial para la fauna de cualquier tipo que cualquier otra medida.
Y sobre el turismo pasa un poco como con los pescadores, no hay muchos estudios
sobre el impacto que puedan tener, pero los pocos que hay contradicen el
catastrofismo del sector, no hay una sola evidencia empírica de que molinos a 30Km
de la costa desincentiven el turismo. Por otra parte, si hablamos de impacto
medioambiental igual es más prioritario fijar una estrategia turística que vele por el
cuidado de nuestros parajes naturales antes que preocuparnos por si las renovables
afectan al turismo.
Dicho esto, no tengo una respuesta que satisfaga a casi nadie, soy firme partidario de
acelerar el ritmo de implantación de renovables siempre sujeto a una correcta
planificación que respete el entorno natural, a una generosa retribución
socioeconómica a los colectivos que puedan ser afectados y a una estricta
fiscalización de la práxis empresarial favoreciendo una mayor agilidad de tramitación
a aquellas empresas que mejores prácticas y beneficios dejen en los territorios que
se ubiquen

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