Los trabajadores de EMTUSA se oponen al intercambiador del Humedal

El Comité de Empresa cree que sólo beneficiará a ALSA quien ha anunciado que operará con sus líneas directas y regionales

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

El presidente de ALSA, Jacobo Cosmen, celebraba este martes ante los micrófonos de la cadena SER de Gijón la incorporación del intercambiador que el consejero de Infraestructuras, Alejandro Calvo propuso al Ayuntamiento de Gijón hace más de un año. Financiado por Fondos Europeos, la infraestructura estaría situada en la Plaza del Humedal y sus aledaños. Los 190 metros de marquesinas “nos vendrían francamente bien, especializando los tráficos directos de la zona central y tráfico regional y dejando la estación actual para tráficos nacionales o de larga distancia” declaró el presidente de la compañía de transporte. “Insisto, necesitamos la estación intermodal cuando se puedan hacer los proyectos y construir. Una cosa no elimina a la otra. Estamos arreglando un problema actual y apostando por la movilidad en el transporte público colectivo y por una centralidad en el centro de Gijón”.

Tal y como anticipó NORTES la semana pasada, la propuesta de Alejandro Calvo era francamente más interesante para Alsa que para los usuarios del transporte colectivo urbano. El intercambiador corría el riesgo de convertirse en un tapón para el tráfico en la zona central y una buena opción para que la empresa privada tuviera una estación a cielo abierto en el centro de la ciudad. En cambio, el Comité de Empresa de EMTUSA ha emitido este martes un comunicado con el que expresa su absoluto rechazo al intercambiador.

Concentración de trabajadores de EMTUSA. Foto: David Aguilar Sánchez

A su juicio, “el proyecto anunciado como intercambiador no es tal, sino que en la práctica es claramente una estación de autobuses a cielo abierto”. Efectivamente, cualquier proyecto de intercambiador debe garantizar la intermodalidad y facilitar la combinación entre diferentes modos de transporte público, fundamentalmente combinando en espacios de proximidad el transporte urbano, el transporte interurbano por carretera y especialmente el ferrocarril, circunstancias que, hasta que el Metrotrén esté terminado, no se dan en la ciudad de Gijón.

El Comité de Empresa también cree que la infraestructura puede repercutir negativamente en la calidad del servicio que presta EMTUSA, ya que “podría condicionar la rapidez y agilidad del servicio de autobuses urbanos provocándose importantes atascos y congestión del tráfico con la consiguiente ralentización del servicio pudiéndose generar también un riesgo de ocupación de las paradas de EMTUSA”.

Al Comité de Empresa tampoco se le escapa que el proyecto se adecúa a los intereses de Jacobo Cosmen, quien lleva décadas operando con su empresa “en un auténtico régimen de monopolio y que parece ser la única beneficiada de este proyecto ya que le permitiría mantener un espacio privilegiado en terreno público en el corazón de la ciudad mientras se continua a la espera de la construcción de una estación intermodal de la que a fecha de hoy, carecemos de plazos”.

La posibilidad de levantar un intercambiador financiado con Fondos Europeos podría volver a despertar la operación urbanística de la estación de ALSA que prevé desde 2012, la recalificación del inmueble para la construcción de 52 pisos, a condición de que la empresa ofrezca una alternativa de movilidad. El intercambiador podría ser el primer paso para iniciar la operación residencial. Mientras el concejal de Movilidad, Pelayo Barcia no ha manifestado todavía ninguna opinión a favor o en contra, la patronal del transporte colectivo, manifestó la semana pasada su respaldo al intercambiador. Curiosamente, Arantza Fernández Páramo, anteriormente directora de la Patronal, fue nombrada Directora General del Transporte por el consejero de Infraestructuras, Alejandro Calvo. Fernández Páramo dirigió la Corporación Asturiana de Transporte (CAR) desde 2007. Entre sus socios se encuentra la empresa de Jacobo Cosmen, Alsa. Fernández Páramo, además, ha formado parte del Consejo de Administración del Consorcio en representación de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE).

Según fuentes consultadas, es bastante probable que este miércoles Carmen Moriyón anuncie públicamente su rotundo y manifiesto rechazo al intercambiador de Alejandro Calvo defendido por Jacobo Cosmen.

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