Vasco, pero afincado en Xixón desde hace años, Eneko Aierbe (Donostia, 1978) es graduado en Ciencias del Mar, Master en Biodiversidad y Conservación Marina, miembro de Ecoloxistes n’Aición d´Asturies y coordinador del área marina confederal de Ecologistas en Acción. Junto a Amigos de la Tierra, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF, Ecologistas ha solicitado esta semana en un comunicado conjunto la coordinación entre administraciones ante el vertido de pellets del buque Toconao, que está llegando a las costas de Galicia y del Cantábrico, y cuyos restos podrían estar llegando ya también al Golfo de Bizkaia. Ecologistas en Acción ha emprendido además acciones legales contra los propietarios de este buque con bandera de Liberia, empresa armadora en Bermudas y propiedad alemana con sede fiscal en Chipre.
Aierbe recuerda que más allá del problema puntual de este vertido, “tenemos unos mares llenos de plástico”. La Universidad Estatal de Florida estima que más de 17 millones de toneladas de plástico entraron en los océanos del mundo en el año 2021. Este plástico puede venir tanto de vertidos de buques, como el Tocoano, que transportaba desde India un cargamento de “materia prima” para la industria productora de plásticos, como de los residuos urbanos que acaban en nuestras costas y que se descomponen a lo largo de los años en microplásticos y nanoplásticos que acaban en los estómagos de los animales. Los vertidos por accidentes no son en todo caso un hecho puntual. Solo en Europa se estima que cerca de 160.000 toneladas de pellets plásticos llegan al ambiente terrestre y marino, y según ha publicado The Guardian en todo el mundo las cifras mundiales superan ya las 230.000 toneladas anuales.
“Han aparecido microplásticos en todas partes, incluso en las fosas más profundas”
Los impactos del plástico en los ecosistemas marinos son de todo tipo. “A veces estos microplásticos producen la muerte de los peces y otros animales marinos, pero otras no, y nos los terminamos comiendo los humanos. Un estudio de WWF dice que consumimos en plásticos el equivalente a una tarjeta de crédito cada semana. Quizá sea un poco exagerado, pero es una buena imagen para ilustrar la gravedad del problema”, apunta Aierbe.

Para este ecologista y científico, “últimamente se ha hablado mucho de los problemas de la eólica marina, pero el gran problema de los mares está en la contaminación por plásticos. Se trata de un problema generalizado. Han aparecido microplásticos en todas partes, incluso en las fosas más profundas”. El problema de los microplásticos, explica, no está sólo en la toxicidad de los plásticos, sino de “todos los colorantes y productos químicos que se les añaden, por ejemplo para mejorar su resistencia”.
¿Cómo evitar la contaminación por microplásticos? Aierbe tiene claro que hay que ir a una reducción drástica de los productos plásticos de usar y tirar: “no podemos seguir consumiendo cosas que sólo se usan una vez pero que van a tardar varios siglos en desaparecer. El plástico debe ser usado como lo que es, un material duradero”. Recela de las bolsas compostables ofrecidas por la industria como alternativa al plástico – “sólo logran compostarse en condiciones muy especiales” – y apuesta por medidas más estructurales: “tenemos que acabar con el consumo de plásticos de usar y tirar”.
En la actualidad la UE discute cómo reducir este tipo de contaminación. “Lo único bueno que puede tener este accidente es concienciar a la sociedad del problema que tenemos”, concluye Aierbe.



























