Van a ser necesarias muchas botas. Las primeras serán las de Monchu García, secretario general de la Agrupación Socialista de Gijón, al que no le faltará calzado para iniciar una marcha de acero, posible campaña política y social que, en su primer día, ha conseguido romper la hegemonía del gobierno municipal de Foro y PP en los medios de comunicación. Tiene razón el secretario del partido más votado en las últimas elecciones locales. Gijón tiene alma industrial, corazón de hierro y voluntad de acero. Bastó invocar una gran movilización para llevarse por delante la agenda informativa de este jueves, apostando por la defensa de la siderurgia de Asturias. Que tomen nota los demás partidos.
El cumplimiento de las inversiones, que el gobierno de Pedro Sánchez y el gobierno de Adrián Barbón han llevado a cabo durante la legislatura pasada, no se corresponde hasta la fecha con el compromiso de la familia Mittal en el proceso de descarbonización de la factoría de Aboño. En abril, recordaba este jueves José Manuel García, Secretario de la Sección Sindical de UGT en Arcelor Mittal-Gijón, se prevé el parón de uno de los dos hornos altos. La industria siderúrgica española está en riesgo. Monchu García ha tenido el acierto de pensar en términos nacionales y europeos y no sólo locales para recordar que las privatizaciones llevadas a cabo por el gobierno de José María Aznar durante su primer mandato son la causa primera de la pérdida de peso de la siderurgia en la economía asturiana. Aún así, Arcelor Mittal significa el 12% del PIB en términos estrictos y el 21% si lo extendemos al conjunto de la industria auxiliar que depende de la megafactoría. El patriotismo de cada partido también se mide por su compromiso. El del PP ha dejado una huella en la historia de la economía española indeleble. Su recuerdo es tan lacerante como entonces. La derecha española y, particularmente, la asturiana, nunca tuvo un proyecto económico sólido para Arcelor y hoy padecemos sus consecuencias.

Serán necesarias muchas botas. Las de CCOO, que también ha reclamado la intervención del Estado, las de Convocatoria por Asturias, que ha insistido en la necesidad de crear una empresa pública eléctrica que pueda fijar precios competitivos y asegurar las inversiones de Arcelor en Asturias. También serán necesarias las botas de Covadonga Tomé y de Podemos, para conseguir que el Principado cuente con un fondo público que evite las deslocalizaciones y Asturias sea algo más que un refugio climático y no sólo una alternativa para el turismo. El anuncio de Monchu García de este jueves arrastra consigo muchas reivindicaciones de otras fuerzas políticas y sindicales y ha logrado desbancar la presentación del estand de Asturias y Adrián Barbón en Fitur, la presencia del Rey Felipe VI en Asturias de visita a una mantequería y a la estación de Alsa en Oviedo, la oferta del Ayuntamiento de Gijón en IFEMA. Todo ha quedado eclipsado por una rueda de prensa tan valiente como beligerante que trituraba cualquier duda sobre una posible movilización: la habrá.
El PSOE de Gijón ha incrementado los decibelios políticos que al gobierno de Adrián Barbón le faltaron en los días pasados
El PSOE de Gijón ha incrementado los decibelios políticos que al gobierno de Adrián Barbón le faltaron en los días pasados. El jefe del ejecutivo asturiano ha exigido a la empresa que ceda de su postura actual y ejecute el proyecto para garantizar su transformación y viabilidad “o si no ya hablaremos de otras cosas”. Barbón no llegó a continuar la frase. Esperamos que “hablar de otras cosas” signifique encontrar un comprador que apueste por la siderurgia limpia o, si no es posible encontrarlo, “renacionalizar” Arcelor. Serán necesarias, por tanto, las botas de Barbón y del Ministerio de Industria para que la empresa siderúrgica siga siendo una constatación de lo que es hoy Asturias y no se quede en una visión catastrófica planteada recurrentemente como hipótesis política. Si en abril el alto horno de “la fabricona” cierra, la situación económica se trasladará al parlamento asturiano como un gravísimo problema político para Barbón.

Seguramente Monchu García no tendrá ningún obstáculo que le impida ofrecerle también a Adrián Pumares y a la Alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, calzado suficiente para iniciar una larga e intensa marcha política, acompañados por los agentes sociales y toda una ciudad que sigue sabiéndose y significándose como industrial cada vez que paga la hipoteca de la casa, la letra del coche, los gastos de la luz, el agua y el gas, la ropa de la familia y la comida. Seguramente Adrián Pumares y su partido ya estén valorando la gravedad del error político que este jueves han cometido al tildar de “ocurrencia” el instinto que ha llevado al PSOE y la UGT a valorar seriamente cualquier medida que garantice la descarbonización y la continuidad de Arcelor en Asturias. Harán falta muchas botas, incluidas las de Pumares. ¿Alguien sabe que talla calza Álvaro Queipo? De momento, no ha dicho nada.
ADENDA: ¿Cuáles van a ser las actuaciones políticas de Luis Ángel Colunga, comisionado especial del PERTE para la descarbonización industrial?. También hay botas para él.



























