La izquierda Barbie no baila muñeiras

La marca de Yolanda Díaz sale de Galicia muy debilitada.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

La quinta mayoría absoluta del PP en Galicia con 40 diputados no sólo significa que Alfonso Rueda ha ganado las elecciones gallegas, también que el PSOE y Sumar tienen un serio problema de representatividad territorial.

Los sucesivos candidatos que los socialistas han presentado desde que José Manuel Touriño perdió el gobierno han impedido que el PSdG haya sido capaz de arraigar un proyecto político en Galicia. Tampoco tiene mucho sentido hablar de transformación y liderazgo en el partido porque las elecciones autonómicas se han convertido en una maquina trituradora de nombres y apellidos. José Ramón Gómez Besteiro ha seguido el mismo camino que sus predecesores, tras perder cinco diputados y conservar un grupo parlamentario de 9 escaños. La sensación que produce el escrutinio es sencilla. El PSOE no logra representar a la izquierda del nuevo ciclo político en las comunidades, tan solo se permite conservar el margen suficiente para pactar con ellas.

La izquierda Barbie no baila muñeiras. Igual de desalentador ha sido el resultado obtenido por Sumar con Marta Lois / Yolanda Díaz a la cabeza. Ninguna de las dos ha logrado alcanzar representación parlamentaria. Pero su problema, a diferencia del PSdG, es otro. La izquierda barbie no es capaz de construir una estructura política si no viene dada por las propias instituciones. Las gallegas se han celebrado en el periodo de consolidación de una marca que nacía en Magariños con vocación de partido que no cree en las estructuras. ¿Qué sentido tenía presentarse a unos comicios gallegos sin una base electoral y una mínima organización? Ha sido un enorme error estratégico que podría tener efectos muy severos en el proceso político que afronta en estos momentos. Sumar hereda el mismo gen que causó la desaparición de Podemos en las comunidades: su escasa capacidad para lograr una verdadera implantación territorial.

Yolanda Díaz. Foto: Sumar

Los programas de Sumar, PSdG y BNG se solaparon en muchos aspectos. Y de entre los tres partidos, el BNG fue el único que logró acertar con una candidata, Ana Pontón, que ha sido capaz de hacer una campaña clásica, gallega, realista y, sobre todo, sostenida en el arraigo de una organización lo suficientemente veterana como para calibrar los decibelios, el tono y el discurso adecuado para convencer a una mayoría de gallegos que no quieren otra legislatura gobernada por el PP. Por otra parte, el BNG supo leer el nuevo ciclo político decantándose por una campaña más personalista que de costumbre, pero sin estridencias. Habrá que analizar hasta qué capas tectónicas alcanzan las raíces del BNG, un partido más consolidado y fortalecido tras estas elecciones que ha sabido comprender el proceso de la Perestroika mejor que la izquierda barbie, partidos que surfean sobre la superficie de las instituciones como nadie, pero necesitan aprender a navegar cuando zarpan de Madrid.

El resultado de las gallegas tendrá efectos. El primero es que lentificará el proceso Sumar y el segundo es que podría acelerar los congresos del PSOE previstos en 2025 si Pedro Sánchez pretende dar otro golpe de timón como el que ofreció tras el vuelco electoral de las autonómicas del pasado 28 de mayo que tiñeron de azul el mapa autonómico. La política del PSOE es como el dibujo de un viejo pasatiempo. No sabremos su forma definitiva hasta que las líneas hayan recorrido todos los puntos. Queda por saber si Bildu ganará las elecciones vascas al PNV y en qué situación llegará después el PSOE a las europeas. Durante este periplo, pueden suceder muchas cosas y provocar un giro de todos los acontecimientos.

Adrián Barbón entrega a Óscar Puente una tarjeta CONECTA.

El terremoto del PSdG también emite ondas expansivas que atraviesan la ría del Eo y lleguen hasta el despacho del presidente asturiano, en Fruela. Habrá que masticar bien hacia donde derivan los discursos de Adrián Barbón, más errático y sólo que nunca. En el último comité autonómico, tras anunciar la composición del Comité Electoral que guiará la acción política de las europeas en Asturias, se afirmó que el gasto en la campaña sería el mínimo, según fuentes socialistas consultadas. Hasta ahí, el compromiso de la FSA con unos comicios realmente decisivos. De la debacle socialista en Galicia no cabe esperar, por el momento, un cambio en el guion, pero habrá que estar atentos.

Si el 9 de septiembre, el Coordinador de IU de Asturias celebraba en Morcín el resultado de las elecciones autonómicas y se preparaba “para dar organicidad” a Convocatoria por Asturias es posible que el resultado de este domingo haya consolidado esta iniciativa para alejarse de un hipotético Sumar/Asturies. La marca de Yolanda Díaz sale de Galicia muy debilitada. En este contexto, el papel de Ovidio Zapico no es fácil. Tendrá que bregar en estos momentos con un socio de gobierno desbordado por la realidad y un proyecto que no acaba de cuajar.

La izquierda Barbie puede ser etérea, ligera, perfumada, actualísima, coqueta y, en ocasiones, incluso desvergonzada, siempre que no pierda la gravedad que la mantiene adherida a la superficie cuando se trata de legislar. Todas esas cualidades son insuficientes para alcanzar mayor representatividad en otras elecciones que no sean una generales. Soplan cambios y se anuncian fuertes borrascas. Conviene abrocharse los cinturones porque se avecinan fuertes turbulencias en el País Vasco y en Europa.

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