La Organización Mundial de la Salud recomienda entre 10 y 15 metros cuadrados de espacio verde por habitante. Atendiendo a esta prescripción el 55% de las capitales españolas no tienen las áreas verdes recomendadas por la OMS. No es el caso de Oviedo/Uviéu, con 12 metros cuadrados de parques y jardines por habitante. Sin embargo, como recuerda Suso Cañas, “como siempre en esta vida, lo importante es el reparto”. Y es que en efecto la capital asturiana es una ciudad razonablemente verde en términos globales, pero con barrios muy grises, en los que apenas hay acceso a zonas verdes.
Para la vida cotidiana de los habitantes de Ventanielles, La Tenderina y Fozaneldi de poco sirve que Oviedo/Uviéu tenga magníficos parques como el de Invierno, el Oeste o el Purificación Tomás si junto a sus casos no hay un lugar para pasear, contemplar, sentarse bajo un árbol o echarse en el prao a dormir una siesta.
Para reclamar un acceso equitativo al verde surge ahora el colectivo Distrito Este, un nuevo movimiento vecinal que reivindica la transformación de la zona del Rayo Mercadín en el gran parque que el Oviedo Este necesita. “Somos una de las zonas más contaminadas de Oviedo y de las que menos zonas verdes tiene” señala Cañas, uno de los impulsores del grupo.

La idea de impulsar Distrito Este surgió en 2022, a partir del reencuentro de veteranos del movimiento vecinal de Ventanielles de os años 70 y 80, como Suso, Nieves o Paulino. Con veintitantos años impulsaron la Asociación Vecinal Los Ríos, fundada en 1977, y que fue una de las más activas y dinámicas de la capital asturiana en la Transición y los primeros años de la democracia.

Activa hasta finales del siglo XX, todos sus miembros procedían de familias trabajadoras que se habían instalado en un barrio de vivienda pública construido para albergar la expansión de la capital asturiana. Algunos venían de otros barrios de Oviedo, otros del resto de Asturias, y en algunos casos de otras regiones. Era una época en la que los alquileres oscilaban entre las 300 y las 600 pesetas, pero el barrio carecía de cualquier tipo de equipamiento público. “Ventanielles entonces no tenía casi nada. Estaba muy segregado de Oviedo y ni paraban los autobuses. De aquella se decía mucho lo de subir a Oviedo cuando ibas al centro” recuerda Suso, que destaca cómo la unión y el movimiento vecinal fueron los que conquistaron en los primeros 80 servicios básicos como el centro de salud, pionero en Asturies.
“Fueron años de mucha actividad y solidaridad entre los vecinos de los barrios de Oviedo” rememora Nieves Gayol, ilusionada con este reencuentro de históricos del movimiento vecinal.




A medio camino entre lo rural y lo urbano, Rayo Mercadín fue hasta principios del siglo XXI una suerte de pueblo dentro de la capital asturiana. Hoy sin embargo es una zona muy degradada, llena de casas abandonadas y solares en muy mal estado. Nieves cree que ese carácter rural se podría conservar en el futuro parque, pero con un entorno mucho más cuidado.
El pinchazo de la burbuja inmobiliaria en 2008 frustró los planes de construir una gran urbanización de bloques de viviendas en la zona. Nada apunta a que los planes de las constructoras vayan a reflotar. Por eso en Distrito Este ven factible abrir una negociación con las inmobiliarias Fercavia, Los Álamos, SAREB y otras más pequeñas, para a través de compensaciones lograr 50.000 metros cuadrados de parque para los vecinos y vecinas de la zona y de todo Oviedo.
Desde el gobierno local de Alfredo Canteli no se niegan en rotundo, pero plantean el problema de las compensaciones económica, lo cual no deja de ser paradójico en una ciudad que ha desembolsado sumas millonarias por Villa Magdalena o el Calatrava. “Es un cuestión de voluntad política”, enfatiza Suso Cañas, que se muestra esperanzado con las posibilidades de éxito de esta batalla que ha reunido, 30 años después, a los “viejos rockeros” del movimiento vecinal.



























