“Hay grupos de presión interesados en convencernos de que la valorización química está más avanzada”

Alejandro Suárez, secretario de Estrategia de IU, propone un debate con políticos, expertos y ecologistas sobre la situación de los residuos.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

Alejandro Suárez, concejal del Ayuntamiento de Oviedo y secretario de Estrategia de Izquierda Unida en Asturias, dice querer “acabar con el ruido que se ha creado” en torno a la propuesta de su formación para que, como posible solución, sea Cogersa la que queme el combustible sólido recuperado (CSR) que se obtiene en la planta donde se separa la basura y conseguir así electricidad, en vez de utilizar a una empresa privada para este proceso. Deja claro que esta es su posición “y la de otros” dentro de Izquierda Unida, pero subraya que la respuesta final “al proceso de deliberación en el que se está” la dará la formación “cuando esté todo lo suficientemente analizado a través de un proceso de participación” en el que también incluye al ecologismo, con el que “IU quiere debatir directamente, no de mano de la Consejería de Medio Ambiente”. Y advierte: “Eso que lo tengan claro”. Resalta que dentro Convocatoria por Asturies, coalición electoral formada por Izquierda Unida de Asturies, Más País e Izquierda Asturiana, hay partidos que en principio están más próximos a las posiciones que han expresado algunas asociaciones ecologistas recientemente aunque asegura que todavía no hay una postura definida: “no quiero que nadie piense que yo estoy predeterminando la postura de la coalición.”

“Lo que estamos hablando ahora no tiene nada que ver con lo que proponían en 2003 cuando se debatía crear un monstruo de quinientas mil toneladas.”

¿A qué se debe el cambio de Izquierda Unida en relación a la quema de residuos?

Izquierda Unida, como organización política, ha dicho que está abierta a estudiar y a analizar las posibilidades de quema o de valorización energética del CSR. Digo esto porque está habiendo mucho ruido y es importante enmarcar bien este debate. Yo voy a hablar como dirigente de IU que es favorable a la valorización energética del CSR, pero IU, como organización, todavía está en fase de estudiar las alternativas. Es importante señalar esta diferencia. IU le ha dicho a Cogersa que está ha dispuesta a que le ponga encima de la mesa esta alternativa para estudiarla y esto lo vamos a hacer mediante un proceso de participación que aún estamos diseñando. El cambio al que usted hace referencia en realidad reside en que antes no estábamos dispuestos ni siquiera a valorarlo y ahora sí estamos dispuestos a valorarlo. No obstante, yo, como secretario de estrategia de IU, niego la mayor, no ha habido cambio político de IU. Yo fui el responsable de Medio Ambiente en el 2003 cuando el Gobierno socialista planteó la creación de una incineradora de quinientas mil toneladas de bolsa negra. En aquel momento IU se opuso porque una incineradora de quinientas mil toneladas que se situara en el inicio del sistema de tratamiento de residuos violentaba, cercenaba, imposibilitaba todo un sistema de reciclaje. Con una incineradora de ese tamaño al final casi no reciclas porque tienes que alimentar ese monstruo. Por lo tanto nosotros propusimos que se hiciera un sistema de tratamiento o gestión de residuos basado en el reciclaje. Y en él estamos ahora. Es decir, lo que estamos hablando ahora no tiene nada que ver con lo que proponían en 2003 cuando se debatía crear un monstruo de quinientas mil toneladas.

Alejandro Suárez es también concejal de IU-Convocatoria por Oviedo. Foto: Alisa Guerrero.

¿Cree que el sistema de reciclaje está funcionando?

No. El reciclaje está en niveles inaceptables, pero no hay un monstruo que nos impida aumentar esos niveles de reciclaje. Lo que hay es una ausencia de políticas de reciclaje. Es ahí donde tenemos que entrar, pero el sistema está basado en el reciclaje y por eso hay una planta de reclasificación de basura por la que hemos apostado. Todo el mundo, de forma unánime, apostó por ella. Así que, volviendo a la pregunta anterior, niego la mayor. Izquierda Unida no ha tenido un cambio de posición política. Hay una toma de conciencia de que tenemos la responsabilidad de decir qué hacemos con el CSR porque el CSR existe y va a seguir existiendo. Eso sí, el CSR es el último estadio del sistema de reciclaje.

¿El CSR es basura?

La pregunta es clave. Si tenemos basura y una planta de noventa y dos millones de euros para tratar esa basura, a lo que genera esa planta, ¿se le llama basura? Es decir, para ir de la basura a la basura, ¿hacen falta noventa y dos millones euros? Mi respuesta es que no. Yo digo que eso no es basura. Es un producto generado a partir de la basura y sobre ese producto podemos discutir si su quema es nociva o no es viable, si genera beneficio económico o lo que sea, pero, insisto, mi posición es un no rotundo. El problema es que como este debate se ha ido posponiendo, todo el mundo tiene miedo al coste político. Entramos en una situación muy interesante de la política que es: como igual pierdo votos, callo la boca. Da igual que esa huida del debate o de la toma de decisiones al final tenga más costes y la gente tenga que pagar más en recibo de la basura. Perder votos es lo que da miedo y eso es lo que ha estado pasando en esta comunidad durante los últimos años, Izquierda Unida incluida. Aquí no se salva nadie.

“Aquí tenemos un sistema público, un sistema que debemos defender a capa y espada porque el sistema público es el que te permite tomar decisiones políticas sobre el reciclaje, porque nadie te apura o te presiona. “

Veo que también hace autocrítica.

Total y absoluta. Cuando salió el concurso para pagar que nos quemaran el CSR nadie dijo nada. No hubo controversia política. La hay cuando alguien dice que nosotros tenemos que quemarlo. Así que la postura más cómoda para IU hubiera sido callar la boca. Pero de esta forma tu recibo de la basura sube porque tienes que pagar a una cementera para que te queme el CSR y además para que esa cementera saque beneficio económico. Ahí nadie dice nada, pero desde el momento en que IU dice que es una situación que debemos abordar, que no debemos obviar y necesitamos estudiar otras opciones entonces se abre la caja de Pandora. Una caja de donde surgen argumentos ecologistas que tienen su propia lógica, argumentos políticos que tienen la suya y argumentos sociales donde creo que la gente está desinformada porque las políticas de reciclaje llevan paralizadas más de una década con la responsabilidad de todos los grupos políticos.

Insiste mucho en un sistema efectivo de reciclaje, pero, tomando en consideración las críticas de los ecologistas, ¿no cree que la solución que defiende puede desincentivar el reciclaje?

En mi opinión, no. Los procesos de cercenación del reciclaje vienen cuando, por ejemplo, hay una incineradora privada que hay que alimentar. Aquí tenemos un sistema público, un sistema que debemos defender a capa y espada porque el sistema público es el que te permite tomar decisiones políticas sobre el reciclaje, porque nadie te apura o te presiona. De hecho, la planta de reclasificación va a ser más eficaz cuando le entre menos CSR. El que tú incentives el reciclaje, generará menos CSR. En una de las soluciones estarías pagando por librarte de él. En otra de las soluciones estarías quemando por librarte de él. El reciclaje es una cuestión de voluntad política. Implica poner puntos limpios, educación ambiental y, en definitiva, implica gastar presupuesto público en poner la política ambiental por delante de otras. Vamos con un retraso de una década o década y media, del que todos somos responsables, y hay que resituar el asunto. Una planta de generación de CSR, como la que tenemos, no impide que hagas eso, en cambio, una incineradora sí lo impide.

Alejandro Suárez defiende la incineración de CSR aunque dice que “antes de alcanzar una solución” es necesario que “los ecologistas se opongan, propongan, debatan y pacten itinerarios”. Foto: Alisa Guerrero.

¿Y cuál es su opinión sobre la pirólisis, o valorización química del CSR, otra solución planteada desde otros ámbitos?

En realidad, la valorización química no es algo que esté desarrollado, está aún en fase de desarrollo experimental. De hecho, en Gijón nos hemos opuesto a la planta de pirólisis que se pretendía poner en El Musel. Lo que tenemos claro en Izquierda Unida es que no vamos a jugar a favor de algunos grupos de presión. Aquí hay grupos de presión interesados en el dinero público y algunos de ellos quieren convencer a los políticos, a los medios, a la sociedad de que la valorización química está más avanzada de lo que está. Y no vamos a ceder ante estos grupos de presión, vengan de donde vengan, incluso si vinieran de la consejería, que tratan de convencernos de que hay que emplear dinero público en ese tratamiento químico del CSR que, como digo y dicen los expertos, está aún en fase muy experimental y del que desconocemos aún sus efectos sobre la población y el medio ambiente. El dinero público debe ir para una solución inmediata y barata, pero no para jugar con él. No vamos a tolerar que nos intenten vender crecepelos.

Volvamos a la valorización energéntica. ¿Hasta qué punto genera beneficio económico y puestos de trabajo la solución que plantea?

Esto es una de las cosas que hay que estudiar, así que seré prudente, pero un sistema de reciclaje desarrollado tiene que generar actividad económica y actividad laboral. Además, si se llega a autorizar la quema del CSR eso generará energía eléctrica y por tanto generará un beneficio económico para la propia Cogersa y, por tanto, para los ayuntamientos. Insisto, estamos hablando siempre de hacer las cosas mediante un sistema público y esto es una ventaja a la hora de tomar decisiones porque si hubiera un sistema privado, habría tantos intereses que impedirían tomar decisiones de alcance. A nadie se le escapa la cantidad de intereses que hay mezclados aquí.

“Cuando hablamos de incinerar, entiendo que hablamos de quemar la basura. Y ya he dicho que no creo que el CSR sea basura. En cualquier caso, es imprescindible y necesario que los ciudadanos se opongan o pidan explicaciones.”

Si finalmente la solución que plantea es la que IU lleva para adelante, ¿no teme que haya movimientos vecinales o ecologistas que se pongan en frente?

Si queremos una política seria, hay que decir la verdad. Todo el mundo tiene miedo a afrontar el problema del CSR y se juega a corto plazo. Las elecciones son cada cuatro años y entonces se mantiene el postureo político pensando en los votos. Eso no pasa solo en los partidos mayoritarios, también ocurre en los minoritarios. Dicho esto, no solo no temo la oposición ciudadana, sino que me parece imprescindible que haya una movilización contra la incineración. Si no hubiera habido movimiento ecologista y movimiento vecinal, hoy no tendríamos una planta de reclasificación. Probablemente, tampoco tendríamos políticas de reciclaje. Y digo esto porque la incineración es una cosa y lo que nosotros estamos proponiendo es otra. Cuando hablamos de incinerar, entiendo que hablamos de quemar la basura. Y ya he dicho que no creo que el CSR sea basura. En cualquier caso, es imprescindible y necesario que los ciudadanos se opongan o pidan explicaciones. Yo no espero que el movimiento ecologista se olvide de sus objetivos máximos. Los ecologistas no están para ceder. Esa no es su función histórica, política o social. En ninguna parte del mundo. Los ecologistas están para exigir máximos y conseguir que los márgenes de esta sociedad se vayan estrechando en el campo ambiental. Los ecologistas son imprescindibles para plantear los peligros y también para pactar itinerarios.

Si embargo los ecologistas ya se están manifestando en contra de la valorización energética de forma rotunda.

Yo aspiro a que el movimiento ecologista entienda lo que estoy defendiendo y a que se pueda llegar a pactar un itinerario. Es imprescindible que en este proceso de estudio en el que está IU, donde se está valorando si quemar o no CSR como solución, estos movimientos estén en contra. No creo que haya que intentar ir a convencerlos, pero sí intentar pactar soluciones con ellos. Porque la política está para encontrar soluciones y estas soluciones no siempre son perfectas, pero deben ser buenas y que respeten la salud, aunque de momento no sean las más óptimas. El movimiento ecologista dirá que no quiere CSR. Eso es lo ideal. Dirán que hay que cambiar las políticas de consumo, las de generación de productos, que no se traslade el problema al final de la cadena. Y estoy de acuerdo, pero la política tiene que conjugar muchas más cosas y la política seria tiene que dar la cara, también los partidos minoritarios. ¿O se quiere que paguemos a otros para que quemen CSR? ¿Lo llevamos a quemar a Alemania para evitar no salir de la zona de confort? ¿Qué hacemos ahora mismo con el CSR? Ahora bien, responder a estas preguntas es algo que no se lo voy a pedir al ecologismo ni al movimiento vecinal. Ellos no están para dar respuestas. Están para marcar objetivos. Si este proceso se hace sin la presión ecologista y vecinal, este proceso acaba mal. Acabaríamos quemando CSR en cantidades industriales, a lo mejor en malas condiciones.

Alejandro Suárez. Foto: Alisa Guerrero

Perdone que insista en la cuestión, pero el ecologismo ya ha manifestado que considera la incineración de basura y la quema de CSR algo muy similar.

Hay que debatir y discutir. Creo también que hay que alcanzar respuestas. Insisto que, en mi opinión, incinerar basura es una cosa y quemar CSR es otra. No se quema lo mismo. Ahora bien, hay que demostrar desde la política que quemar eso no es nocivo, mostrar las condiciones de seguridad y ver cómo se está haciendo en Dinamarca o en Austria que son países con políticas verdes avanzadas. En cualquier caso, para que haya un proceso seguro, tenemos que tener un sistema público. Si no hubiera un sistema público, este debate no se podría dar. ¿Cómo garantizas que las cementeras privadas luego van a quemar los residuos de forma adecuada? Solo se puede hacer desde lo público. Al ecologismo lo que se le puede pedir es que, aunque entiendan que nuestras soluciones no son perfectas, puede pactar un itinerario sabiendo que las soluciones no serán nocivas aunque, eso sí, por debajo de sus objetivos máximos.

¿Cómo va a ser ese proceso de participación para alcanzar una solución y que ya ha mencionado antes?

El proceso de participación no será en IU, será en Cogersa. Vamos a exigirles un proceso de participación, unas jornadas a las que prefiero llamar proceso político, donde se analicen todas las posibilidades y todas las críticas a tumba abierta. Repito: a tumba abierta. Con los expertos que propongan los ecologistas, con visitas a otras zonas de Europa donde se están llevando a cabo estas soluciones y ver qué opinan los partidos verdes en esos países. Ese proceso tiene que ser un proceso crítico y público. Lo que no vamos a hacer es debatir con los ecologistas de la mano de la Consejería, sino que exigiremos que el proceso político sea eficaz. Y para que sea eficaz, los ecologistas y la gente que se opone a la valorización energética debe tener voz propia y ser capaces de fiscalizar, de determinar e incluso de convencernos de que estamos equivocados. IU quiere debatir con los ecologistas directamente. Aquí no hay un frente donde nos situamos nosotros y otro frente donde se sitúen los ecologistas. Las jornadas las tiene que nuclear Cogersa, pero tienen que diseñarse con la participación de los ecologistas también para que puedan introducir todos los temas que consideren que se deben debatir y en el que hablen todos los expertos que crean que pueden llegar aportar al debate y a alcanzar una solución. El concurso de los ecologistas en este diseño es sine qua non. IU tiene que participar en este proceso político sacando conclusiones, tras hablar con expertos y ecologistas, y llevarlas a los ayuntamientos, a los concejales y ver las soluciones. Lo que hay que tener claro es que no se puede mirar para otro lado. Tenemos un problema de gestión de los residuos y la valorización energética puede ser una solución. Insisto, no estamos hablando de incineración, estamos hablando de otra cosa. IU está estudiando las posibilidades y yo como dirigente he tomado ya una posición y la estoy expresando. Admito que es una posición política porque yo no tengo una formación técnica. Si en esas jornadas, tras reunirnos con los expertos, me muestran las evidencias de que esto que planteo es una mala solución o de que hemos ido demasiado lejos en el planteamiento, podría cambiar mi posición, no tendría ningún problema, aunque a día de hoy considero que mi plantemiento es sólido. Eso ya se verá, pero IU todavía no está en ese momento, todo está en fase de estudio. En cualquier caso, es necesario el debate porque hay un problema y hay que buscar soluciones con valentía.

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