Primavera negra

La capacidad de la Junta de Gobierno para llegar a verdaderas alianzas con los socialistas y los populares de Gijón parece estar bastante mermada como para afrontar tantos retos que exigen unidad de acción y compromiso

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Hace muchos años, los suficientes para no recordar y sin embargo recuerdo que yacía en una vieja cama de hospital rodeado de quemados y amputados, un buen amigo me regaló un pequeño libro editado por Bruguera titulado Primavera Negra. Lo firmaba Henry Miller. De Henry Miller siempre me interesó su ímpetu literario, esa manera tan extraordinaria de desbordar la página con su prosa hasta provocar un delicioso atolondramiento que invitaba inmediatamente a vivir y a escribir perpetuamente. No era, desde luego, Primavera Negra, el mejor libro para superar una larga y dolorosa convalecencia, pero me dispuse a ello como una prueba más de resistencia ante la adversidad. Resistir es vencer.

El concejal de Hacienda Jesús Martínez Salvador, la Alcaldesa Carmen Moriyón y la Vice-Alcaldesa, Angela Pumariega, junto a miembros de las asociaciones vecinales afectadas por el nuevo proyecto de vial de Jove.

La primavera gijonesa está siendo bastante negra y, como en la lectura de Henry Miller, resistir parece que vuelve a ser otra vez vencer. No hay otra vuelta de hoja. Este lunes, Mientras Carmen Moriyón resituaba las cartas con Manuel Cañete y los vecinos, las fuerzas políticas de la ciudad fueron convocadas a una concentración en la Plaza Mayor de Gijón junto a una representación de los barrios afectados por el nuevo proyecto que el pasado jueves fue presentado por el Secretario de Estado de Transportes ante la Alcaldesa de Gijón y el Consejero de Infraestructuras. Desde entonces, Carmen Moriyón ha pasado por diferentes estados de ánimo: del estado de shock a la negación y de la negación ha transitado, en 48 horas, a la templada fase de la reacción. Transcurrirá un poco de tiempo, una semana santa de pasión, muerte y resurrección, para que llegue nuevamente al estado de aceptación. Para ese momento, los adversarios deberán ser, necesariamente otros.

En la línea de reacción ya está situado Manuel Cañete, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos. El líder vecinal ha expresado este lunes la “total sintonía entre el gobierno municipal y los vecinos”, tras un primer encuentro entre institución y movimiento. Tras la Semana Santa, esperan conocer el contenido de los informes técnicos que sustenta que no es posible soterrar el vial. Curiosamente, lo firma el mismo Director General de Carreteras que selló el último informe de 2023, cuando la ministra de Transportes era Raquel Sánchez. Sigue trabajando y sigue cobrando, afirma Cañete

“Patada y a seguir”, afirmaba la semana pasada Oscar Puente. Esa ha sido la filosofía del Ministerio de Fomento hasta su llegada, explicaba con soltura ante el periodista Aimar Bretos. Al Ministerio no le dan los números, decíamos ayer. La impresión que se tiene es que Gijón ha vivido en una burbuja en los últimos cuatro años que esta semana terminaba de explotar. El primer pinchazo lo detectó el Partido Socialista de Gijón invitando a una dura reflexión sobre Arcelor. El segundo pinchazo ha llegado en forma de balón de fútbol y de resignación. Un mundial es muy caro pero ser mundial no tiene precio. La tercera burbuja ha llegado con el vial de Jove. Y aún quedan otras. Veremos como reacciona el Ministerio de Transportes a este último capítulo cuando sea convocado el próximo consejo de administración de Gijón al Norte y se estudien los nuevos pasos del Plan de Vías.

El mayor problema de este Ayuntamiento es que no parece haber tenido, en sentido estricto, mucha iniciativa política propia desde que Carmen Moriyón tomó el bastón de mando, lo que no significa que no haya demostrado cierta habilidad para incorporar a su gestión la acción política de otros. Su capacidad de adherencia ha sido formidable hasta el momento. Jaime Fernández Paíno, director de Programas de Ciudad y jefe de gabinete de la Alcaldesa, es un buen observador de atajos. Uno de ellos anticipaba lo que podrían ser los próximos cuatro años cuando tuvo la sagaz determinación de concentrar una parte de la campaña electoral en el soterramiento del paseo de El Muro. La burbuja de los deseos. Otro buen atajo que ha permitido surfear el devenir político de la ciudad hasta hoy ha sido su capacidad para asimilar la agenda política de Adrián Barbó. El auténtico gobierno de coalición. Otro no menos interesante ha sido sumarse a las reivindicaciones vecinales de Manuel Cañete al ponerse delante de las pancarta que ha sacado a la calle al movimiento vecinal. La burbuja social que se desinfló durante las elecciones celebradas hace nueve días en el Real Club de Cultura Covadonga. La política de los atajos es inconmensurable. Pero la pregunta es la siguiente: ¿la política material de Foro, su programa reformista, su gestión, sólo alcanza hasta ahí?

Concejales del PP en la Plaza Mayor, este lunes. Foto de Víctor Guillot.

La capacidad de la Junta de Gobierno para llegar a verdaderas alianzas con los socialistas y los populares de Gijón parece estar bastante mermada como para afrontar tantos retos que exigen unidad de acción y compromiso. Una foto interesante se produjo este lunes en la Plaza Mayor que reproducía el Downton Abbey del poder local. Los de arriba: Carmen Moriyón, Jesús Martínez Salvador, Villoria y Pelayo Barcia junto a Manuel Cañete y otros representantes de las asociaciones vecinales de la zona oeste de Gijón. De invitada, toda una vice-alcaldesa: Angela Pumariega. Los de Abajo, en la calle: Pablo González y los concejales con cartera del PP Jorge Pañeda, Guzmán Pendás y Fernández Ahúja. ¿Por qué no estaban arriba? También estaban abajo: Monchu García y los concejales del PSOE Tino Vaquero, Luis Manuel Flórez, Jacobo González y Marina Pineda. Más abajo, también estaba Vox con su edil Sara Álvarez Rouco. Y al mismo nivel y hacia atrás: Cándido Carnero y Olaya Suárez.

El mandato se complica mucho a Carmen Moriyón y los socialistas esperan. El encuentro de esta lunes ha tenido pocas revoluciones y abre una seria duda sobre la sociedad local gijonesa. Hasta qué punto esta preparada y electrificada para salir en masa a la calle a protestar. Los socialistas, mientras tanto, parecen haber trazado sus propia ruta y ese mapa podría conducir a algún punto señalado con una cruz cuando la legislatura rebase el meridiano.

Pablo González, presidente del PP y Monchu García, Secretario General de la Agrupación Socialista de Gijón, este lunes, en la Plaza Mayor. Foto de Víctor Guillot.

Habrá que esperar a que pase la primavera negra. Recuerden: resistir es vencer. También parece esperar y resistir el presidente popular que deberá afrontar un congreso próximamente con una candidata que se hace rogar y que se presta más a la regata con el balandro que a la adversidad de las olas politicas que rompen en el Cantábrico. Si no fuera porque el PP tiene firmado un acuerdo de gobierno con Foro en Gijón, comenzaríamos a pensar que el partido de Pablo González empieza a tender puentes con el partido de Monchu García. Quien dirige la derecha local de esta ciudad ha comprendido que la coalición FSA-Foro no funciona y que la política del menosprecio nunca fue buena cuando se practica entre socios de gobierno. Ya saben, los de arriba y los de abajo. ¿Lo entenderán los demás?

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