“Estamos financiando con dinero público a empresas militares israelíes”

Teresa de Fortuny y Xavier Bohigas, investigadores del Centro Delàs d'Estudis per la Pau, analizan los mecanismos que utiliza la industria militar israelí para beneficiarse de fondos europeos

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

Teresa de Fortuny y Xavier Bohigas, investigadores del Centro Delàs d’Estudis per la Pau, estudian desde hace años la industria armamentística europea y su financiación. A partir de una de sus investigaciones, publicada en un artículo en eldiario.es, NORTES pudo tirar del hilo y ser el único medio de comunicación asturiano que informó sobre la participación de la Universidad de Oviedo en un programa de tecnología militar para Israel. Las revelaciones de este periódico hicieron reaccionar a la academia, que puso en manos de su Comité de Ética la participación de la universidad en dicho programa de investigación militar.

¿De qué información disponen sobre la colaboración de universidades españolas con la industria militar israelí?

Teresa de Fortuny: Sabemos poco. Hemos sabido que una empresa griega fue comprada por Israel Aerospace Industries (IAI), el gran fabricante de armas israelí justo un mes antes de que se publicasen los resultados de los proyectos beneficiados de los Fondos Europeos de Defensa. Sí sabemos que en 2022 se firmó un acuerdo entre la Universidad de Oviedo y la Universidad Hebrea de Jerusalén para enseñar árabe y hebreo, pero no sabemos si sigue en vigor. Todas las entidades estatales israelíes juegan un papel, en mayor o menor medida, en la actuación en Gaza y territorios ocupados. Pensamos que no se puede en ningún grado secundar o apoyar eso, aunque sea por omisión. No podemos mirar hacia otro lado. Todo lo que sea algún tipo de contrato con Israel o sus entidades públicas, y desde luego con su industria armamentística, creemos que es perjudicial. Porque alienta o como mínimo no sanciona lo que está pasando. Sabemos, por ejemplo, que la Universidad de Alcalá participa en el proyecto CASSATA con Intracom. Dicho proyecto es otro de los que la Comisión Europea seleccionó para ser subvencionados en la segunda convocatoria del Fondo Europeo de Defensa.

Mucha gente puede pensar: bueno, al final la universidad está participando en un programa para una tecnología muy concreta, es una colaboración indirecta, a través de un consorcio de empresas y otras universidades, cómo vamos a pedirle responsabilidad por lo que Israel hace en Gaza. ¿Qué responderían a esto?

TF: Mira, el apartheid de Sudáfrica se erradicó gracias a esos pequeños esfuerzos. Desde luego que hubo una implicación de los Estados, pero al principio fue también un boicot. Un ejemplo ilustrativo: los estibadores de los puertos se negaron a desembarcar cualquier cosa proveniente de Sudáfrica. Ese boicot, que empezó con poca cosa y fue adquiriendo mucha envergadura, fue crucial. Luego se implicaron los gobiernos y hubo presión internacional. En ese mismo sentido hay que actuar: A la industria armamentística israelí nada, ni agua. Es partícipe en lo que está pasando. De hecho, como propaganda, como señuelo para vender, como reclamo comercial, utiliza esa expresión de “probado en combate”, y eso quiere decir que se usa en Gaza y en Cisjordania. Creo que sería fenomenal que la Universidad de Oviedo, por ejemplo, tomara la decisión de apartarse de ese proyecto.

Gaza tras un bombardeo. Foto Save the Children

¿Cuál es la responsabilidad de la UE en todo esto?

TF: Ya desde 2015 la Comisión Europea tenía en mente este Fondo Europeo de Defensa. Pero aún antes de esto, ya a principios del 2000, la Comisión tuvo la idea de crear un fondo de financiación de I+D de tecnología de seguridad: identificación facial, radares, sensores…todo tipo de tecnología sofisticada para muros fronterizos y control securitario en general. Las empresas israelíes de defensa también fabrican esta tecnología, y además son punteras en ese sector. Estas tecnologías las están probando en Gaza y Cisjordania, en el famoso muro divisorio y en los controles de seguridad, los check points. Lo mismo ha hecho la industria europea de defensa, que ha ampliado producción y se ha puesto a producir también tecnología de seguridad. Fue beneficioso para Israel que la Comisión Europea decidiera abrir un fondo con dinero público para financiar proyectos de I+D en seguridad.

“Sería fenomenal que la Universidad de Oviedo tomara la decisión de apartarse de ese proyecto con Israel”

El famoso “laboratorio palestino”

TF: Sí, es una obscenidad. Con ese fondo europeo para proyectos de seguridad la industria de armamento se benefició. Estamos financiando con nuestro dinero, con dinero público, a empresas militares israelíes que hacen tecnología de seguridad. Gracias al acuerdo de asociación entre la UE e Israel, esta industria de defensa y seguridad puede optar a los fondos de financiación de proyectos de I+D en igualdad de condiciones que la industria de los países miembros de la UE: esa es la clave del asunto.

En las últimas semanas estamos oyendo a nuestros dirigentes insistir en la necesidad de que Europa se rearme, de que incremente su inversión militar…¿por qué sucede todo esto?

TF: No es casual, porque la UE, EEUU y los países occidentales hace muchos años que son perfectamente conscientes de la escasez de recursos naturales, entre los cuales están los combustibles fósiles, pero no solo: las tierras para agricultura, el agua y los materiales críticos para la transición energética. Todo eso lo saben perfectamente, y lo sabían mucho antes que nosotros. Saben que todo eso es escaso, y que lo va a ser todavía más, y que va a haber una batalla campal por acaparar estos recursos. Tanto la UE como la OTAN en sus documentos oficiales de defensa y estrategia de seguridad hace años que hablan del cambio climático, de la escasez de recursos y del acceso a los mismos como parte esencial de su seguridad. Saben que llegará un momento en el que el cambio climático va a producir catástrofes naturales y sequías, sobre todo en los países más empobrecidos, y saben que eso va a conllevar conflictos, inestabilidad, malestar social y grandes migraciones climáticas. Lo saben perfectamente, y en sus escritos lo ponen negro sobre blanco, y afirman que están reforzando las capacidades militares para hacer frente a ese tipo de amenazas. Ese es el motivo por el que se rearman.

¿Y qué papel juega en todo esto Ucrania?

TF: Ucrania les ha venido perfecto en ese sentido, es la justificación más pertinente y oportuna. Además, se insiste en el discurso alarmista, tremendista y belicista con respecto a Rusia. Hace años que la UE se está militarizando, y desde la guerra se hace énfasis en invertir más dinero para producir más armamento, por ejemplo munición.

Adrián Barbón en una feria del armamento celebrada en Oviedo. Foto: Iván G. Fernández

¿Qué influencia tienen los lobbys de la industria armamentística a la hora de azuzar esa sensación de urgencia por el rearme? Hace poco el Centro Delas publicó un informe al respecto

TF: Pues hacen su trabajo, y lo hacen muy bien. En Bruselas no sé el número de lobbystas, pero es elevado. Lo que pasa es que se encuentran con unos dirigentes europeos muy proclives a estar de acuerdo con ellos. Los lobbys tienen un papel importante, pero no encuentran ninguna oposición. Solo insisten en aquello en lo que los dirigentes europeos ya están muy convencidos.

A la hora de referirse a la industria militar, se habla mucho de los puestos de trabajo de crear, del alto valor añadido, la cantidad de inversión que atrae…¿qué pueden decir ante esto?

Xavier Bohigas: Es evidente que una industria genera puestos de trabajo, y negarlo es absurdo. Lo que creo que es interesante es compararlo con otros sectores. Hay diversos economistas que han investigado sobre este asunto y hay diversas simulaciones en las que se analiza cuántos puestos de trabajo se crean en determinado sector por cada millón de dólares invertido. Y los datos son los siguientes: en la industria militar se generarían casi 6 puestos de trabajo directos y 1 indirecto por millón invertido. Pero comparemos con otros sectores, por ejemplo, energías renovables: se generarían más de 8 puestos de trabajo. Energía eólica: 9. Eficiencia energética: 10 puestos de trabajo. Inversión en infraestructuras: otros 10. Y es interesante que, si se invierte en educación o sanidad, se crearían por cada millón 14 puestos de trabajo en el sector de sanidad; y 20 en enseñanza primaria y secundaria. Y añaden otro dato importante, pues una cosa es la cantidad de puestos de trabajo y otra es la calidad, y resulta que en inversiones en sanidad o educación, la calidad en puestos de trabajo es superior a la industria militar.

TF: La UE quiere promover una base industrial de defensa propia, y precisamente porque tienen esa estrategia de futuro. Siempre alegando la autonomía respecto a otras tecnologías extranjeras. Esto hasta el punto de que ya están debatiendo la emisión de eurobonos para comprar más material bélico, pero parece que el consenso se está moviendo hacia pedir al Banco Europeo de Inversiones (BEI) que modifique su política de préstamos y permita financiar la industria de la defensa, algo que nunca ha hecho hasta ahora. La misma UE, hasta hace tres años, nunca había financiado programas de I+D militar.

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