La Semana Republicana se fija en la “Línea Maginot” del monte Naranco

El geógrafo Toño Huerta muestra algunas de las casi 100 construcciones bélicas de la Guerra Civil.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El “sitio de Oviedo” comienza con una traición. En julio de 1936, Antonio Aranda, gobernador militar de Oviedo/Uviéu, convence a las autoridades republicanas de su fidelidad al Gobierno y la Constitución. Persuadidos por el líder socialista Indalecio Prieto, los líderes del PSOE, fuerza hegemónica en las izquierdas asturianas, ordenan a las milicias antifascistas dirigirse hacia León. La República pagará cara la confianza en el militar, que en la tarde del 19 de julio, con la ciudad prácticamente vacía de milicianos, subleva a sus hombres y encarcela y fusila a los partidarios del Frente Popular en la capital asturiana.

Tras el golpe de Estado se iniciará la batalla por recuperar el control de Oviedo, con el Naranco como uno de los escenarios principales de la lucha por la capital. Este sábado la Semana Republicana de Oviedo organizó una ruta por los escenarios en que se desarrolló la batalla entre 1936 y 1937.

Un momento de la visita

El geógrafo Toño Huerta, director de la Fundación Juan Muñiz Zapico de CCOO d’ Asturies ejerció como guía de una visita que sirvió también para destacar otros elementos patrimoniales del monte ovetense, como los neveros de la cima.

Huerta, que lleva años trabajado en el estudio y difusión de los restos bélicos que se conservan en el concejo, explicó en la ruta que la mayoría de fortificaciones que pueden encontrarse en el monte, casi un centenar, una pequeña “Línea Maginot” a la asturiana, fueron construidas por las fuerzas republicanas en el año 1937, tras el fracaso de la ofensiva de septiembre de 1936 sobre Oviedo y la llegada el día 17 de octubre de de tropas gallegas para auxiliar a Aranda y sus hombres.

“La mayoría de las construcciones, bunkers y nidos de ametralladora son de la primavera y el verano de 1937, y tienen ya un carácter defensivo” explicó Huerta, que también mostró a los asistentes las trincheras del Ejército sublevado en el monte.

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