Amigas de lo ajeno y la nueva vida de la Universidad de Oviedo

En la Facultad de Filosofía y Letras se están plantando las semillas de lo que podría ser el renacer de un estudiantado activo y organizado.

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Xuan García Vijande
Xuan García Vijande
Comunicador, barman, músico. Redactor musical en Cuarto y mitad.

Tienes veinte años —¡Quién los cogiera!—, estás en tu prime, performando al máximo nivel por tu campus universitario. Vas a clase casi todos los días, tienes nuevas amistades con las que esperas compartir momentos hasta la tumba, pero sientes que hay algo que falta. Tu vida es un plato sin sal, una fabada sin compango, una Juana sin arco o un Bill sin Gates. Te empiezas a interesar y descubres algo nuevo, algo con apariencia de delicia delicatessen, el concepto de «vida universitaria», eso que te habían prometido las películas americanas porque, piensas: ¿Por qué en un campus en Missouri hacen fiestas togadas pero en Oviedo lo más parecido que tengo a una bacanal es meterme siete cafés al día entre pecho y espalda?

Emosidoengañado.

Lo cierto es que la vida universitaria, ese conjunto de actividades de ocio que suceden allende las fronteras de las guías docentes, vivió mejores momentos en la Universidad de Oviedo. Lejos quedan los conciertos y ciclos de la Semana Cultural de Humanidades, las espichas o la agitada vida política de un Consejo de Estudiantes tirado al monte y enfundado en un ceñido traje verde. Poco a poco, entidades que giraban alrededor de la investigación, como Drone4Students; del debate, como OVImun; o de la comunicación, como AURA, la asociación precursora de UniOvi Radio, perdieron su fuerza hasta desaparecer.

El entramado participativo de UniOvi, formado por asociaciones y representaciones estudiantiles, padeció un largo y agónico adiós rematado por la pandemia del COVID-19. Cuando el estudiantado y toda la comunidad universitaria regresaron a las aulas, el mundo era otro, y las antiguas estructuras de participación se habían quedado desiertas. En las elecciones al Claustro, el candidato favorito era una planta rodadora.

Amigas de lo ajeno. | Foto: Alisa Guerrero

Pero si Jesús revivió, cualquiera puede hacerlo. Las estudiantes del Milán, el campus que reúne los grados humanísticos de la Universidad de Oviedo, empezaron a encontrarse con carteles que rezaban lo siguiente: «Construyamos la nueva vida del Milán», y un nombre: Amigas de lo ajeno. Y por ahí fue mi primera pregunta a estas seis estudiantes del Grado de Filosofía. El nombre nació en un campamento en el que una de ellas era monitora. Fue el mote que le cayó a un chaval que robaba cosas. Ese chiquillo las inspiró para poner nombre a un grupo de prácticas de una asignatura, en la que tenían que hacer un trabajo sobre la perspectiva de la mujer en la Guerra Civil. «Por un lado, quería hablar de la sororidad, por eso lo de “amigas”, y, por otro, dejar claro que aquella ya no era nuestra lucha». Y, como en cocina, guardamos esto para luego.

Todo empezó de verdad como suelen empezar estas cosas: «Corte dijo “tengo una idea”», motivada por la ausencia de vidilla en el Campus y espoleadas por una experiencia personal. La mayoría de las integrantes llegaron a estudiar desde otros lugares, y eso las hizo más conscientes aun de la importancia de la vida universitaria para hacer amigas. Corte, Amaia, Paloma, Lara, Sara y Carmen son las seis mujeres que forman la organización de «Amigas de lo ajeno», un grupo informal que, pese a no haberse constituido como asociación por el papeleo y las tasas que se exigen, son de facto una suerte de federación.

Amigas de lo ajeno. | Foto: Alisa Guerrero

Bajo el paraguas de esta marca se organizan tanto lo que depende directamente de ellas, como el Café Filosófico, una reunión bisemanal en la cafetería en la que se elige un tema para debatir; o eventos que desarrollan clubes asociados, como el cinefórum o el club de lectura. Desde su inicio en septiembre de 2024, las Amigas de lo ajeno han desplegado una agenda de ocio más que necesitada en la Universidad. Además de lo ya comentado, está el club de teatro, el reparto de materiales de higiene femenina en los baños, colaboran en la creación de un huerto urbano en el Milán, tardes de juegos de mesa, el bingo musical etc. Lo próximo será una colaboración con el colectivo Emerxentes: expondrán las obras de artistas emergentes en espacios de la Facultad de Filosofía y Letras.

Para el desarrollo de sus actividades han contado con el apoyo eventual del Departamento de Filosofía, quienes les decían que el estudiantado «es la vida de la Universidad», aunque en ocasiones echen en falta algo más de ayuda. Un profesor del Departamento les hablaba de esa pretérita Semana Cultural e incluso de la escena musical del Xixón Sound que, pese a su nombre, posiblemente no hubiera existido sin los grados humanísticos de la Universidad de Oviedo.

Amigas de lo ajeno. | Foto: Alisa Guerrero

Ellas lo tienen claro, quieren «que la gente se anime a hacer cosas», en una defensa férrea por la diversión y la vida extraacadémica. Amigas de lo ajeno es un elemento más que representa una nueva esperanza. El renacer de una vida universitaria post-COVID. No están solas, podemos hablar también del resistente Club de Debate de Asturias, de la asociación Equipo Europa, principalmente formada por estudiantes, de la Delegación de Estudiantes de Filosofía y Letras, posiblemente la más activa de todas, o de la vuelta de UniOvi Radio, capitaneada ahora desde el Consejo de Estudiantes, y tantas otras cosas que se estará saltando nuestro radar.

Iniciativas todas que abren ventanas y puertas de la Universidad, una institución que está llamada a mucho más que formar buenos profesionales o producir meros expedientes, sino a moldear la vida de los integrantes de su comunidad e imaginar el futuro de la sociedad en la que se inscribe. Para eso, hace falta más que dejarse llevar, por bien que pueda sonar.

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