“Bustinduy amenazó al PSOE con romper el gobierno si España participaba en la operación militar del Yemen junto a EEUU”

"Teresa Ribera ya ha dicho que negociará con la extrema derecha en función de la aritmética"

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Manu Pineda, el cuarto eurodiputado, el hombre de IU, buen conocedor de Gaza, acude a Asturias, Gijón primero, Mieres después, para movilizar al electorado Sumar de cara a los comicios europeos más importantes de las últimas décadas que tendrán lugar este domingo. Pineda se posicionó contra el gobierno de Israel desde el comienzo del genocidio en la franja de Gaza. Conoce la política exterior desde esa catedral de pesos y contrapesos que es la UE.

Parece que en esta campaña han intentado darle lecciones de lo que es Gaza.

Parece que sí. Pero también ha servido par que gente que no estaba en la lucha palestina se haya acercado. Yo he vivido en la franja de Gaza tres años. Tengo hijas de amigos míos enterrada todavía bajo los escombros de su casa. Es rara la semana en la que no me entere de que a alguien que conoce mi familia lo han matado. Este genocidio empezó el día 7. El día 22 de octubre tuvimos el primer pleno en el que no se nombraba a Gaza salvo para llevar una resolución de condena a Hamas por actos terroristas. Yo intenté modificar el orden del día, incluir un punto de debate y resolución sobre el genocidio en Gaza y de 175 diputados que éramos, sólo conseguí 23 apoyos.

Qué desolador.

No, en realidad fue esperanzador. A partir de ahí comenzamos a sumar más apoyos y hemos llegado a ganar votaciones sobre Gaza. Ese día que yo planteé el punto, la campaña de intoxicación había calado en todo el mundo. Decían que Hamas había decapitado a 40 bebes…era una campaña que después se desmontó.

Manu Pineda, eurodiputado y candidato de Sumar a las elecciones europeas. Foto de David Aguilar Sánche.

Pero a veces creo que la gente que es inmune a las campañas de intoxicación deja de ser sensible a la gravedad de las campañas de intoxicación. De alguna manera, también las han banalizado.

Somos muchos más los que sabemos que son campañas de intoxicación, pero aquel 22 de octubre era difícil ponerse del lado de los palestinos. El día 7 de octubre yo salí en redes sociales apoyando al pueblo palestino. El ataque tenía horas. Lo más suave que me dijeron fue nazi, terrorista, antisemita. El día 22, cuando llevo ese punto a la Eurocámara, pidieron la palabra diputados de la extrema derecha que, literalmente, nos amenazaban. El ambiente se acercaba bastante a un clima de violencia dentro del parlamento. Nadie se quería acercar a mí ni con un palo. Salir en una foto junto a Pinera era radioactivo. Y hoy, sin embargo, está con nosotros toda esa gente. Y lo celebro. Lo que no puedo permitir es que me digan a mi ahora que tengo las manos manchadas de sangre o que soy sionista. Defiendo honradamente con convicción, no por disciplina, que tenemos que seguir en el gobierno. No sé hasta cuándo. Si no conseguimos algo más de lo que hemos conseguido hasta ahora, habrá que replanteárselo.

¿Qué ha conseguido en política exterior la presencia de Sumar en el gobierno español?

Nuestra presencia en el gobierno ha conseguido cosas, aunque sean insuficientes. Hemos conseguido que España e Irlanda sean los únicos gobiernos que han llevado a la UE la suspensión de la petición del acuerdo de asociación de Palestina con Israel. España, Irlanda y Bélgica son los únicos países que han solicitado a la UE que pida un alto el fuego. Cuando EEUU le corta los fondos a la UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados de Palestina, se suman Canadá, Australia, y en la UE se suman también muchísimos. España no sólo no se sumó a eso, sino que incrementó los fondos de ayuda en 31 millones de euros. Podemos analizar el papel de Albarés, Ministro de Exteriores. No es, desde luego, un tipo antiimperialista. El Ministro anunció en prensa que España se sumaba a la coalición de países liderado por EEUU y Reino Unido que estaba bombardeando El Yemen.

Pero Albares y Pedro Sánchez decidieron no estar en ese coalición. Supieron ver que podía ser una trampa antes de las elecciones.

Sí, pero fueron nuestros ministros en el ejecutivo los que impidieron que eso fuera así. Lo impidieron porque amenazaron con romper el gobierno. Bustinduy es quien pone un ultimatum al socio de gobierno. Y la gente del PSOE se ha quejado de la actitud de Bustinduy por este motivo. Nosotros lo sabemos por la gente del PSOE, no por el ministro.

Parece que hay un marco en el que, haga lo que haga Sumar, sólo beneficia las tesis del imperialismo por el hecho de estar en un gobierno con los socialistas.

Nosotros hemos conseguido, en este marco en el quieren enseñarme a mi lo que es Gaza, y en el que no había que declarar el estado palestino, en ese mismo marco, ya digo, se nos quiere acusar prácticamente de ser amigos de Israel porque se ha reconocido el Estado palestino y, a la vez, se nos quiere convencer de que no había que haber reconocido al Estado palestino porque eso ayudaba a Israel. Esa es la paradoja. Parece que quien no está muy contento con ese reconocimiento es EEUU e Israel. Llevo haciendo política desde el año 85 y militando en el partido desde el año 88. No podemos enfangarnos en determinados ambientes. Yo he presentado dos denuncias ante el Tribunal Penal Internacional pidiendo orden detención contra el presidente, el primer ministro y cinco miembros del ejecutivo. Yo no tengo capacidad jurídica para presentar una querella pero si una denuncia para que se inicie una investigación.

Manu Pineda, eurodiputado y candidato de Sumar a las elecciones europeas. Foto de David Aguilar Sánchez.

Me gustaría que explicaras qué significa articular mayorías de progreso en la Eurocámara y lo difícil que resulta para un grupo parlamentario como el suyo que se reúna y negocie un directiva, un reglamento, que fragüe o sirva para presionar a un miembro de la comisión como el alto mando Josep Borrell.

Conseguimos más cosas por la vía extra-oficial que por la oficial. Tengo una excelente relación con Josep Borrell. Sé de lo que podemos hablar y de lo que no. Con él nunca hablaría de Ucrania, Rusia o China porque no estamos en las mismas coordenadas. Pero sí en asuntos relativos a América Latina u Oriente Medio porque existe una sintonía y podemos llegar a acuerdos. Conseguimos avances a partir de una confianza personal basada en la lealtad y eso ayuda a que lleguemos a acuerdos que siempre ha cumplido. Cuando no está de acuerdo, Borrell te lo dice con claridad. No anda con vaselina. No dice sí y después hace lo contrario. En base a eso, hemos establecido una relación muy franca. La política exterior de la UE está muy subordinada a la OTAN y los EEUU. En ocasiones, la caricaturizo, porque es necesario ofrecer una visibilidad distinta. EEUU apunta a China y UE inicia las sanciones, cuando China no tiene ninguna base militar amenazándonos. China está por la apertura de fronteras, por abrir el comercio en base al mutuo interés que ellos y nosotros tenemos. Lo que sucede es que eso perjudica a los EEUU, cuestiona su hegemonía. No tenemos ninguna necesidad de perjudicar a China. EEUU pone una diana a Venezuela y sucede exactamente lo mismo. En ese sentido, no tenemos grandes avances. Yo llego a acuerdos con la derecha y determinados sectores del PP. Un informe sobre Oriente Medio lleva mi nombre y lo he negociado con el PP, con los liberales, con socialdemócratas y verdes. Para conseguirlos, te dejas pelos en la gatera. Sacar una resolución sobre sanciones a Israel, que es algo inaplazable, se presta imposible, sobre la base de la actual correlación de fuerzas. Nos preguntaremos entonces para qué sirve el Parlamento Europeo. Es muy difícil llegar a acuerdos que vayan hacia la multilateralidad, la soberanía e independencia de los pueblos y las relaciones basadas en la cooperación y no en la existencia de un gendarme global. A nosotros nos gustaría otra correlación que nos permitiera tener un escenario donde poder tener capacidad de negociar. Mi grupo, el más pequeño, con 40 diputados, no es interlocutor para ello. Sin embargo, los socialistas sí se reúnen con la extrema derecha. A la hora de negociar las resoluciones comunes, a nosotros ni nos hablan. Es muy difíicl encontrar un punto de acuerdo. Socialistas y extrema derecha, sin embargo, encuentran acuerdos en asuntos de mucha gravedad como el acuerdo migratorio.

¿La incorporación de Giorgia Meloni como Primera Ministra italiana ha modificado las dinámicas de negociación entre los grupos políticos integrados en el Parlamento Europeo?

Claro que sí. Teresa Ribera ya ha dicho que negociará con la extrema derecha en función de la aritmética. El que alguien tenga unos planteamientos radicalmente en contra de los principios que el PSO dice defender, no es obstáculo para poder negociar con ellos si es necesario que nos veten. Pero Teresa Ribera no va a tomar el acta de diputada. Lo más probable es que ella sea comisaria y para serlo, no es bueno tener a un país fundacional como lo es Italia en frente. Insisto, ha dicho que en función de la aritmética no descarta llegar a un acuerdo con Meloni. Desgraciadamente parece que es así. Cuando Webber anunció esa estrategia, algunos se llevaron la mano a la cabeza. Nuestros ministros van a los consejos de gobierno como un comité de empresa va a negociar con la patronal. Pero en la UE, los socialistas están dispuestos a aceptar a Meloni como animal de compañía y han aprobado una vuelta a los planes de estabilidad que supone que vengan las políticas austericidas y los hombres de negro.

Detalle de las manos de Manu Pineda, eurodiputado y candidato de Sumar. Foto de David Aguilar Sánchez.

Me gustaría plantear cuál sería la agenda política de la UE si se impusiera la estrategia de Manfred Webber.

El grupo socialista y el grupo popular firmaron ya un acuerdo de estabilidad. En materia económica sospecho que retornaremos a la austeridad y no se por qué. Quiero decir que a a la patronal, a las oligarquías de este país, no les ha ido mal con la política económica expansiva desarrollada con la pandemia. A veces pienso que su problema no es que a ellos les vaya bien, sino que a nosotros nos vaya mal. Uno se siente más rico en función de la pobreza de los demás. La brecha social se incrementó con la crisis financiera y se volverá a incrementar. Una Europa más autoritaria y con un pacto migratorio malo, tanto para los que pensamos que no podemos aceptar que se mueren en el Mediterráneo.

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