“El gasómetro es Oviedo”

Fábrica de Gas e Ideas lanza una campaña vecinal en defensa del patrimonio industrial de la histórica factoría ovetense.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Fábrica de Gas e Ideas lanza una campaña vecinal en defensa del patrimonio industrial de la histórica factoría ovetense. La plataforma, que agrupa a vecinos, arquitectos y expertos en patrimonio, ha escogido el gasómetro como símbolo de su iniciativa, que pretende llenar comercios, paredes y ventanas de mensajes en defensa de la conservación y rehabilitación del complejo fabril. La elección del gasómetro como icono no es casual. Este elemento, con protección patrimonial, se encuentra en la actualidad amenazado por el fondo de inversión Ginkgo y su plan, elaborado por el arquitecto Patxi Mangado, para rellenarlo de viviendas. Aunque el Principado mantiene la protección a esta estructura, la presión de la empresa se está notando en los medios y en el Ayuntamiento, su principal aliado político.

“El interés general debe primar sobre la aspiración de presumir de vivir en el Gasómetro” explicó el arquitecto Marcos Balbín este jueves en la presentación de la campaña que lleva por nombre “El gasómetro es Oviedo”.

Demoliciones en la Fábrica de Gas.

“La imagen de Oviedo también es esto” expuso el arquitecto y urbanista, que considera que Principado y el Ayuntamiento deben velar por la protección de la fábrica, en la que actualmente se están realizando derribos de aquellos elementos que no se encuentran protegidos.

Patrimonio en peligro

El tripartito de izquierdas inició en 2019 negociaciones con EDP para comprar la fábrica, pero la victoria de las derechas en las elecciones de ese año las enfrió. Posteriormente el gobierno de Alfredo Canteli optó por desentenderse del conjunto, que fue adquirido por el fondo de inversión suizo con un plan inmobiliario mucho más agresivo que el diseñado por el arquitecto César Portela en 2012. Aunque en 2012 muchos defensores de la fábrica consideraron el plan Portela muy insuficiente, hoy día, a la vista de la voracidad de Ginkgo, darían por bueno que al menos se conservara lo que hace una década delimitó el arquitecto gallego.

Marquesina de la Fábrica de Gas de Oviedo. Foto: Pablo Lorenzana.

“Es un patrimonio único que no podemos cambiar por pisos. El patrimonio industrial está reconocido por la Unión Europea” señaló el portavoz de la plataforma, que ha anunciado su intención de mantenerse atenta para que las demoliciones no se extralimiten y afecten a elementos protegidos como la marquesina de Ildefonso Saánchez del Río, que Ginkgo y Mangado se muestran empeñados en dar por muerta.

Desde el movimiento en defensa de la Fábrica de Gas reclaman la reconversión de la nave de la Popular Ovetense y la planta baja del gasómetro en equipamientos públicos y denuncian que el proyecto inmobiliario de Ginkgo contiene bloques de diez alturas y 150 pisos es incompatible con la preservación de un trozo de la historia de Oviedo/Uviéu. “Fue la fábrica que alimentó de energía y electricidad al Oviedo del la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX”, recordó Balbín.

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