Anita Sirgo: Una historia de lucha por la democracia y la libertad

Eran los tacones de las mujeres los que resonaban en las calles de las barriadas obreras de las cuencas mineras cuando salían a los pozos a “tornar” esquiroles.

Recomendados

Úrsula Szalata
Úrsula Szalata
Responsable de Igualdad de CCOO d´Asturies

Hablar de Anita es hablar de todas, de todas las personas que lucharon por traernos la democracia a este país. Y sí,  la libertad, que tanto gusta vanagloriarse a cierto sector, costó cárcel y palos conseguirla. 

Hoy en la Semana Negra claro que se tratará la libertad, y también “el instinto de clase”, en el homenaje que se le va a hacer a la histórica luchadora. Será a las 19:30 en la Carpa del Encuentro en el que estará Unai Sordo, secretario general de las Comisiones Obreras, el sindicato de Anita.
Rebobinemos unos meses. En marzo, en el Día de la Mujer, después de perder a Maruja y a Anita, desde el 8M, a propuesta de las Comisiones Obreras, se añadió el lema “A golpe de tacón” en recuerdo y homenaje a las mujeres de las huelgas del 62 y nunca como cosificación, que se unía al “Compañera, dame tira”, una frase de solidaridad y resistencia. 

Eran sus tacones los que golpeaban las puertas de la cárcel llamando asesinos a los que inflaban a palos las personas detenidas. Eran los tacones de las mujeres los que resonaban en las calles de las barriadas obreras de las cuencas mineras cuando salían a los pozos a “tornar” esquiroles

Ahora, con la extrema derecha y los discursos del odio en auge hay que rescatar la historia. Y, qué mejor que la de Anita. Como muchas, no tuvo infancia. Su madre en un campo de concentración, su padre en una cuneta. Iba a ser niña de Rusia pero se quedó en Barcelona, donde la fue a recoger un tío que la trajo de vuelta a Asturias. A los 12 años ya era enlace de la guerrilla. Decía que su escuela fue la lucha. 

En los años 60,las condiciones en la mina eran tan penosas que los mineros enfermaban de continuo. Las mujeres, decidieron que se organizarían para apoyar su lucha. Y ahí empezaron a cambiar la historia.

Intentaron detenerlas en los pozos pero ellas se cogieron de los brazos al grito de “o todas o ninguna” y no pudieron llevárselas. Así que las fueron a buscar de madrugada a casa. Ellas ya estaban preparadas, listas y con los tacones puestos. El resto de la historia, es conocido y repetido en todas las cárceles franquistas. 

Contaba la historia sin rencor. Entendía que hubiera chivatos, por que como decía ya “royía la fame”. 

En sus últimos años, ella decía que se marchaba tranquila porque desde el sindicato (sus queridas Comisiones Obreras) y desde el partido siempre le demostrado el cariño y el respeto que se le tenía. Era una leyenda viva, siempre sujetando la pancarta, se iba contenta…y nos dejó deberes. En su acto de despedida quería una movilización. Así que hubo una manifestación desde La Felguera, desde la sede de su sindicato hasta el Pozo Fondón, era su deseo, y se lo cumplimos “a golpe de tacón”.

Hace poco estuve con la familia en un pequeño acto de recuerdo y les agradecí públicamente haberla compartido con nosotras hasta última hora. En un Encuentro ínter generacional de mujeres de CCOO, cuando tomó la palabra para contar su historia, volvió a decirnos lo que nos decía siempre: 

·Pa luchar hay 3 coses: Hay que organizase, tien que haber unidá Y hay que se lo creer”. Dejaba claro que la sociedad cambia,  “es distinta pero los problemas son los mismos”.

Recordar a Anita es recordar a todas esas personas que nos dejaron y que ayudaron a construir lo que es hoy la principal organización social del país. Caminamos a hombros de gigantes. Perdimos a Tini, Aníbal, Maruja, Marcolina, Felichu, Prieto, Nieves, Anita… forman parte de nuestra historia. No tenemos vida para agradecerles toda su lucha. 

No quisiera terminar sin poner voz a  la lucha y la resistencia de las mujeres y niñas sirias, afganas, saharauis y palestinas. Anita seguro que no las olvidaría.

Actualidad

spot_img