“El mejor activismo a la hora de hacer literatura es hacer buena literatura”

Eduardo Romero publica "Centímetro a centímetro", un día en la vida de un anciano y la cuidadora que se ocupa de él.

Recomendados

Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Hubo un tiempo en el que Eduardo Romero (Oviedo/Uviéu, 1977) no leía novelas. Convertido en hiperactivo militante desde su paso por la Universidad, durante bastantes años el ensayo político desplazó a la literatura de ficción en sus preferencias lectoras. Militante antirracista, especializado en migraciones, en 2006 publicó su primer libro, “Quién invade a quién. El Plan África y la inmigración”, un breve ensayo sobre las políticas neocoloniales que han conducido a la explosión de las migraciones en el continente africano.

A esta primera obra seguiría en 2010 “Un deseo apasionado de trabajo más barato y servicial. Migraciones, fronteras y capitalismo”, nuevamente centrada en la cuestión migratoria. Convertido en un autor de ensayo, por esas mismas fechas, la literatura, una vieja afición de infancia y adolescencia, volvía a cruzarse en su camino a través de los talleres y actividades que por aquel tiempo organizaba su colectivo, el Local Cambalache de Oviedo/Uviéu, que había decidido tomarse en serio profundizar en las posibilidades políticas de la narrativa y la poesía.

Eduardo Romero en el Local Cambalache de Oviedo/Uviéu. Foto: Kike Gallart

Tras redescubrir la novela, en 2016 publicaba su primera obra de ficción “En mar abierto”, otra vez con las migraciones como tema central y su ciudad como principal escenario. “Me di cuenta que podía hablar de los mismos temas, pero llegando a un público más amplio”, explica Romero, que matiza que lo suyo no pretende ser “ensayo disfrazado de novela” o “novela pedagógica”: “El mejor activismo a la hora de hacer literatura es hacer buena literatura”.

Desde esta primera obra ha ido encontrando una voz propia en un tipo de literatura híbrida, que a veces puede balancearse hacia el ensayo, otras hacia el periodismo, y en ocasiones a la novela. En su nuevo trabajo, “Centímetro a centímetro” (Pepitas de Calabaza, 2024), Romero cambia de registro para escribir una novela corta o un cuento largo que “centímetro a centímetro” recorre con minuciosidad un día en la vida de un anciano en el final de su tiempo, así como de la cuidadora migrante que se ocupa de él.

Aunque los últimos años de la vida de Romero han estado marcados por el cuidado de su padre, deja claro que esto no va de autoficción: “Hay libros de autoficción que me encantan, pero estoy un poco cansado de tanta literatura así”.

En “Centímetro a centímetro” hay una innegable reivindicación del trabajo de cuidados, pero no una idealización de una tarea dura, repetitiva e ingrata. Por eso deja claro que no ha querido dibujar prototipos ni sentar cátedra. “Podía haber inventado a un viejo odioso o a una cuidadora maltratadora, pero he preferido que sea una historia con ternura y belleza” explica el autor, que subraya que aunque no haya querido hacer un manifiesto político, estaría encantado de que su obra sirviera para generar un debate sobre los cuidados: “Vivimos en un mundo en el que se invierte más dinero en que un atleta de elite pueda correr unas centésimas más rápido, que en facilitar que una persona mayor pueda caminar sin ayuda unos metros”.

Actualidad

1 COMENTARIO

spot_img