El arquitecto José Ramón Fernández Molina y la arqueóloga Patricia Suárez Manjón fueron los encargados de presentar en la Librería Matadero Uno este lunes un manifiesto de la sociedad civil ovetense en defensa de la conservación integral de La Vega en la futura ordenación urbanística del recinto fabril.
“Estamos a tiempo de reconducir la situación” señaló optimista José Ramón Fernández Molina, que aboga por la conservación integral del conjunto, preservando el recinto y alejando el tráfico del interior: “Meter el vial compromete el futuro de la fábrica”.
“Ni la preservación de Santuyano, ni los nuevos usos de La Vega justifican la introducción de tráfico en el recinto. Un vial desmembraría la fábrica y limitaría la posibilidad de hacer del conjunto un espacio público de la calidad que esta histórica factoría merece” señala el manifiesto.
El vial y las 1.000 viviendas en el interior de la fábrica son los dos puntos conflictivos de un convenio en cuyo desarrollo el manifiesto pide “evitar un nuevo despropósito comparable a la destrucción de la Estación del Vasco”. Sobre el primero el nuevo texto lo deja abierto como posibilidad, y en cuanto a lo segundo abre la puerta a que parte de los aprovechamientos urbanísticos se desarrollen fuera de la factoría.
El manifiesto también hace mención a los posibles restos del palacio de Alfonso II, pendiente de excavaciones en profundidad, así como a la reciente advertencia de ICOMOS sobre la afección al entorno de la fábrica y Santuyano, que resultarían muy afectados de construirse vial y viviendas: “La consideración de La Vega como un espacio sin grado de protección patrimonial, histórico artístico o ambiental, como terrenos o parcelas edificables, lleva a plantear una masificación de viviendas cuya volumetría desvirtúa lo que es un referente en la historia de Oviedo, como antiguo monasterio de Santa María de La Vega, ligado a dos Patrimonios de la Humanidad, Santuyano y el Camino de Santiago, con su visual a la torre de la Catedral. Un paisaje cultural que liga el pasado medieval a la industrialización con su centenaria Fábrica de Armas, origen de la Asturias industrial del siglo XIX”.


Patricia Suárez Manjón, arqueóloga, pidió que se deje de ver el trabajo arqueológico como un freno al desarrollo urbanístico, y pase a considerarse como “una oportunidad para aumentar el valor patrimonial” de un espacio en el que reside “un depósito inexplorado” de la historia de la ciudad. Para la arqueóloga está pendiente desarrollar un trabajo arqueológico en profundidad.
El manifiesto también apela a la necesidad de potenciar los usos relacionados con la cultura y la industria cultural, y concluye pidiendo a “los grupos políticos del Ayuntamiento de Oviedo que escuchen la voz de la sociedad civil, profesionales, expertos en patrimonio, vecinos y organismos internacionales que estos días piden abandonar la idea del vial de La Vega y repensar el futuro planeamiento urbanístico de ese espacio”
Lo suscriben Azahara Alonso, escritora, Sergio C. Fanjul, periodista, Leopoldo Tolivar, catedrático de derecho administrativo de la Universidad de Oviedo, Ícaro Obeso, profesor de geografía de la Universidad de Oviedo, Jacobo Blanco, sociólogo, Felipe Díaz Miranda, arquitecto, Marcos Balbín, arquitecto, Fernando Alba, escultor, Consuelo Vallina, artista plástica, José Ramón Fernández Molina, arquitecto, Toño Huerta, geógrafo, Francisco Erice, profesor de historia de la Universidad de Oviedo, Rubén Vega, profesor de historia de la Universidad de Oviedo, Javier Bauluz, fotógrafo, Javier Ordás, ex trabajador de la fábrica de armas de La Vega, Víctor Triviño, ex trabajador de la fábrica de armas de La Vega, Xosé Ambás, músico, Ramés Ilesias, músico, Carlos Barral, promotor musical, Macario Iglesias, arquitecto, Flor Tejo, activista en defensa del patrimonio histórico, Ánxel Nava, artista, Adolfo Manzano, escultor, Mónica de Juan, galerista, Milio del Nido, cuentacuentos, Xuan Cándano, periodista y José Suárez Arias Cachero “Felechosa”, empresario.



























