El pasado 13 de junio, el Tribunal de Cuentas nos sorprendía con una condena a la alcaldesa de Xixón, Carmen Moriyón, según la cual la regidora debía reintegrar a las arcas públicas 31.314 euros más intereses, tras haber estado realizando “pagos indebidos” utilizando fondos destinados al Grupo Municipal de Foro en el Ayuntamiento. Los pagos iban destinados a la financiación de “gastos personales” como tickets del funicular de Bulnes, comidas y otros considerados “sobresueldos” de 1000 euros al mes durante un año. La alcaldesa que en su día denunciaba la “apropiación indebida” de Álvarez Cascos, haciendo de la limpieza democrática su bandera, hoy condenada por prácticas irregulares.
Desde entonces la alcaldesa condenada no solo se ha negado a dar explicaciones a la ciudadanía de Xixón, sino que se ha dedicado a acallar cualquier atisbo de petición de transparencia y control democrático en el consistorio. Este episodio, que trae cola de meses atrás tras la publicación del fallo del Tribunal de Cuentas, se ha saldado con un auténtico ataque a la participación política de los concejales de la oposición en la ciudad, y la prueba más evidente de ello sucedió durante el pleno monográfico del 10 de julio, cuando Moriyón bloqueó las preguntas que la oposición había registrado en relación a su reciente condena, haciendo gala de su deriva autoritaria.
Ante la opacidad, la censura y la deshonestidad de las malas prácticas de Carmen Moriyón, tras haber utilizado su posición institucional como alcaldesa para esconderse, desde IU Mocedá e IU Mocedá Xixón tomamos la decisión de tomar la palabra y dar a la ciudadanía el derecho a la información que le corresponde, utilizando los medios digitales y físicos a nuestro alcance como altavoz.

Un post y dos pegatinas distintas fueron suficientes para que la forista sacara a pasear la mordaza a golpe de persecución judicial. Quizá crea que el miedo sirve como medio disciplinario, pero con nosotros se equivoca. No sabemos muy bien todavía que le ha molestado más, si recordarle que sus únicas medidas de gobierno han sido las de atacar la senda de transformación urbana que la ciudad había emprendido de la mano de IU, la de traer de vuelta el salvajismo taurino a Xixón, la de permitir misas de exaltación a los oscuros tiempos del pasado o si realmente está molesta por ver su rostro relacionado con términos que la ponen frente al espejo de su hipocresía y sus reiterados “errores contables”.
El único diputado de Foro en la Junta General, Adrián Pumares, trató de asimilar nuestras pegatinas con la deleznable campaña que Vox lanzó contra él mismo en el año 2021. No hace falta recordarle que IU Asturies fue de las primeras organizaciones que salieron a la denuncia de la campaña de homofobia y amenazas que la extrema derecha lanzaba contra el secretario general forista, cuyo objetivo no era otro que el de coaccionarle para forzar su oposición contra la oficialidad del asturiano. Lejos de las formas y las razones que guiaron nuestra acción, hasta donde conocemos, Pumares nunca llegó a cursar una denuncia contra Vox. Y tiempo después, tampoco tuvo ningún problema en consagrar el pacto que la presidenta de su partido firmada con ellos para recuperar la alcaldía, como muchos salieron a recordarle.
También el portavoz del Ayuntamiento, Jesús Martínez Salvador, se pronunció sobre la polémica asegurando que él como líder de la oposición jamás cruzó los límites democráticos contra el anterior “gobierno sectario” de la izquierda. También parece olvidarse la derecha gijonesa de la brutal campaña de acoso que ejercieron contra Ana González y nuestro concejal, Aurelio Martín, lanzando toda clase de ataques personales, insultos e insidias (a través de los propios partidos de la oposición o de plataformas afines) para derribar la imagen del gobierno municipal. En cambio, nuestra campaña nunca ha tenido por objeto señalar algo que no fuera la gestión de la alcaldesa Moriyón y las polémicas condenas en las que ella y su administración se ven envueltas (sumando ahora la condena a la readmisión del Director Técnico de EMULSA).
En democracia, la manifestación de la legítima crítica es un derecho ejercido de forma habitual entre quienes discrepan, pero Moriyón ha intentado por todos los medios coartar cualquier forma de protesta de quienes osan contravenirla, quienes proponen un modelo alternativo y no le rinden pleitesía. La alcaldesa no sabe que cuando amordazas las instituciones; que cuando se silencia lo que a uno no le gusta oír, las calles de la ciudad hablan y en ellas la libertad de expresión encuentra el cauce perfecto para canalizarse.
Artículo escrito por: Rodrigo Díaz Calvo, coordinador de IU Mocedá Xixón, y Matías Hevia González, coordinador de IU Mocedá.



























