Movilización en Oviedo por el descanso dominical en 1904

Los oradores criticaron la apatía de las autoridades en lo que se refería a su obligación para que se cumpliese la Ley del Descanso Dominical

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Eduardo Montagut
Eduardo Montagut
Doctor en historia y profesor de enseñanza media.

En marzo de 1904 se puso en marcha el descanso dominical bajo un gobierno de Antonio Maura, pero no fue tarea fácil, porque hubo una fuerte resistencia de parte de la patronal, por lo que el movimiento obrero tuvo que presionar y protestar para que se cumpliese, ya fuera a través del Instituto de Reformas Sociales, ya con mítines, actos y escritos.

En este sentido, en Oviedo se tuvo que organizar un mitin en el mes de noviembre para protestar por el incumplimiento de la ley en la ciudad. El acto fue organizado por la Federación de Sociedades Obreras y por la Asociación General de Empleados de Industria y Comercio. Tuvo lugar en el Centro Obrero. El mitin fue presidido por Bonifacio Martín Puerta, un encuadernador, activo sindicalista que llegó a presidir el Centro Obrero, además de desempeñar un fuerte protagonismo en la Agrupación Socialista de Oviedo y en la creación de la Federación Socialista de Asturias. También fue concejal del Ayuntamiento ovetense, para terminar sus días fusilado en la represión generada por la Revolución de octubre por su protagonismo en la misma.

Factura del negocio de Bonifacio Martín.

En el acto también intervinieron Adelardo Novo por los dependientes de Gijón, Eladio Artamendi de Trubia, Jesús Melero y Teodomiro Menéndez de Oviedo, y Eduardo Varela, un intenso personaje, militar, secretario de juzgado municipal y vendedor ambulante de libros, que estuvo en el socialismo de Bizkaia y de Asturias, y que en esa época ya estaba ciego, aunque no dejó nunca de trabajar en tareas de propaganda, como la que aquí nos ocupa.

Oviedo a principios del siglo XX

Los oradores criticaron la apatía de las autoridades en lo que se refería a su obligación para que se cumpliese la Ley del Descanso Dominical, pero también el egoísmo de los patronos que se resistían a respetarla y, por fin al Gobierno por su supuesta indiferencia ante las numerosas infracciones de lo dispuesto.

La fábrica de armas de Trubia, Oviedo, a principios del siglo XX.

Pero, lo importante era que la ley se seguiría incumpliendo si los trabajadores, especialmente de los sectores donde había más incumplimientos, es decir, en el comercio y la industria, no se hacían fuertes a través de una potente organización, uno de los argumentos fundamentales del sindicalismo socialista. Como conclusión del acto se decidió elevar al gobernador una exposición para que se cumpliese la Ley.

Podemos acudir como fuente al número 978 de El Socialista del día 2 de diciembre de 1904. Sobre Bonifacio Martín y Eduardo Varela podemos consultar el Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

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