Aragón, Castilla La Mancha, Andalucía o Euskadi son algunas de las comunidades que ya cuentan con un Estatuto de la Mujer Rural, una reivindicación para toda España de La Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR) que todavía sigue sin cumplirse en Asturies, y que recientemente Adrián Barbón anunciaba que este mandato verá la luz.
En vísperas de la celebración del Día de la Mujer Rural el próximo martes 15, desde la oposición Covadonga Tomé ha presentado una Proposición No de Ley instando a la aprobación de este estatuto que Podemos Asturies ya reclamó sin éxito en 2018. En un encuentro con el sindicato agrario COAG Tomé ha pedido al Principado “reconocer las especificidades de las mujeres rurales asturianas”. La diputada ha recordado que el despoblamiento del campo es sobre todo femenino: “las primeras que emigran son las mujeres jóvenes rurales ante la falta de respuesta a sus necesidades”. Por eso considera prioritario hacer otra vez el medio rural atractivo a las mujeres, sobre todo a las más jóvenes.
Tomé también ha puesto el foco en la necesidad de que la Consejería de Medio Rural integre la perspectiva de género a la hora de pensar el futuro del campo asturiano: “ignorar las políticas específicas ha provocado la masculinización, el envejecimiento e incluso la desaparición de los pueblos”.

Aunque las políticas que reclaman las mujeres rurales son transversales a diferentes consejerías -Medio Rural, Sanidad, Educación o Derechos Sociales-, el sentido de este Estatuto sería revalorizar el papel de la mujer en el campo, así como incluir algunas medidas concretas en materia de promoción de los proyectos agroganaderos impulsados por mujeres, participación igualitaria en el asociacionismo, atención a la violencia de género, prevención de la discriminación laboral y diseño de las políticas de medio rural.

Euskadi, pionera en el Estatuto de la Mujer Rural
La mayoría de los estatutos, empezando por el vasco, el primero de todos, de 2015, se fijan como objetivo impulsar el acceso de las mujeres a la titularidad de las explotaciones, un problema que sin embargo no se da tanto en Asturies, donde más del 56% de las ganaderías están en manos femeninas. Mercedes Cruzado, secretaria de COAG, apunta sin embargo otros problemas en el medio rural asturiano, que si bien afectan tanto a hombres como mujeres, impactan en mayor medida en estas últimas: los servicios públicos.
Cruzado, ganadera en Grandas de Salime, pone su caso personal. La separación de sus hijos “siento todavía muy nenos“. Participó en las luchas que llevaron a la construcción del instituto del concejo, pero sus dos hijos no se llegaron a beneficiar del centro de secundaria, teniendo que vivir y estudiar fuera de casa durante toda la semana: “El primer día que marchan sabes que no los vas a volver a tener más. Eso es muy duro para una madre”.
Cruzado se muestra a pesar de todo esperanzada con el goteo de gente joven que está emigrando al campo desde la pandemia y señala que “el medio rural es un sitio estupendo para vivir, pero necesitamos mejores servicios públicos y ayudas a los cuidados”. Escuelas de 0 a 3, centros para mayores, atención sanitaria y buenas comunicaciones son algunas de las demandas de la secretaria de COAG, que teme una nueva decepción para la gente de los pueblos: “Estamos cansados de buenas palabras y pocas medidas”.



























